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Battlefield 4 vs. Call of Duty: Ghosts

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| PC PS3 PS4 360 XBO - Minireport |

Dos soldados veteranos en una guerra por convertirse en el shooter bélico del 2013. Infinity Ward y EA DICE disparan como mejor saben con Battlefield 4 y Call of Duty: Ghosts pero tienen munición distinta, de hecho hasta complementaria. Repasamos todos los puntos objetivo de los dos grandes nombres del conflicto contemporáneo esta Navidad para establecer un único ejército vencedor. Fuego a discreción.

Minireport

Hace dos años Infinity Ward y EA DICE ya se vieron las caras en MeriStation en una primera contienda entre ambos estudios por establecer el FPS bélico de entonces. Ahora, con Battlefield 4 y Call of Duty: Ghosts en las tiendas y en muchas de vuestras casas creemos que ha llegado el momento de volverlos a enfrentar. Y si, son juegos muy distintos incluso complementarios que muchos jugadores hemos optado por tener juntos, sin decantarnos, pero lo cierto es que la guerra está en la calle y los foros, y no debíamos dejar de repasar en qué supera uno al otro, dónde tiene mejor puntería cada título y con cuál debe quedarse el comprador indeciso. Conservadores en su propuesta y volviendo a mirar obsesionadamente a sus virtudes, ambos productos ofrecen lo que su fan podría esperar y ciertos avances lógicos, especialmente en versiones de PC y consolas next-gen (PlayStation 4 y Xbox One). Serán títulos de lanzamiento de las nuevas máquinas. Pero, ¿cuál recomendamos?, ¿con cuál nos quedamos si hay que elegir? Repasamos uno a uno cada apartado y aspecto para inclinarnos hacia uno u otro, también con vuestra participación en el hilo de comentarios de este Reportaje y en ZonaForo de manera que entre todos establezcamos un vencedor. Aunque diferentes, ¿cuál es mejor? Que empiece la batalla.

No sin antes volver a destacar por encima las bondades de cada entrega, ambas muy volcadas con el multijugador y apostando cada una por una fórmula bien distinta. Call of Duty: Ghosts dispara una vez más sobre la diversión directa, de juego individualista y donde la puntería y reflejos hacen todo, también la personalización exhaustiva del soldado, arma, accesorios, perks y rachas de bajas que queremos controlar, sin olvidarse de su total apuesta por los deportes electrónicos. Por su parte, Battlefield 4 confía más en el realismo y un conflicto simulado de entornos abiertos y total libertad de movimiento, con vehículos, escenarios interactivos que se van destrozando y muerte rápida de un par de disparos. Pero hay mucho más que mirar con lupa para compararlos, asuntos como sus apartados gráficos, de sonido, los modos de juego, diseños de mapas, campañas singleplayer, y hasta planes para DLCs. Una contienda completa que se gana batalla a batalla, no con un único encuentro poco pormenorizado.

Call of Duty: Ghosts en PlayStation 4. Algunas estampas del singleplayer son dignas de mención.
Call of Duty: Ghosts en PlayStation 4. Algunas estampas del singleplayer son dignas de mención.

Campaña

La serie Call of Duty ha impuesto esta generación el modelo estandarizado de campañas singleplayer en shooters, formato basado en la espectacularidad, la sensación de hecatombe y los caminos sin bifurcaciones donde los scripts y las situaciones épicas marcan el transcurso, normalmente bastante variado en armas y momentazos. Un estilo muy cinematográfico. Por supuesto Ghosts vuelve a apostar por este formato, también Battlefield 4, como ya hizo BF3 hace un par de años. El título de Activision nos habla de un ataque masivo al planeta, a través del satélite de destrucción masiva Odín que ha caído en manos de un organismo antinorteamericano que se hace llamar La Federación. Justo aquí entrarán para combatirla los Ghosts, soldados perfectamente entrenados para el silencio letal, para el disparo certero y la máxima precaución. En cambio, este Battlefield nos narra un conflicto en China que acaba inmiscuyendo a todas las grandes naciones y desde los ojos de Recker, un soldado que irá curtiéndose poco a poco y que vivirá algunos acontecimientos también impresionantes como el hundimiento de un portaviones o la toma a cañonazos de tanque del centro de Shangai.

Pese a apostar por el mismo formato, en este caso la narrativa y la escala de CoD ha ido bastante más lejos, con misiones que llevan al jugador incluso al espacio exterior en intensos tiroteos a gravedad cero, o épicos pasajes en Las Vegas derrumbándose, Los Ángeles siendo asediado y otros grandes escenarios ricos en explosiones. El Frostbite 3 de Battlefield 4 es un motor más dado a la destrucción y el dinamismo de escenarios, de hecho en máquinas next-gen la campaña del juego de Electronic Arts dispone un aspecto más vistoso y situaciones dinámicas muy interesantes, con mapas que se inundan, vehículos, suelos inclinados, coberturas hechas añicos, etc. Pero la sensación una vez terminado este modo Historia es de que no se quedará para el recuerdo, no hay ninguna misión de ésas que cortan la respiración pese a lo bien expuesto de la mayoría de situaciones. De hecho, BF4 tiene una campaña más basada en el disparo y sin tanta variedad como la de este CoD, que nos pondrá al mando de helicópteros, varios vehículos de tierra y hasta Riley, el perro.

De La Tierra al espacio. La campaña de Ghosts aumenta la escala del conflicto aunque jugablemente se quede en lo de siempre.
De La Tierra al espacio. La campaña de Ghosts aumenta la escala del conflicto aunque jugablemente se quede en lo de siempre.

El animal de los Ghosts prometía pero se ha quedado en un añadido para ciertos momentos de sigilo, pocos, y visibilidad desde su cámara, o para tener que llevarlo a cuestas cuando cae herido. Poco protagonismo y novedades jugables con él para lo que se esperaba, también en un aspecto gráfico que en esta campaña no luce como se había prometido y todos deseábamos. Todo lo que explota, se hunde o despieza en pantalla se muestra a la perfección, pero todavía encontraremos texturas a baja resolución en puntos del escenario escondidos no preparados para acercanos o unos efectos para el agua inverosímiles. Podemos decir que la campaña de Call of Duty está este año por encima por la épica de las situaciones que conjuga, en puntos reconocibles, y la sensación de fin del mundo que se respira a cada paso, con Odín lanzando misiles capaces de destruir ciudades enteras de un solo impacto, pero tampoco debemos decir que se haya hecho algo brillante o inesperado. Tanto BF4 como Ghosts juegan a lo de siempre e intentan exponerlo lo mejor que pueden. En este caso punto para Infinity Ward.

Innovación

Lo venimos dejando entrever y se ha dicho mucho: ambos juegos son híper continuistas, hasta tal punto que quizá puedan ser los episodios más arraigados en lo de siempre de cada una de las sagas. Battlefield 4 mantiene muchos de los estándares de BF3, desde su motor gráfico, Frostbite evolucionado al tercer nivel, hasta la interfaz de partidas multijugador o diseño lineal-scriptado de la campaña para uno. También los modos, el manejo de los vehículos o la oferta de mapas y diseño de éstos con cierta destrucción. Ahora bien, lo nuevo de DICE acoge una idea rompedora que antes ya se había intuido pero que ahora se hace completamente protagonista, Levolution, niveles que cambian por completo de forma aleatoria o a voluntad de los jugadores según interacciones y ataques. Una ciudad que se inunda y llena sus calles de ríos de agua en movimiento, una tormenta tropical que genera oleaje y disparos entre embarcaciones en vaivén o un rascacielos que se viene abajo son solo algunos ejemplos de esta Evolución de los Niveles. Se suma la destrucción típica de Battlefield o las partidas a 64 jugadores por primera vez en consolas. No hay innovación de peso sobre el gran título anterior pero desde luego se ha intentado amortizar la tecnología y dando forma a nuevas estructuras de juego.

Battlefield 4, respaldado por el Levolution y poderío técnico que afecte a lo jugable.
Battlefield 4, respaldado por el Levolution y poderío técnico que afecte a lo jugable.

Esto no ocurre en Call of Duty: Ghosts, que en este apartado parece perder la batalla contra su competidor. El que es el séptimo juego de la serie en sistemas de sobremesa actuales y primero en los que se estrenan este mes se queda tímido y conservador en casi todas sus propuestas, tanto singleplayer como multijugador. Se ha añadido cierto dinamismo a los mapas, como una gasolinera que se cae, una central que se llena de gas o una bomba atómica que modifica el horizonte y diseño de planta por completo. Pero no es suficiente, estos eventos semialeatorios no cambian un CoD que en modos de juego no logra los niveles de las incorporaciones de otros años y en diseño de mapas tampoco parece tan inspirado como anteriormente. Ni falta que le hace de cara a su habitual, claro, Call of Duty funciona perfectamente así, "es como el fútbol" que decían sus responsables, y no se puede cambiar "para no marear al jugador", otro comentario acertado. De cara a la escena competitiva y las sensaciones habituales de la franquicia debe guardar la fórmula, solo con cierto leve margen de cambio. Eso sí, en Innovación el punto es para EA DICE.

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