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La Muerte del Manual de Instrucciones

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Casi una práctica tan olvidada como jugar en una recreativa o soplarle a un cartucho, sentarse a leer un Manual de Instrucciones físico de un videojuego es algo que parece ya arcaico, pero durante mucho tiempo fue una práctica habitual. Y algo más.

Reportaje

La Muerte del Manual de Instrucciones Captura de pantallaEn una época en que el Videojuego era algo mágico, algo nuestro, algo hecho con más pasión que negocio por sus autores, más sentimiento y entretenimiento que el corporativismo y avaricia actuales que lo han vuelto tan frío como poco sorprendente, todos sus elementos tenían la misma importancia de cara a capturarnos la imaginación. Tanto la portada como el cartucho, tanto la contraportada como el manual de instrucciones jugaban un papel esencial, formando un Todo completo que cuidábamos por igual –aunque el soplido a la ranura del cartucho era exclusivo de este-, que procurábamos conservar bien apilado en la estantería que deseábamos ver crecer con otra caja, y otra y otra al lado.

Pero antes de meter el cartucho y darle al On, existía una tarea que era una práctica cuasi obligada; una acción que se hacía como parte de ese todo, como si fuera un ritual previo a una ceremonia. Había unas leyes no escritas, unos cánones que seguíamos al pie de la letra y que condicionaban a ello. La impaciencia de querer encenderlo todo en cuanto llegásemos con él a casa o abriésemos su caja de regalo podía mitigarse, controlarse, hasta haber cumplido este paso, este requisito, este tópico no escrito que, como todo, había impacientes que simplemente no podían aguantar la emoción, los mismos que más tarde debían volver hacia este cuarto paso –el primero era mirar la portada y recorrer cada centímetro del arte y el título, el segundo era darle la vuelta y observar la contraportada, soñando con lo que íbamos a vivir, el tercero abrir la caja- para enterarse de algo.

Manuales de Instrucciones Captura de pantalla

Como muchas cosas que fueron alimentando la rica tradición de un Videojuego y que por desgracia se han ido perdiendo, extinguiendo o han evolucionado demasiado como para que las reconozcamos, leer el Manual de Instrucciones es algo a día de hoy meramente anecdótico en la mayoría de ocasiones. De hecho, con los dedos de una mano se pueden contar las compañías que siguen molestándose en imprimirlos, y menos aún las que lo hacen a color, porque señores, ¿quién lee ahora? ¿A quién le interesa leer un trozo de papel cuando tiene una intro bombástica y espectacular que le ahorra el esfuerzo narrándole una historia que conocemos de sobra, y unos controles que llevan dos generaciones implementados y siguen igual, sin cambiar? Esa debe ser la idea, la pregunta, el credo de unas editoras que a partir de mediados de la generación pasada ya empezaron a pegarle el hachazo al coste económico de imprimir un manual.


Manuales de Instrucciones Captura de pantallaEl ahorro en impresión de papel y uso de tinta se realiza por parte de las editoras con un ojo puesto en salvaguardar la Madre Naturaleza, aunque también es palpable el interés económico del asunto, ya que no es lo mismo tener que destinar una parte del presupuesto de edición a imprimir un manual bonito, lustroso y llamativo que meter un par de páginas de papel con lo básico, sobre desde el punto de vista de los Income Profits, Net Profits y todas esas palabrejas de los informes financieros de las editoras, las cuales han decidido aliviar considerablemte -por no llamarlo suprimir directamente este gasto, terminando con una tradición que por otra parte también ha fallecido por la excesiva sobreexposición narrativa y jugable actual en la que los títulos nos dicen todo lo que necesitamos saber y nos lo dan todo hecho desde que metemos el disco –y en esta Gen que acaba de comenzar, esperamos a que  el juego se instale…. Claramente, la función del manual se ha reducido a una sola página con los controles, con un código que meter para desbloquear cosas, o a un par con PEGI de colorines –cuando se gasta dinero en tinta de color- y una panoplia con términos legales de un Copyright que no interesan a nadie.

Hay que aceptar también otra cosa y no culpar sólo a unas compañías ávidas de dinero que buscan la máxima rentabilidad. Y es el hecho que el Videojuego ya no es un niño acompañado de un imprescindible libreto que nos indica cómo progresar a través de él como necesitábamos desde la Atari 2600 hasta la Super Nintendo, ni un adolescente con una guía de cómo educarlo y guiarnos en su recorrido como en PlayStation, Saturn o Nintendo 64, sino que ya es prácticamente un adulto auto-suficiente que lo sabe todo, entre ello como describirse y explicarnos su manera de funcionar, por lo que aquel manual ya lo lleva integrado de serie en su código base, en su ‘ADN’ virtual como parte de una evolución del papel físico al manual virtual. Y nos lo explica cuando se lo pedimos, siendo ahora mismo él el que nos guía. Como decían al final del Superman Returns de Brian Singer: “El hijo se convierte en padre, y el padre en hijo”.

Manuales de Instrucciones Captura de pantalla
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