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Mesa de Redacción: Xbox One

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| 360 XBO - Opinión |

Los redactores de la revista hablan sobre sus impresiones con la presentación y expectativas de cara al futuro con respecto a Xbox One, que se espera para finales de año.

Opinión

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Nacho Ortiz, Content Manager

La primera parte de una función de dos actos

Empezaba yo a mi entrevista con el vicepresidente europeo Chris Lewis en uno de los edificios del Campus de Microsoft en Redmond diciéndole que para mí, la conferencia de hoy había sido el primero de una función de dos actos. Me miró, sonrió y me dijo que le había gustado la comparación. Hoy Microsoft, como decían ellos "en un ambiente íntimo" ha querido poner sobre la mesa su estrategia; lanzar el centro de entretenimiento multimedia de la nueva generación. No me ha parecido mal, en absoluto. Si esa era su intención estaban en su casa -literalmente- para hacerlo. Técnicamente poderosa -ya conocíamos las specs por Durango-, Xbox Live potenciado con la nube, reconocimiento por voz mejorado, rápida cambiando entre aplicaciones, nuevos contenidos en retransmisiones deportivas, la serie de Halo de Spielberg, no puede decirse que no se hayan puesto cartas sobre la mesa. Pero sí ha faltado el segundo acto; los juegos. Apenas Forza MotorSport 5 brevemente, Quantum Break de Remedy -de calle el más popular hoy-, Madden y FIFA 14 por parte de la alianza con EA Sports y Call of Duty: Ghosts, de su socio habitual Activision para concluir. Bien que nos han dicho que habrá 15 nuevos juegos antes de terminar el año, y que 8 serán nuevas IP ¿Cuántas veces se ha dicho que lo que hace grande a una consola son sus juegos? Pues eso. Y de eso, más bien hoy, poco. Decíamos antes de empezar que se iban a racionar ciertos temas, reservándose para el E3. Pero no pensaba yo que la cosa iba a terminar así.

Ojo que no le quiero quitar mérito a una conferencia en la que Don Mattrick a los 6 minutos y 36 segundos de empezar nos ha soltado el diseño final de la máquina, su nombre, el nuevo Kinect y el nuevo mando tal cual todo en paquete encima del escenario. No ha estado nada mal. Acerca del diseño, los estudios dicen que gusta a la gente; sólido, de líneas rectas, afiladas y compacto. A mí no me desagrada, pero entiendo las críticas que he leído. Cara a cara me ha parecido bastante grande, pero después Lewis me comentaba que es sólo un 10% más grande que la Xbox anterior, aunque no hay medidas oficiales publicadas. Sobre los temores fundados que todos teníamos. La incógnita de la conexión permanente queda despejada: no será necesario estar siempre conectado a Internet, pero sí necesitaremos una conexión a Internet en momentos puntuales -dependerá de cómo se utilice la tecnología de la nube por parte de los desarrolladores-. Pero no se ha sido muy claro con respecto a la segunda mano: Xbox One sí la soportará, se ha reforzado hoy en la ronda de entrevistas, pero no se concreta el cómo, algo que me lleva a pensar que habrá que pagar una tasa por utilizar juegos que ya han sido usados. Y además, parece -de nuevo no se transmite el mensaje con claridad- que los juegos deberán instalarse en un perfil para hacerlos funcionar -con lo cual, una vez instalado, en ese perfil se queda-. El modelo de suscripción de Xbox Live seguirá instaurado.

En fin, que me voy de aquí -de hecho en apenas unas horas estaré ya en el avión de vuelta- animado con la máquina y sus servicios. Sí, como centro multimedia de nueva generación está muy bien. Pero que nadie me pregunte si pienso que Xbox One es una consola que apuesta por los jugadores, porque para eso todavía nos tienen que convencer, a mí y a todos vosotros. Microsoft afirma que sí, que en tres semanas lo harán. Estaré esperando en Los Ángeles. Sé llegar fácil al Galen Center.

Xbox One, la apuesta de Microsoft. Nuevo Kinect. Nuevo Pad. 15 exclusivas Captura de pantalla

Salva Fernàndez (Coordinador de Xbox)

Xbox One es una realidad, o eso parece. Microsoft tardó nada y menos en mostrar la consola en contraposición a lo que sucedió en el PS Meeting con la nueva Playstation 4. Pero ese movimiento fue el único que realmente superó a la conferencia de Sony. Se presentó la consola como un centro multimedia por el que pasará todo lo que queremos en el salón de casa, algo que ya se sabía, pero se olvidaron de lo más importante: los juegos. Solo un previsible Forza 5 y la nueva propiedad intelectual de Remedy sabe a poco. Muy poco. Que lo mejor de la conferencia sea el momento en el que dicen que hay 15 exclusivas para el primer año (ocho licencias totalmente nuevas) dice poco de la presentación de Xbox One. Es alentador saber que hay tanto título específico para la consola, pero sería mejor saber los nombres y saber cuántas de estas licencias serán de Kinect. Así que ocasión perdida: fueron el centro del mundo del videojuego durante una hora y no lo supieron aprovechar. El E3 marcará el camino dentro de la industria de esta nueva plataforma. Si la quincena de títulos convence, nada que objetar: que tenga funciones de centro multimedia o que Kinect sea obligatorio son detalles sin importancia si tenemos un catálogo a corto-medio plazo potente, que de esto se trata y con eso Xbox 360 se consagró en la industria. Faltará tiempo para hablar de la segunda mano, ya que las últimas informaciones indican que podremos vender nosotros mismos la licencia digital, algo que ya no sería visto con malos ojos después del cruce de informaciones que estamos recibiendo al respecto sobre el bloqueo de juegos en una segunda cuenta/consola. Más vale esperar. Como también esperar que el servicio Xbox Live se ponga las pilas. PS Plus ha demostrado que si se paga, hay recompensa. No les valdrá, o no les debería valer, eso de pagar por jugar en línea. Como pequeño apunte, me alegra ver que el mando sigue el camino del que considero el mejor mando que se ha diseñado jamás, el actual de 360. Aunque veremos si no va corto en funciones respecto a la competencia. Nos dirán que para esos extras está el nuevo Kinect, seguro. Y eso no sé si es bueno o malo.

Fernando Borrego Polo (Redactor)

No me gustaría redundar en lo que están diciendo mis compañeros, pero está claro que la presentación de ayer fue desacertada en muchos sentidos. Una presentación de una consola en la que no se ve ningún juego en tiempo real, no puede ser una buena presentación. Una presentación de una consola en la que muestran un periférico muy avanzando como Kinect 2 sin juegos que la aprovechen, no es una buena presentación. Una presentación de una consola en la que se centran en su aspecto multimedia, no es una buena presentación. Una presentación de una consola a nivel global en la que muestran servicios sólo disponibles para EE.UU, no es una buena presentación. Una presentación de una consola en la que continuamente te invitan a que veas otra conferencia en dos semanas para encontrar lo que te interesa, no es una buena presentación. Una presentación que te deja más preguntas de las que traías, no es una buena presentación. En definitiva, con el E3 a la vuelta de la esquina, Microsoft tenía demasiados cartuchos que guardarse y nos dejó a medias. ¿Cómo se puede presumir de 15 exclusivas y apenas mostrar vídeos de un par de ellas? Y al menos Forza sabemos de qué va, pero Quantum Break, por interesante que pueda parecer, nos quedamos sin saber realmente en qué consistía. Sí, cierto, vimos cómo era la caja de la máquina, ¿pero realmente era eso lo que más nos interesaba? No hablemos ya del gusto estético del que la diseñó, haciéndola parecer más un vídeo de los antiguos que un dispositivo vanguardista para ejecutar juegos de nueva generación.

Digo todo esto sin entrar a valorar lo que me pareció la consola en sí, tampoco es cuestión de que por una conferencia cunda el pánico y el pesimismo. Veo potencial en ciertas áreas como un Xbox Live teóricamente más potente (de nuevo, apenas dieron retazos de lo que ofrecerá con la búsqueda de partidas mejoradas y los nuevos logros). Las funciones de computación en la nube son un arma de doble filo, aunque inteligentemente aprovechadas, especialmente en multijugador, podrían mejorar la experiencia de juego. Esperemos que esos 300.000 servidores de Xbox Live se traduzcan en mayores capacidades para albergar partidas. Parece que las especificaciones calcarán las de PS4 aunque, una vez más, apenas entraron en detalle. No estoy tan seguro de que vayamos a sacar provecho del lado Windows de la máquina, con multitarea y cambio de aplicación instantáneo. Quiero decir, cuando me pongo a jugar en mi consola, me concentro en jugar, no busco distracciones con Skype y demás. En cualquier caso no es mal añadido sin duda, y la integración que ofrece SmartGlass apunta a ser muy interesante, habrá que ver cómo le sacan provecho. Para cerrar mi reflexión, no abriré el debate sobre la segunda mano porque daría para otra mesa de redacción, pero ésa es la mejor muestra de que la presentación fue muy mal llevada. Declaraciones confusas, emplazamientos a un futuro próximo para aclarar las políticas, comunicados "oficiales" a través de figuras como Major Nelson... ¿nos habéis tenido una hora diciendo "TV" y no habéis podido explicarlo claramente?

Albert Gil (Redactor)

Reza un antiguo proverbio: "Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio". Buena nota podría tomar de él Microsoft para sus próximas conferencias. Al menos por respeto a todos los jugones que ayer perdieron cerca de una hora de su valioso tiempo en una presentación en la que se habló prácticamente de todo, menos de juegos. Microsoft se centró en exponer todas las posibilidades multimedia de su nuevo cacharro, pero se olvidó de lo más importante. Entiendo que en un E3, en el que además de la prensa especializada están presentes la gran mayoría de medios generalistas del mundo te tomes la licencia de ocupar parte de tu presentación con contenidos orientados al público no habitual al mundillo, pero la de ayer era una presentación seguida, principalmente, por jugones. Cuando el eje principal de la presentación de una nueva consola son sus posibilidades de interacción con la televisión, algo falla. Señores, ¡que una consola es para jugar! Y cuando el título estrella con el que das cierre al evento es un multiplataforma, también.

Y lo peor de todo: no se aclaró ninguna de las dudas que durante meses han girado en torno a la nueva Xbox. Y no me valen las declaraciones de los responsables de la compañía en las entrevistas posteriores con los medios. El lugar para decir si iba Xbox One a ser retrocompatible con Xbox 360, si iba a permitir la segunda mano o si iba a requerir de conexión permanente a internet, era en la conferencia. Y no se hizo. No me van a convencer de dar el salto hacia la nueva generación previo pago de cerca de 500€ por el simple hecho de que ahora podré usar la voz en vez del mando ver la televisión. Más le vale a Microsoft enseñar todo su arsenal en la conferencia del E3, porque tal y como están ahora mismo las cosas, Sony ha tomado ventaja sin ni tan siquiera enseñar la consola.

Pablo González (Redactor)

Si no lo veo no lo creo

No me sentí decepcionado tras terminar la conferencia del anuncio de Xbox One, el nuevo sistema de Microsoft. Cierto, apenas enseñaron juegos, pero ya ibamos sobre aviso: este evento iba a centrarse en la consola, en sus múltiples funcionalidades (Live TV, aunque sólo en EEUU de momento; navegación en la red, multipantallas, Kinect integrado). Para el catálogo tendríamos que esperar menos de tres semanas, al E3. Sin embargo poco después del final de la retransmisión comenzó a salir información que no habían querido decir durante su hora de máxima "audiencia".

Los datos eran contradictorios según los medios e incluso cada responsable de Microsoft decía una cosa. Han pasado unas horas y lo último que se ha sabido es lo siguiente: 1) que Xbox One requerirá conectar la consola al menos una vez cada 24 horas, de forma obligatoria. Y yo me pregunto, ¿y cuando nos vayamos de vacaciones? ¿tendremos que dejarle las llaves a un vecino, como si tuviésemos que regar las plantas, o alimentar a la mascota? ¿qué ocurre si no nos conectamos?. 2) que Xbox One no es retrocompatible con los juegos de Xbox 360, una consola -esta última- de mantequilla. ¿Y si se nos estropea y queremos jugar en 10 años a todo lo que hemos comprado? Olvidaos. 3) que para jugar hay que activar primero el producto, conectándose a Xbox Live. Así, el juego se asocia a nuestro Gamertag, pudiendo volver a cargarlo cuando queramos. Pero... esto nos lleva al siguiente punto. 4) que Xbox One sí ha bloqueado la segunda mano, de forma tímida y a la vez torpe.

Major Nelson intentaba aclarar el asunto diciendo que podemos jugar con nuestros juegos en cualquier consola, o prestárselos a un amigo, o cualquier variante que se os ocurra. Pero ojo: si vamos a casa de un amigo y queremos usar nuestro (por ejemplo) FIFA 14, tendremos que hacer login con nuestro Gamertag. Si otra persona quiere usar su Gamertag (para acumular logros, por ejemplo) tendrá que pagar no un pequeño plus (que ya sería ridículo), sino el precio total del juego. Xbox One no empezó mal, pero la información de las últimas horas está siendo desastrosa. Ya pueden hacer un E3 espectacular los señores de Redmond, porque de momento sólo le han puesto las cosas fáciles a PlayStation 4 y, si me apuráis... a Wii U. Y lo dice un poseedor (muy satisfecho, por cierto) de Xbox 360. Moraleja: las cosas o se dicen bien, o no se dicen...

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