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Grand Theft Auto V, Pre-Análisis

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| PS3 360 - Pre-Análisis |

Justo en el momento en el que las compañías comienzan a echar el telón de la actual generación, Rockstar prepara sus mejores galas para despedir a PS3 y Xbox 360 con fuegos de artificio. A apenas unos días de uno de los lanzamientos del año, repasamos las claves del GTA más ambicioso.

Pre-Análisis

La vida es complicada. He matado, secuestrado y vendido gente. Tal vez, aquí… las cosas sean diferentes.” Así empezaba GTA IV, dando inicio a una aventura con todo el peso del mundo en sus espaldas. GTA era ya una serie de éxito antes de su tercera entrega, pero sólo eso, un juego muy bien hecho, original, divertido y con unas buenas ventas, un juego que todavía tenía el sello de los creadores de Lemmings. Con GTA 2 el estudio ya era “Rockstar” pero todavía no era lo que llegaría a convertirse. Grand Theft Auto III lo cambió todo, transformó ese nombre en un auténtico fenómeno a todos los niveles, generó una nueva corriente de juegos sandbox, se convirtió en un juego que trascendía al aficionado medio para convertirse en algo que todo el mundo conocía, aunque no siempre por los mejores motivos. Rockstar aprovechó bien el tirón creando dos secuelas brillantes que no hicieron sino cimentar esa condición, convirtiéndose en una de las franquicias más poderosas, importantes e influyentes. El estudio de Edimburgo fue uno de los reyes absolutos de Playstation 2, despidiéndose con un San Andreas que demostraba a las claras que dominaban el hardware de Sony como nadie. Cada entrega era una super producción en el que se superaba la inversión anterior, siempre con la seguridad de que se iba a recuperar con creces -una tradición que GTA V ha continuado, convirtiéndose en el videojuego más caro jamás producido con 265 millones de dólares, unos 199 millones de euros, y sólo por debajo de los 300 millones de dólares de Piratas del Caribe 4 como obra de entretenimiento-.

Los Santos, el escenario más grande y más detallado visto en un GTA.
Los Santos, el escenario más grande y más detallado visto en un GTA.


Llegó la siguiente generación, y una de las grandes curiosidades cuando llegan nuevas máquinas es ver cómo evolucionan las sagas importantes con un hardware más potente. Por supuesto, GTA estaba en lo más alto de esas expectativas y el anuncio de la cuarta parte fue seguido con fervor casi religioso. Pocos juegos, por no decir ninguno, tenía unas expectativas tan masivas como la aventura de Niko Bellic en Liberty City. Las escenas de ese poco disimulado reflejo de Nueva York recreado en las consolas HD era algo digno de verse, con su ambientación superlativa, sus enormes edificios, la densidad y variedad de sus zonas. Resultó también ser un tipo de juego distinto a San Andreas, más ambicioso con su historia, menos proclive a las locuras, menos expansivo y con menos entretenimientos secundarios. Rockstar ya había hecho eso, ahora quería otra clase de juego, más “maduro”, más serio. No convenció a todo el mundo, y las dimensiones estratosféricas del proyecto hicieron el resto: amado sin medida u odiado incondicionalmente, el destino de muchos grandes juegos.

Fondos submarinos completamente explorables, a nado o con vehículos especiales para la ocasión.
Fondos submarinos completamente explorables, a nado o con vehículos especiales para la ocasión.


Es posible que esa impresionante presión y tensión tengan que ver con la trayectoria de Rockstar en estos últimos años. Al margen de las dos, fantásticas, expansiones de GTA IV, los diferentes estudios que forman la familia Rockstar han preferido no quemar la saga en esta generación. A veces es bueno dar un rodeo para llegar al mismo sitio, con una perspectiva diferente, y en el caso de Rockstar ese camino les llevó a Red Dead Redemption y a Max Payne 3 -además del apoyo para terminar el problemático L.A. Noire-, trazando una trayectoria que los ha hecho más grandes y más respetados, demostrando que no dependen de un nombre reconocido para conseguir la grandeza. La compañía, caracterizada por una feroz independencia ganada a pulso, no entiende de sagas anuales ni de modas, siguiendo uno de sus lemas internos: “no hacer lo que hacen los demás”. En manos de otras compañías, tener un nombre como GTA implicaría una saga anual al precio que fuera, y seguramente funcionaría maravillosamente en ventas, pero esta no es una casa que se pliegue a ese tipo de exigencias. Un GTA es para sus responsables algo especial, un desarrollo muy difícil que tiene que suceder cuando ellos se consideren preparados. En palabras de uno de los padres de la serie, Dan Houser: “es algo por lo que tenemos que sentirnos lo suficientemente apasionados como para hacer nuestras vidas desagradables de nuevo”.

La escala del nuevo escenario es espectacular, pero la gran ambientación lo es todavía más.
La escala del nuevo escenario es espectacular, pero la gran ambientación lo es todavía más.


El camino público del juego comenzó en el mismo punto donde empiezan todas las entregas de la saga: con una ciudad. Un GTA siempre queda definido por la ciudad en la que se desarrolla, es la auténtica protagonista, la estrella. No es ninguna casualidad que el primer tráiler estuviera centrado en el propio lugar, en el ambiente en el que íbamos a vivir esta nueva aventura urbana. Antes de ello, se vivían con especial interés en foros las quinielas sobre esta elección: Liberty City, Vice City, Los Santos, vuelta a Liberty City, ¿qué tocaba ahora? ¿Regreso a una de las ciudades establecidas? ¿alguna otra ciudad estadounidense como Chicago? ¿quizás el siempre deseado salto al charco para situar la acción en una ciudad europea o asiática? Sería interesante saber cuál es el proceso interno para decidir algo tan fundamental, pero de cara a la galería la elección se vende como clara: regreso a Los Santos, el alter ego de la mastodóntica Los Angeles. En una reciente entrevista de The Guardian con Dan Houser se ofrecía una pista de las motivaciones de este regreso: “Los Angeles es la encarnación de los deseos del americano del Siglo 20: las casas, los jardines, los bronceados, todo ligeramente falso…. Su industria son las películas o, igualmente falso, el negocio inmobiliario. Son gente tratando de escapar de su pasado y reinventarse a sí mismos. Si GTA IV era una clásica historia de Nueva York, esto es la meta del sueño americano”. Liberty City es el comienzo del sueño americano, la puerta de entrada para millones de inmigrantes a la “tierra de la libertad”, así que San Andreas es el final del camino, un contrapunto más que apropiado que se aprecia en numerosos aspectos de esta quinta entrega.

Golf, una de las nuevas actividades, con un circuito completamente jugable.
Golf, una de las nuevas actividades, con un circuito completamente jugable.


Pero al margen de simbolismos, se aprecia una gran admiración del equipo por la singular ciudad californiana y un deseo ferviente de hacer justicia a su multifacética y multicultural esencia. Cuando Meristation tuvo el raro privilegio de charlar cara a cara con Dan Houser, uno de los aspectos en los que más se recreó fue en contar el arduo, complejo pero también divertido proceso de documentar la ciudad para conseguir el material que necesitaban. Más de 100 días de trabajo de campo en la ciudad, explorando sus secretos y rincones más oscuros de la mano de aquellos que podían abrirles ciertas puertas. Visitaron una prisión californiana, acompañaron a policías en sus patrullas por las zonas más complicadas y extrañas de la ciudad, entrevistaron a agentes del FBI, gangsters callejeros -algunos de los cuales han puesto sus voces para dar autenticidad a los personajes del juego-, exploraron estudios pornográficos, casas de lujo y suburbios, un proceso que deja cientos de horas de vídeo y más de 200.000 fotografías de la ciudad y de sus alrededores. Todo buscando llenar de contenido el enorme espacio que estaban pensando utilizar para esta entrega.

La diversidad de paisajes y actividades en el nuevo GTA no nos permitirá aburrirnos.
La diversidad de paisajes y actividades en el nuevo GTA no nos permitirá aburrirnos.


"Dentro de GTA V caben RDR, San Andreas y GTA IV" Es una de esas frases redondas, perfectas para transmitir de forma clara y sencilla del grado de ambición y escala del que estamos hablando. De forma aproximada y no oficial, se ha calculado que estaríamos hablando de 27,5 millas cuadradas, incluyendo el espacio marítimo, una enormidad siendo espacio no procedural -es decir, descartando los métodos de creación aleatoria de juegos como Minecraft o Daggerfall-. Pero el tamaño realmente no importa, es algo que queda bien y resulta un dato llamativo para cualquier juego sandbox, pero lo realmente importante no es el tamaño sino la densidad, la capacidad de que todo tenga sentido, que esté bien aprovechado y que permita diferentes actividades para disfrutarlo. A fin de cuentas un sandbox se define en buena parte por las oportunidades que ofrece, y GTA V ha sido diseñado con el fin de ofrecerlas.

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