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El Dante más cabronazo

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Dantes en la historia

Fue hace doce años cuando Dante dio sus primeros pasos en Devil May Cry. El personaje original se creó como un antihéroe joven, en la veintena, bastante oscuro y hasta impertinente, pero sin resultar molesto. Dante siempre "fue a lo suyo" y en la primera entrega representó el rol del protagonista badass, término que se podría traducir por "puto amo" en castellano. El Dante de DMC 2, conocido por muchos como la "oveja negra" de la serie, había envejecido un poco y se encorsetaba más si cabe en los patrones de diseño japoneses: más viejo, más oscuro y más gótico. Por desgracia, tanto más no tuvo presencia en la jugabilidad. Llegó DMC 3 y Capcom quiso romper con el orden lógico apostando por un Dante más joven en una precuela. Quizás este Dante coincida más (en esencia) con el Dante de DmC debido a su carácter inexperto, temerario y curioso por ser su primera vez contra los democios.

Para algunos, el Dante definitivo se alcanzó con Devil May Cry 4 gracias a la versión más madura del personaje. Este Dante seguía representando los valores impertinentes de su infancia, pero con la elegancia que le había concedido la edad. Quizá Capcom pudo permitirse este cambio de estilo por la incorporación de Nero, personaje de DMC 4 que representaba la curiosidad y la falta de experiencia del joven Dante de la tercera entrega. A lo largo de la historia de la saga, los diferentes Dantes se han topado con varias motivaciones, desde la venganza personal y familiar hasta el rescate de la Humanidad despachando demonios, y el amor. En DmC, nos topamos con un Dante más próximo al rol de niñato impertinente, amante de las buenas fiestas, del alcohol y de las mujeres, que más tarde inicia una cruzada de venganza y madura.

Dante vs. Dante Captura de pantalla

Con todo, cada uno de los Dantes ha ido aportando su propio toque y demostrando una evolución con el paso del tiempo, algo que este nuevo personaje ha demostrado poder conseguir con esta "primera" donde se descubre una evolución a medida que avanza el juego. Quizá sea especialmente interesante tener en cuenta la reacción que Hideki Kamiya ha tenido con el lanzamiento de DmC. Y es que el padre del primer Dante está satisfecho con el trabajo realizado por Ninja Theory y alaba las capacidades artísticas del estudio. El japonés resta importancia a las críticas e invita a que los fans de la serie dejen atrás cualquier controversia y disfruten del juego.

Base intacta, pero con mejoras

DmC es, en esencia, aquel juego de acción directa con muertes estilosas que disfrutamos en Playstation 2 en 2001. El título ofrece un planteamiento similar e incluso se permite homenajear al clásico, pero renace con virtudes propias de Ninja Theory, ganando más profundidad en los combates y una agilidad acorde a la evolución del género. Resulta evidente que las anteriores propuestas del estudio de Cambrigde (Heavenly Sword y Enslaved) han madurado tomando como base el armazón de la serie de Capcom, que ha mutado en lo que ahora llega a las tiendas: un frenético, complejo y rejugable hack and slash con entidad artística propia que se cimenta en el pasado para mejorar el presente. Tendrás la sensación de estar jugando lo mismo con mayor profundidad, y a la vez de tener ante ti un juego nuevo.

Los miniutos iniciales de DmC tienen ciertas reminiscencias a la introducción del primer Devil May Cry.
Los miniutos iniciales de DmC tienen ciertas reminiscencias a la introducción del primer Devil May Cry.

La salsa jugable de este DmC se apoya fundamentalmente en el uso de las armas frente a los Devil May Cry clásicos, que se centraban más en los movimientos. Ninja Theory apuesta por una jugabilidad que se centra en saber cuándo y cómo utilizar cada una de las armas en función del tipo de enemigo al que nos enfrentamos, en un cruce de ataques con diferentes armas que se hace especialmente patente cuando estamos ante un grupo con enemigos diferentes. Frente al primer Devil May Cry y a su timming más exigente para ejecutar combos, este nuevo título tiene un leve condimento estratégico a la hora de planificar los combates.

Resulta evidente que Ninja Theory y Capcom han asumido riesgos con este reboot de DmC. Que el nuevo estilo visual de Dante puede gustar y disgustar a partes iguales (se ha visto en foros desde que se presentó el título) es un hecho. Pero como dice el refrán –y aquí es perfectamente aplicable–: “las apariencias engañan”. El Dante que nos deja el equipo de Tameem Antoniades viene acompañado de un videojuego excesivamente divertido y canalla, con un diseño de niveles a la altura de la serie y una jugabilidad con una profundidad envidiable por otros títulos del género. Más allá de los cambios meramente estéticos, este DmC merece toda la atención de los seguidores de la serie. El cazador de demonios, más occidental que nunca, está de vuelta y parece querer quedarse un tiempo.

Ebony e Ivory no faltan en DmC.
Ebony e Ivory no faltan en DmC.

Nuevo Dante, ¿icono gay?

Uno de los fenómenos más singulares que ha generado este nuevo Dante en DmC debido a su particular estilo de vestir, que no de actuar, es su posible transformación en un "icono gay" para los jugadores homosexuales. A pesar de que en actitud este Dante representa valores bastante masculinos (basta ver la introducción y su noche de locura con mujeres), no son pocos los jugadores homosexuales que están rindiéndose ante esta revisión del personaje ideada por Ninja Theory. En el mundo real, este perfil cuidado, rebelde y estéticamente más próximo a un modelo de pasarela de ropa interior lo convierte en una máquina de hacer dinero que se asemeja a otros hombres mediáticos como Robert Pattinson y su explosión cinematográfica en Crepúsculo. De hecho, no es descabellado pensar que este Dante, con su pertinente inyección de marketing, podría transformarse en un nuevo icono adolescente en formato película.

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