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50 Juegos Imprescindibles Dreamcast

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| DC - Regreso al pasado |

La última consola de Sega cumple 15 años desde su lanzamiento en Europa. La potente plataforma fue pionera en diferentes aspectos y acumuló un diverso catálogo con un gran sabor arcade que todavía se recuerda con cariño después de este tiempo. Repasamos 50 juegos que no te debes perder.

Regreso al pasado

 

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Hace poco, los medios americanos celebraban los 15 años desde ese redondo 9/9/1999 en el que aparecía Dreamcast en el mercado estadounidense. En Europa no contamos con un lanzamiento tan redondo, retrasándose algo más de un mes a un 14 de octubre, dejando el próximo martes como la fecha en la que en el viejo continente se homenajea el sistema. Dreamcast llegaba con un catálogo fuerte, la sensación de que Sega “regresaba” y en forma de un hardware encantador, pequeño y bien diseñado, que parecía una pieza de tecnología punta. Pocos podían imaginar en esas fechas que los días de Dreamcast terminarían pronto, junto al negocio de venta de hardware de una compañía como Sega, que había sido tan grande en el negocio del videojuego. Los motivos de la rápida caída de la consola escapan al propósito de este reportaje, pero tienen menos que ver con la consola y sus juegos que con la muy delicada situación financiera de Sega, algo que muy pocos sabían entonces. Con una Sega saneada, la consola hubiera tenido un ciclo natural sin demasiado problema, pero no era el caso y la competencia esa generación era también feroz con PS2 dominando, la presencia de Gamecube e incluso la entrada de Microsoft con Xbox. Pero no estamos aquí para contar historias tristes, sino para celebrar el fantástico catálogo de la blanca de Sega, una consola que puede presumir de tener un alma arcade que se manifiesta en la gran cantidad de conversiones y juegos de recreativa que acogió en sus circuitos. Juegos divertidos, punteros, originales y extraños, el catálogo de Dreamcast es amplio y rico, por lo que hemos querido quedarnos con 50 juegos que consideramos que hay que jugar en esta plataforma, sin desprecio de otros títulos de mucha calidad que, como siempre, os pedimos que compartáis en la sección de comentarios, junto con vuestros recuerdos de la última consola de Sega.


Soul Calibur


Cuando una consola comienza sus primeras semanas de vida en un mercado con un juego tan superlativo como Soul Calibur, sabes que estás ante algo especial. El tiempo de espera de Dreamcast desde su lanzamiento en Japón a occidente sirvió para “armar” mejor a la consola en cuanto a catálogo, pero ningún juego podía llegar a la altura de una de las grandes obras de Namco. Pocas veces una versión doméstica podía presumir de ser una conversión impecable de una recreativa, pero es que Soul Calibur superaba al juego original, incluyendo mejoras visuales y nuevos modos que lo convertían en una fabulosa experiencia en todos los niveles, con unos gráficos de ensueño, música fantástica y un muy variado elenco de personajes, cada uno con su arma y estilo de combate. Además de un grandísimo juego de lucha, Soul Calibur marca una frontera tecnológica por las que recreativas empezaban definitivamente a perder su ventaja técnica con las consolas de mesa.


Jet Set Radio


Uno de los juegos más icónicos de Dreamcast y de la propia Sega, aunque no quiera darle la oportunidad que merece. El juego fue una auténtica revelación en su día, un título que hacía tantas cosas con sabor propio y de una forma nunca vista que daba vértigo. La idea base era encarnar a un grupo de rebeldes urbanos, dispuestos a usar su spray para recuperar las calles a la creatividad y a la vida en contra del gris poder establecido. Equipados con unos patine en un entorno abierto, lo primero que brillaba del juego era su aplastante sentido del estilo y el buen uso del cel shaded para crear una identidad propia. A esas sensaciones les acompañaba una banda sonora legendaria con variedad de sonidos, desde el j-pop al funk, hip hop o al acid jazz-. Nuestra habilidad para movernos en el entorno y usar los elementos urbanos para desplazarnos contribuían a crear un juego muy dinámico, un auténtico placer audiovisual de principio a fin.


Resident Evil: Code Veronica


Code Veronica fue celebrado como una enorme victoria por los aficionados de Sega, que habían visto como una de las series más importantes de la generación anterior había pasado prácticamente de puntillas por su plataforma. La promesa de un nuevo y flamante Resident Evil “exclusivo” de Dreamcast era una señal de que esta vez Sega sí iba a tener el apoyo de los más grandes. El juego, protagonizado por Claire Redfield y un nuevo personaje, Steve Burnside, suponía un gran salto técnico para la serie, adoptando un entorno completamente poligonal frente a los gráficos prerenderizados habituales de la serie. Fue uno de los últimos Resident Evil dentro del estilo clásico de “supervivencia” y atención a aspectos como la munición o la supervivencia. Llegó como uno de los éxitos seguros de la blanca de Sega y fue recibido por todo lo alto, como corresponde a uno de los grandes de la máquina.


Virtua Fighter 3tbo


Cuando Saturn todavía trataba de plantar batalla, la división arcade seguía su ritmo y presentaba una nueva placa, ya inalcanzable para la 32 bits. Como era habitual, Model 3 llegaba de la mano de un nuevo Virtua Fighter, también el tercero, que permitía cosas inalcanzables como texturas mucho más detalladas, más polígonos, animaciones más fluidas e incluso detalles como una mejor simulación física de tejidos. De hecho, la primera demostración pública del juego presenta a uno de los nuevos personajes, Aoi Umenokoji, realizando una danza con abanicos mientras su kimono ondea con los movimientos. A pesar de sus avances, nada impidió que el tiempo hiciera perder lustre a Model 3: Virtua Fighter 3 nace en septiembre de 96 en los salones recreativos, presenta una revisión llamada Team Battle un año después en el 97, y esa versión es llevada a Dreamcast un año más tarde, en el 98. Dos años son muchos y ya para entonces VF3 estaba más que visto, y además era muy inferior a cosas como Soul Calibur, por lo que su recibimiento fue frío fuera de Japón. Todo eso no quita para que sea un fantástico juego de lucha, fiel a la meticulosidad y gran estilo de combate que siempre ha tenido la saga.


Crazy Taxi


Otro de los grandes de la consola y de toda esta época para Sega. A pesar de la evidente decadencia en la que iban entrando los salones recreativos a medida que se acercaba el nuevo milenio, Sega seguía estando ahí, al pie del cañón, con juegos frescos e inventivos que seguían ofreciendo motivos para pagar las cada vez más caras partidas en los arcade. Crazy Taxi era un ejemplo perfecto de todo esto: un taxi, una ciudad en la que éramos completamente libres para ir de un lado a otro, y potenciales clientes a los que llevar de un punto a otro. El objetivo era conseguir llevar a nuestros pasajeros al punto deseado en el tiempo exigido, para lo que había que echar mano de todo tipo de maniobras peligrosas y lanzarnos a velocidad de vértigo por las calles sin matar del susto al cliente. La versión doméstica del gran arcade no perdió un ápice de su atractivo y dejó en Dreamcast un juego alegre, dinámico y enormemente divertido al ritmo de The Offspring.


Crazy Taxi 2


El juego original fue un éxito, así que Sega planteó una secuela que apareció directamente en la consola. La nueva propuesta cambiaba los paisajes californianos por la gran manzana neoyorquina, dándole un aire distinto, aunque con la misma alocada mecánica. Se añadieron algunas condiciones adicionales y movimientos especiales que nos permitían obtener más dinero del cliente, pero en general seguía siendo el mismo juego, lo que le restó un poco de valoración entre algunos usuarios y críticos. También pecó de poca evolución gráfica -de hecho se podría argumentar que el original tiene más presencia que la secuela, más “fea” al estar siempre rodeados de grandes edificios y presentar un alto popping. Pero esto son tan solo pequeñas pegas a un juego notable.


Shenmue


Quizás el juego bandera de Dreamcast, el juego por el que la consola será recordada ahora, dentro de 25 y dentro de 50 años. Incluso cuando la plataforma sea una memoria lejana, Shenmue siempre estará ahí para recordar el último gran esfuerzo de Sega como productora de hardware. Amado incondicionalmente o detestado sin matices, Shenmue es uno de los grandes juegos que más divisiones provoca entre los aficionados, lo que no deja de ser un reflejo de lo que lo hace especial. Parte aventura, parte simulador de vida, parte RPG camuflado, en este título controlamos a Ryo, el hijo de un maestro de artes marciales que muere a manos de un formidable luchador de nombre Lan Di. A partir de ahí, Ryo inicia un camino de venganza que pasa por encontrar información sobre el individuo y aprender lo necesario para vencerle, pero todo en un contexto de completa libertad, con un ciclo de de día y noche, una clara separación de los distintos momentos del día y dentro de un pueblo, Yokosuka, creado con todo lujo de detalles, clima, horarios y enorme interactividad, hasta el punto de que podías entrar en una sala arcade y gastarte el dinero en tratar de completar algunas de las recreativas de Sega presentes como Space Harrier o Super Hang On. Su condición de juego más caro de la época se apreciaba en cosas como sus espectaculares gráficos y enorme banda sonora, aspectos que aderezaban uno de los juegos más inmersivos que existen una vez que te dejas arrastrar por su hechizo.

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