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Cómo montarse un PC low cost

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| GDG PC - Reportaje |

La llegada de la nueva generación de consolas reaviva la pasión por el hardware. Para los que estan pensando en la ruta del compatible, proponemos algunas ideas y componentes para crear un PC barato pero de calidad.

Reportaje

A las puertas de la denominada “next gen”, los jugadores vamos tomando posiciones en la disyuntiva Sony o Microsoft. Este artículo poco tiene que ver con ayudar en esa decisión; más bien se dirige a complicarla aún más trayendo a primer plano la eterna alternativa de los compatibles y cuestionar ¿Y por qué no un PC? La polémica entre usuario de PC y consola es tan vieja como las propias plataformas, si bien sufre importantes arreones con cada nueva generación de consolas, sobre todo cuando profesionales del mundillo echan gasolina al fuego, con afirmaciones más o menos acertadas.

El objetivo de este artículo, el reto que nos planteamos, es configurar un PC con el precio aproximado de las nuevas consolas, persiguiendo los máximos rendimientos y compatibilidad por cada euro. Por el contrario, nunca pretenderíamos equiparar o comparar esos rendimientos con los de cualquier otra plataforma o caer en aseveraciones, como las del párrafo anterior, que siempre van a poder ser rebatidas. Si no lo hacemos no será por temor a las iras de unos u otros usuarios o por miedo a hundirnos en las pantanosas aguas de los MIPS (Millones de Instrucciones Por Segundo) o los FLOPS (operaciones de coma flotante por segundo). No lo haremos conscientes de es imposible equiparar estas arquitecturas, aprovechadas por software que, aunque pueda parecer el mismo (versiones multiplataforma del mismo título) funciona de manera muy diferente y tiene infinitos grados de adaptación y depuración.

La arquitectura de PS4 se define como un %22PC supercargado%22, ¿se puede conseguir algo equivalente en PC por 399€?
La arquitectura de PS4 se define como un %22PC supercargado%22, ¿se puede conseguir algo equivalente en PC por 399€?

Sin entrar en estas discusiones, sí que podemos partir de unas bases más o menos indiscutibles. Quizá la más importante sea asumir que la práctica totalidad de la tecnología informática tiene detrás las mismas siglas; las de primer plano, las conocidas Intel, AMD, NVIDIA, con multitud de otras que son las que tienen las “salas blancas” donde se fabrican los procesadores y las cadenas de montaje donde se sueldan a PCBs que luego son vendidos tras las más diversas marcas como Asus, Gigabyte, MSI… o Sony, o Microsoft. La segunda premisa es la del conocido ritmo de evolución tecnológica, la consabida Ley de Moore, realidad sobre la que el número de transistores en un procesador se dobla aproximadamente cada dos años. Y la última es el precio. Cada paso adelante en el hardware conlleva una evolución de todo su proceso productivo, con los consiguientes costes tanto en desarrollo como en la tecnología necesaria para la fabricación. Hay una relación evidente entre evolución-rendimiento-coste (nuevo-mejor-caro). Los costes del hardware no se abaratan hasta que el proceso de producción se ha normalizado y se acerca la siguiente evolución. En otras palabras, se está anticuando.

Sobre estas tres premisas podemos afirmar que el hardware, sea de consola o de PC, tiene detrás a los mismos desarrolladores y fabricantes, que la tecnología está superada en cuanto llega a la producción masiva y que cuanto más potente sea, más tendremos que pagar por él. Así, si lo que pretendemos es montar la máquina de juegos definitiva, basta acudir a una tienda de informática con unos cuantos miles de euros: Tarjeta gráfica NVIDIA GTX Titan 1000€, Procesador Core I7 Extreme 940€, 16 GB de memoria DDR3 PC3-23400 620€, Disco duro SSD de 480 GB 380€… y la certeza de que será una configuración del montón en dos o tres años. Puestos a dar obviedades, nadie apostaría por la consola que sea, incluyendo PS4 o Xbox ONE, frente a una bestia así, que conectada por HDMI a una televisor LCD y con un pad Bluetooth sería el sueño de ambos mundos.

El interior de Xbox One con la APU diseñado a medida por AMD.
El interior de Xbox One con la APU diseñado a medida por AMD.

También apostaríamos como ganador por un PC del rango más habitual de los configurados expresamente para juegos, montados con un hardware que dobla o triplica el precio de la consola, pero ¿podríamos competir con un hardware del mismo coste que la consola? ¿Es un PC de 399 € una plataforma de juegos competitiva? Lo veremoso. Hay dos fundamentos que tenemos que aclarar cuando vamos a empezar a configurar un PC. El principal es para qué lo queremos, qué vamos a hacer con él. El segundo es cuánto dinero tenemos para conseguirlo. Como decimos en los párrafos anteriores, sin problemas de presupuesto todo es facilísimo, pero cuando el bolsillo no da para más, resulta una tortura decidir cuáles van a ser los puntos débiles de la configuración e intentar equilibrar lo posible sus prestaciones para que los consabidos cuellos de botella nos arruinen todo el proyecto.

A este respecto, la situación es inmejorable, porque sabemos que queremos un PC para jugar a los títulos actuales e inminentes, a una resolución de 1920x1080, con una configuración de filtrado media, y entre los 50 y 60 FPS. Y para ello, entre 400 y 500 euros. Antes de empezar, y como ocurre en cualquier situación en el que el bolsillo apriete, deberemos compensar la falta de dinero con un extra de trabajo. Será imprescindible rastrear la Red en busca de precios, analizar el mercado de segunda mano y ¿por qué no? Echar un vistazo a todo aquello que podamos obtener sin gastar un euro. Familiares u oficinas que retiran PCs nos pueden solucionar el problema de la caja, el teclado, la fuente… Lo mismo las webs de subastas nos pueden proporcionar componentes a precios muy interesantes. Hay mucho usuario que renueva el PC constantemente, sin tantas apreturas económicas, y que necesita dar salida a hardware de uno o dos años para comprar la última novedad en GPU.

Sabemos que podemos construir algo con más potencia bruta que cualquier consola, pero ¿a qué precio?
Sabemos que podemos construir algo con más potencia bruta que cualquier consola, pero ¿a qué precio?

El hardware no se resiente por el uso como otros dispositivos, dado que queda obsoleto mucho antes de que pueda deteriorarse y, salvo los discos duros por sus sensibles componentes mecánicos, si una tarjeta gráfica, una placa base o memoria funcionan cuando las compramos, sin duda nos prestarán servicio hasta mucho más allá del que nosotros pretendamos para ellas. Sin embargo todo esto último sería una pequeña “trampa” en nuestro propósito y el compromiso ha de ser montar el PC desde cero. Allá vamos.

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