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Jungla de Cristal: 25 Aniversario

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Die Hard
Commodore 64 – 1990, NES – 1991

Activision no quiso dejar pasar la licencia y lanzó más versiones de Jungla de Cristal en los dos años siguientes. Coincidiendo con el estreno en cines de la secuela, la historia de la Torre Nakatomi volvió ser contada de forma virtual en el Die Hard de Commodore 64, que prescindía de los gráficos 3D de MS-DOS para establecerse en un entorno 2D más familiar. Con un sprite protagonista que esta vez sí se parecía algo más a McClane –aunque un McClane bien entrado en peso y Twinkies-, el desarrollo jugable era prácticamente el mismo: Abatir a los 40 terroristas, registrarlos para quitarles objetos clave, munición y cigarros, explorar las plantas  y adentrarnos por conductos de ventilación si disparábamos a las rejas de la pared. Teo, el hacker de la película, intenta descifrar cada código de la cámara fuerte, lo que nos pone un contador y un límite de tiempo de cuatro minutos antes de que cada código sea reventado abriendo una de las cerraduras. Podemos ganar más tiempo si destrozamos la computadora principal en el quinto nivel. Una vez que todas las cerraduras caían, la cámara fuerte se abría y teníamos unos pocos minutos para ir a la planta 30 a enfrentarnos con Karl, Gruber y los terroristas que aún no hubiésemos abatido.

La versión de Nintendo NES, la única con música constante durante todo el juego, era mostrada desde un punto de vista cenital en contraposición con las otras dos. Lejos de ser un mero mata-mata, lo cierto es que Die Hard tenía elementos directos de la película como el hecho de poder oír a Gruber dando instrucciones a sus hombres, aunque después de abrir la segunda cerradura, el villano pedía silencio de radio. Otro elemento era el medidor de daño en los pies, que disminuía cuanto más andábamos sobre cristales –una de las escenas más impactantes y dolorosas del film-, restándonos velocidad. A pesar de que se dijo que no le terminaba de hacer justicia al film, lo cierto es que estas versiones de Die Hard poseían muchas cosas de la cinta, simplemente lo que por aquel entonces el público demandaba.

Die Hard 2: Die Harder
Commodore 64, Amiga, Atari ST, MS-DOS – 1992

La considerada secuela maldita recibió un título en 1992 para los compatibles de la época de la mano de Grand Slam Video Limited. Bajo el esquema de shooter sobre raíles del momento, es decir, con enemigos saliendo  y moviéndose en varios planos de profundidad pero siempre con un punto de vista frontal dentro del cual solamente manejamos la mira –al estilo del Dynamite Duke de Mega Drive por ejemplo, pero sin ver al personaje-, atravesábamos cinco niveles que nos llevaban desde el primero tiroteo de la cinta de Renny Harlin en la sección de equipaje, hasta el enfrentamiento final en el ala del 747, pasando por el espectacular tiroteo en el pasillo aéreo del anexo, el avión del general Esperanza, o la persecución de las motos de nieve. Lo curioso era que incluso en niveles más avanzados teníamos que tener cuidado con civiles como niñas que cruzaban la pantalla con globos rojos. Die Hard 2 también nos permitía practicar nuestra puntería en una fase extra en plan galería de tiro. Como otros de esa generación, el juego venía con su protección anti-copia, que requería de insertar un código de seguridad. Muy parecido entre sus distintas versiones, La Jungla 2 de compatibles es ahora una curiosidad de una época muy básica comparada con ahora, pero para los que salimos del cine con diez-doce años de ver de nuevo a McClane haciendo cosas en pantalla como cargarse a un terrorista metiéndole una estalactita en un ojo, nos dejaba extasiados, repitiendo las mismas fases una y otra y otra vez. Sin duda, la magia de la época.

Die Hard Arcade
Recreativas  - 1996, SEGA Saturn – 1997, PlayStation 2 – 2006

Tras cuatro años de reposo virtual y uno después de la fabulosa y gargantuesca Die Hard With a Vengeance, llega el año 1996, quizás el mejor en la breve historia videojueguil de la saga, pues nos encontramos con dos de las mejores entregas basadas en la licencia de Fox, cada una siendo el espectáculo de tiros sin descanso que las películas se convirtieron a partir de la segunda entrega.  Comenzamos con el particular Die Hard Arcade, recreativa programada por SEGA usando la mítica placa Sega AM1 tan fiel como radicalmente diferente de la licencia en que se basaba. Y es que el juego durante su proceso de concepción y desarrollo no tenía absolutamente nada que ver con la serie fílmica, llamándose Dynamite Deka y contando con un protagonista llamado Bruno Delinger cuya misión era liberar a unos rehenes secuestrados en un rascacielos, entre los que se encontraban la hija del presidente de los Estados Unidos. Después de adquirir los derechos de la primera cinta, el edificio pasó a ser la Torre Nakatomi, y el héroe, sin ser exactamente John McClane más que en la portada –y ni siquiera con los rasgos de Bruce Willis-, tampoco se le parecía, siendo más cercano a los protagonistas de Virtua Cop.

Pero concesiones aparte, lo cierto es que aunque no estuviésemos jugando exactamente con McClane dentro de la cinta, sí que nos encontrábamos ante un Beat ‘em Up con movimiento 3D y una perspectiva de cámara que constantemente subía y bajaba entre lateral-cenital, dentro de un juego con personajes y escenarios hechos a base de polígonos. Dotado de un ritmo intenso como en todo buen arcade, uno o dos jugadores podían echarse una partida en la que a los golpes físicos hay que sumarle el poder usar objetos del escenario como una escoba o spray  a la par que armas del estilo de pistolas e incluso cañones anti-tanques. Las armas, como solía pasar en un arcade, se perdían al final de cada fase, aunque nuestra condición de policías nos permitía retener la pistola, preocupándonos tan sólo del tema de la munición. La novedad venía en forma de Quicktime Events, ahora usuales pero en ese momento casi una rareza: Pasar por ejemplo de una habitación a otra nos sumergía en una escena de video en la que corríamos y de repente nos saltaba un enemigo, indicándonos la pantalla el botón que debíamos de pulsar para deshacernos de él/ella. Lo mejor era que en ocasiones, si fallábamos el QTE, perdíamos un valioso crédito. Pero en otras, fallar el QTE nos llevaba a una escena adicional que completar. El juego se completa además con cinemáticas, contando con una intro a 60FPS que ya impresionaba con el helicóptero de la policía y la réplica del Nakatomi en medio de la ciudad.

Al final del juego, si habíamos empezado una partida a dobles y ambos llegaban vivos tras derrotarlos a todos, comenzaba uno de esos finales que solamente un estudio japonés crearía, en el que teníamos que pelearnos entre nosotros para ver quién se ganaba la gratitud de la hija del presidente, en un homenaje directo a todo un rey de los salones, Double Dragon, y que provocaba que todo el compañerismo y apoyo que teníamos con el de al lado se fuera al garete en dos segundos. Die Hard Arcade fue el último juego que crearía el maravilloso STI, Sega Technical Institute, que dio luz a joyazas como Kid Chameleon o el irrepetible Comix Zone. Desarrollado en paralelo para Arcades y Saturn, la versión del sistema de SEGA llegó después. Posteriormente, tras 9 años, Die Hard Arcade se incluyó en el Sega Ages de PlayStation 2. Divertido como pocos, sigue siendo un gusto empuñar la pistola y descargar la munición sobre nuestros enemigos aporreando el botón, a pesar de que en este caso, los parecidos con la licencia en que se supone que se basaba no eran demasiado razonables.

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