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Los desafíos de Microsoft post Ballmer

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| LM+ PC 360 XBO - Reportaje |

Steve Ballmer, el CEO de Microsoft durante más de 13 años y uno de los dirigentes principales casi desde su fundación, ha anunciado que se retira. En este artículo repasamos su legado y examinamos los retos que tendrá que afrontar el próximo presidente de la compañía.

Reportaje

Una de las noticias de la semana pasada, en plena vorágine de la Gamescom, fue sin duda la dimisión de Steve Ballmer. El directivo que ha estado al frente Microsoft durante más de 30 años, y como máximo responsable desde 2000, cesará de su puesto de CEO a lo largo de los próximos 12 meses. Un personaje peculiar, con gran carácter, que logró junto a Bill Gates convertir una pequeña empresa de software en un auténtico monopolio, pero que ha visto a lo largo de los últimos años cómo los cimientos sobre los que se asentaba han empezado a no ser tan sólidos. Se echarán de menos sus declaraciones controvertidas, sus llamativas apariciones en presentaciones de la compañía vociferando y saltando, o sus sorprendentes y divertidos anuncios en los que no mostraba un ápice de vergüenza.

A su paso deja como legado un gigante dormido, una maquinaria enorme que necesita ponerse en funcionamiento y pronto, si no quiere extinguirse en esta nueva era de Internet, donde el PC ya no es el centro del acceso a la información. En este artículo vamos a repasar algunos de los desafíos más inmediatos a los que se enfrenta la compañía, con una retrospectiva sobre cómo se ha llegado a esta situación y qué retos debe afrontar el nuevo presidente. Aunque MeriStation es una web eminentemente sobre videojuegos, hemos considerado conveniente analizar más aspectos sobre Microsoft que los estrictamente ligados a este ocio. Sabiendo no sólo lo que significa Xbox para los videojuegos, sino el peso que también tiene Windows, e incluso el papel que puede llegar a jugar Windows Phone, la situación global de la compañía es muy relevante en este negocio.

Dejar de jugar a la defensiva

Si algo ha caracterizado a Microsoft a lo largo de su historia es haber sabido imponerse a sus rivales partiendo en desventaja. La compañía nunca ha sido especialmente innovadora, lo que es sorprendente para una empresa dedicada casi enteramente al software. Esta afirmación puede hacer arquear las cejas a más de uno, pero es fácil extraerla viendo cómo ha ido forjando su modelo de negocio. Su primer producto de éxito y el que inició su imperio fue MS-DOS. Es muy conocida la historia de cómo engañaron a IBM, quien los había contratado para desarrollar un sistema operativo, comprando uno ya existente (86-DOS) y manteniendo los derechos sobre el mismo. Esto permitió que IBM popularizara MS-DOS al mismo tiempo que Microsoft podía vendérselo a otros fabricantes y, poco a poco, construir un monopolio de facto. Años después salió Windows, que bebía claramente de la interfaz de los Macintosh (aunque estos ya se habían “inspirado” en Xerox) y sufrió las primeras disputas por patentes con Apple. Además, Windows fue lanzando mientras Microsoft trabajaba en un nuevo sistema operativo junto con IBM, OS/2, y también hubo enfrentamientos judiciales por los obvios conflictos de intereses y la sospecha de que habían reutilizado conceptos y tecnología de OS/2 en la creación de Windows.

Evolución de las acciones de Microsoft antes y después de la llegada de Steve Ballmer en el año 2000
Evolución de las acciones de Microsoft antes y después de la llegada de Steve Ballmer en el año 2000

Podríamos extendernos en mucho más detalle histórico, pero eso queda fuera del objeto de este artículo. Sin embargo, daremos algunos ejemplos muy relevantes. Office no fue desde luego la primera suite ofimática lanzada al mercado, pero gracias al amplio dominio de Microsoft en los sistemas operativos y a que evitaba que otras aplicaciones interactuaran con sus ficheros, se terminó imponiendo como un estándar no oficial. Algo similar ocurrió con Internet Explorer, que arrasó con Netscape y de paso con los estándares de la web durante muchos años. Una vez más, la aplicación no nació en Microsoft sino que fue adquirida. MSN Search, el primer buscador de Microsoft, en sus inicios mostraba resultados de otros buscadores. Hotmail, el popular servicio de correo, fue comprado por Microsoft para integrarse en MSN. MSN Messenger sí salió de las cocinas de Microsoft, pero para extender su uso incluía interconexión con el servicio de chat de AOL, si bien esta última nunca lo había autorizado y terminó bloqueándolo a la fuerza.

Habría muchos más ejemplos que dar, ya que en tantos años Microsoft ha sacado multitud de productos, y también sería injusto decir que ninguno de ellos fue pionero, pero desde luego no fue la gran mayoría de ellos. Microsoft siempre ha sido agresiva en los negocios, eliminando rivales en todos los sectores que tocaba por los medios que fuera necesario. No obstante, como compañía de software, era más bien reactiva. La mayoría de ejemplos mostrados arriba se cuentan por éxitos, al menos en su momento, si bien todos ellos llegaron antes del año 2000, curiosamente (o quizá no) antes de que Steve Ballmer fue nombrado CEO. El dominio de Microsoft se basaba en que Windows es suyo, y tenía el monopolio de la informática, así que cualquier cosa que viniera de serie tendría mucha mayor facilidad para ser utilizada que algo que había que instalarse expresamente (esto acarreó sanciones por parte de la Unión Europea). Cuando le tocaba pelear desde abajo, no bastaba con sacar todos sus millones. Ahí está Zune, un tímido intento de luchar contra el iPod que pasó sin pena ni gloria.

Las acciones de Microsoft subieron el pasado viernes justo tras el anuncio de renuncia de Steve Ballmer
Las acciones de Microsoft subieron el pasado viernes justo tras el anuncio de renuncia de Steve Ballmer

La llegada de Internet cambió completamente el panorama. Es cierto que Microsoft se subió al carro a mediados de los 90, pero la red en sus inicios era obviamente muy precaria. En 2000, la burbuja de las puntocom que pinchó era la de los megaportales de acceso a información, muy distinta de la Internet que conocemos ahora. A partir de ese momento se transformó y comenzó a convertirse en un sistema operativo universal en la nube. Ya no era necesario tener una aplicación instalada para chatear, ni para leer el correo, ni para consultar información (la muerte de Encarta), ni para reproducir música o vídeos, ni incluso para editar documentos de Office. Lógicamente la transición no fue instantánea, pero sí hubo quien supo ver la tendencia. Básicamente, así es como Apple ha ganado terreno con sus iPhones y sus iPads: ya no necesito una máquina potente para mi día a día, ya que son los servidores los que hacen el trabajo pesado, sólo necesito una interfaz de acceso sencilla a Internet. No supieron ver que el futuro estaba en la movilidad, aunque discutiremos más profundamente sobre esto en otro apartado.

El gigante falló en adaptarse a la web 2.0, donde el software ya no se ejecutaba abriendo un “.exe”. Su gran proyecto de megaportal que fue live.com murió sin provocar muchos lamentos entre los usuarios. El buscador Bing sobrevive por el dinero que siguen invirtiendo en él. MSN Messenger ya no existe y tuvieron que comprar Skype. De hecho, el único producto de éxito en la red que conserva Microsoft es Hotmail, ahora renombrado a Outlook, porque el correo electrónico es de las pocas cosas que no han evolucionado significativamente desde que se creó. Es cierto que tienen algunas oportunidades ahí, como SkyDrive, aunque no son muchas y la evolución no es clara. El caso más significativo de esta debacle es Internet Explorer. Primero Firefox, y luego Chrome, consiguieron acabar con su dominación e imposición de estándares, dejando atrás la tortura que fue Internet Explorer 6. Y esto ocurrió en el terreno de Microsoft, en Windows, lo que demuestra que ya no tiene la misma fuerza ni siquiera jugando en casa.

 La estrategia en Internet de Microsoft con Windows Live fue un fracaso sonado
La estrategia en Internet de Microsoft con Windows Live fue un fracaso sonado

Si Microsoft quiere dejar de ceder terreno, tiene que lanzarse al ataque. La estrategia del monopolio y de vencer por aplastamiento ya no funciona, ya no es el único pez grande del acuario. Si quieren empezar a ganar de nuevo deben parir productos innovadores en la web y no limitarse a reaccionar a lo que hace la competencia. A su vez, si quieren imponerse a servicios o productos ya existentes, deben hacerlo por la vía de la calidad. Es decir, lo que hicieron con Xbox y Xbox 360. Y justo lo contrario a lo que pretendían hacer con Xbox One, volver a las viejas costumbres ahora que habían conseguido una cuota de mercado significativa con las políticas de la segunda mano y demás. El rechazo fue obviamente inmediato, ya que si algo ha demostrado la historia de los videojuegos a lo largo de los años es que ser líder una generación no te garantiza ganar la siguiente. En definitiva, son una compañía de software, deberían tener una cultura de la innovación de la que actualmente carecen y que por contra sus rivales llevan muy dentro.

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