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Dark Souls II: Muerte y sufrimiento

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Lo que debe mantenerse
Dark Souls se presentó como un videojuego  exigente y difícil que quería hacer morir al jugador cada dos por tres. Que este se frustrara y no encontrara el camino a seguir. Una propuesta de Action RPG basada en el ensayo-error, en la prudencia y en una exigencia en la que cualquier enemigo, desde el esqueleto más básico al jefe final más terrible, puede acabar con nosotros. Además, con una gran penalización a la hora de morir, haciendo el reto todavía más atractivo. Con estas premisas, repasamos algunos de los elementos que consideramos deben mantenerse intactos en esta nueva entrega de Dark Souls.

1.- Diseño de niveles complejo e interconectado
Uno de los mayores avances que demostró Dark Souls respecto Demon Souls fue la capacidad del título por mostrar un universo que estaba todo interconectado entre sí. Nos explicamos: en la primera entrega había un escenario que servía de nexo para ir a distintos niveles y mundos. Esto desapareció en Dark Souls, donde todo el mundo era visitable desde un primer momento. Otra cosa es que llegáramos a ese castillo que veíamos al fondo. La gracia es que sin tiempos de carga podíamos recorrer todo el universo Dark Souls, y no solo eso. También destacaba por un diseño de niveles excelso, brillante, que conectaba zonas y tramos de manera impensable. Encontrarnos muy lejos de nuestro punto de partida pero ver que a través de un nuevo camino estábamos ahí al lado. Un diseño de esos que gustaría ver plasmado en un mapa para gozar con el gran trabajo de interconexión de zonas. Esta fórmula, compleja e interesante y un gran mérito de diseño, debería mantenerse en Dark Souls 2.

El hecho de estar en un mundo totalmente interconectado fue una de las grandes virtudes de Dark Souls.
El hecho de estar en un mundo totalmente interconectado fue una de las grandes virtudes de Dark Souls.

2.- La dificultad del juego no se toca
Demon Souls y Dark Souls son dos títulos exigentes, muy difíciles al inicio pero más accesible y lógico una vez nos hemos hecho con los controles y los conocimientos del juego. El principal problema que tiene el título es que deja al jugador completamente a merced del juego desde un primer momento. Y este solo puede aprender a base de palos. Muertes principalmente. Cuando se coge el truco a la mecánica de juego, se sube el nivel y se comprende el mundo que nos rodea el título sigue siendo difícil pero ya no genera esa frustración inicial. Un escenario ideal en el que el jugador crece dentro del juego hasta dominarlo. Por la falta de títulos de este calibre y desafíos como el explicado, lo mejor para Dark Souls 2 si quiere mantener la identidad de la franquicia es que siga siendo un título exigente, difícil y castigador con los errores del jugador.

3.- Personalización y crecimiento del personaje
El primer gran paso que debemos dar en Dark Souls es escoger la clase y el tipo de personaje que queremos usar como héroe o mártir, según se vea. Tener una gran cantidad de opciones según nuestra manera de afrontar el juego, apuntar a las habilidades y especializaciones que más nos convengan y trabajar para potenciar esos elementos de manera personalizada. Además de ofrecer versatilidad y variedad al título, la creación de personajes y clases debe mantenerse como hasta ahora, con una gran cantidad de variables y posibilidades mixtas a medida que vamos creciendo dentro del universo de Dark Souls 2. Algo que debe estar presente para adaptarse a cada tipo de jugador y ofrecer variedad según cada partida que queramos hacer con el título.

Que cualquier enemigo te pueda matar. Esto es lo que estos esqueletos básicos significaban. Y debe seguir siendo así.
Que cualquier enemigo te pueda matar. Esto es lo que estos esqueletos básicos significaban. Y debe seguir siendo así.

4.- El sistema de combate
Una de las grandes virtudes de Dark Souls es precisamente el sistema de combate que ofrece: sencillo de controlar, directo y muy efectivo. Se ha hablado mucho de poder instaurar un sistema de combate que sea más ágil y similar a lo que se puede ver a juegos de acción clásicos, pero la realidad es que Dark Souls 2 debería mantener el sistema de combate de las entregas anteriores. Primero porque cumple con todo lo que podemos hacer de manera sencilla, sin alardes, y segundo porque es transparente: lo que tenemos enfrente se acaba con lo que tenemos a mano. Ataques flojos, fuertes, habilidades especiales, movimientos evasivos, guardas, contras y habilidad del jugador para no caer en las trampas de los enemigos que nos vamos encontrando. La presencia de elementos como la barra de energía, los límites de peso o el movimiento de salir rodando le dan realismo y dificultad al título para no convertirlo en un juego de acción más, y nos gustaría que siguiera presente en esta nueva edición.

5.- Los jefes finales
Las grandes batallas con los jefes finales de Dark Souls son sus momentos álgidos. No es necesario que sean los más grandes para que nos den momentos para el recuerdo, simplemente estar bien trabajados. Son parte de la esencia de la franquicia Souls y deben tener un especial cuidado en esta nueva entrega. Jefes finales que cuenten con patrones de combate igual y si puede ser un poco más complejos para complicar todavía más las batallas, y que haya muchos más. No es necesario infectar todo el mundo de jefes, pero sí que estén cuidados y ofrezcan momentos épicos. Además, se puede complementar los jefes de zonas principales en la historia con otros jefes que tengan tesoros y extras interesantes en un mundo que esperemos sea todavía más grande que el visto en los dos títulos anteriores.

Los enemigos finales de Dark Souls son una de las grandezas de la franquicia y debe continuar siéndolo en Dark Souls 2.
Los enemigos finales de Dark Souls son una de las grandezas de la franquicia y debe continuar siéndolo en Dark Souls 2.

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