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Rambo: The Video Game
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Rambo: The Videogame

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John Rambo, el personaje que definió todo un género fílmico y sentó los cánones del cine de acción contemporáneo, regresará en un título que buscará homenajear a los mejores momentos de una saga única mezclando acción, disparos sobre raíles, QTEs e infiltración. Ciñámonos la bandana roja y salgamos a cazar, pues Rambo está de vuelta.

“It’s a Long Road…”
Tras el cambio que a finales de los 90 empezó a sufrir el cine de acción, marchando a unos esquemas con mucho CGI y justificación narrativa disonantes con los cánones y postulados que los años 80 escribieron en el género, ha sido curiosamente el mismo actor, Silvester Stallone, el que ha vuelto a traer con la buena acogida a su inmensa John Rambo –la cuarta entrega- a ese cine de set-pieces más físicas que digitales. Ese en el que el guión es algo que no existe, en el que los malos son muy malos, y los buenos  son íntegros y justos. En el que todo termina bien y como queremos: el Villano descuartizado y el Héroe caminando hacia la puesta de Sol tras matar a más enemigos que en el modo Historia de un FPS de ahora. Los Mercenarios o The Last Stand son muestras de un género que no empezó en los ochenta –ahí tenemos las Harry el Sucio de Eastwood en los 70-, pero del que sí un filme estableció unos cánones a seguir en la década y parte de la siguiente junto a Límite 48 horas, considerada la primera Buddy Movie/peli de colegas. First Blood/Acorralado puso en imágenes la obra de David Morrell –aunque el final está cambiado y el personaje suavizado- sobre un veterano de Vietnam que regresa para encontrarse en su país con otra guerra, “una que no podía ganar”. La fuerza y convicción que Sly le brindó a su John Rambo, junto a la visceralidad de la dirección de Ted Kotcheff –Rambo saltando de un helicóptero e hiriéndose, la caza a los policías-, y la BSO de Jerry Goldsmith, maestro que redefinió la música de acción para siempre con esa mezcla de ritmo, acción orquestal y un leit motiv dramático antes que triunfal, convirtieron a First Blood en una cinta que a día de hoy sigue teniendo una fuerza considerable, una película definitoria que aguanta el tiempo como pocas de esa década, y un ejemplo a seguir como es el de un protagonista contra un ejército de malvados.

Como no podía ser menos, la secuela no se hizo esperar, y Rambo: First Blood Part II, un mega-blockbuster en su época, ya hizo suyos todos los tópicos del cine 80s de acción y héroes USA –Commando de Arnold Schwarzenegger , Delta Force de Chuck Norris- que provocan que la cinta no envejezca tan bien y sea un producto total de su época: El héroe convertido en un Semidios visual y golpeador sin rival alguno; ejércitos que caen a su paso; destrucción y violencia  en masa –Acorralado mostraba una violencia directa y seca, ésta se regodea en ella- a golpe de cuchillo, arco explosivo o ráfagas balísticas o de misiles y bazookas; samplers de sintetizador contundentes e hipnóticos en la banda sonora; patriotismo made in USA del bueno y un final en el que el protagonista le da la espalda a la sociedad y el gobierno para vivir “día a día…”. Una gozada absoluta en la que vemos a James Cameron en los créditos de guionista y cuya influencia es palpable en Hideo Kojima y su Snake –la caza de los enemigos en el bosque, infiltración Stealth pura y dura de la mejor.

Rambo III
Rambo III

Después de un Rambo III espectacular-el tú a tú del helicóptero contra el tanque en una época pre-CGI-, pero del que Stallone no quedó contento –Rambo pelea junto a los Muyahidines, siendo su miembro más trístemente conocido Osama Bin Laden, contra los rusos-, la saga durmió el sueño de los héroes hasta que en 2008 y tras él éxito de la honesta y conseguida Rocky VI, su protagonista rescató para cerrar el círculo con la mejor rematada de la serie, aquella en la que el personaje al fin acepta lo que es, cerrando el círculo y terminando con un tramo final gore extremo en el que la sangre y los trozos de carne nos salpicaban a todos en el cine. Dramática, espeluznante –el prólogo, la realidad de Birmania, ya que de hecho si te pillan allí con una copia del film, que la Resistencia ha convertido en objeto de culto, te condenan al instante- y con un final nostálgico e insuperable para los fans en el que el personaje cierra su historia, pensábamos que esto era el final de una franquicia y un icono que lleva desde los 80 en los videojuegos y la cultura popular. La NES de Nintendo, los compatibles de la época como Amstrad CPC, Commodore 64, han visto entregas basadas en las primeras cintas tan recordadas como el Rambo III de Mega Drive -los momentos disparando el arco con la cámara detrás del personaje. Y una recreativa en 2008 espectacular y adrenalítica que parecía destinada a ser lo último que viésemos en materia virtual del personaje. Aunque no será así, ya que los polacos Teyon lanzarán este año su versión de la trilogía inicial en un título que mezclará varias mecánicas.

“Ellos dispararon primero”
Desde la pelea inicial del primer Acorralado hasta la soberbia caza de los ayudantes del Sheriff o el asalto final a la comisaría con armas pesadas, pasando por la emboscada en el puente con flechas explosivas y la infiltración en el recinto de los prisioneros de guerra de Rambo II, hasta culminar en el ataque a la aldea de insurgentes de Rambo III y el bombardeo del helicóptero, Rambo: The Videogame consistirá en una sucesión de los highlights no solamente de acción de cada una de las tres películas iniciales, desmenuzando su narrativa para ofrecernos una mezcla jugable en forma de shooter sobre raíles, infiltración, combates QTE y mecánicas FPS con la que intentar dotar al gameplay de algo más que una mera barraca de tiro para darle gusto al gatillo fase tras fase este invierno en PlayStation 3, Xbox 360 y PC.

La emboscada en Acorralado
La emboscada en Acorralado

Lo más comentado sin duda, la elección de la mecánica sobre raíles en la que no tenemos control directo del avance del personaje, sino solamente de acciones como disparo o cobertura, ha sido escogida por sus autores en base a las intenciones de maximizar la parte visual, la espectacularidad de cada set-piece y escena de acción, de cada momento de cada película, con la idea de replicar en parte el sentimiento arcade que la propuesta quiere brindar. Y para ello citan a un clásico de los salones como Outrun, con la idea de mostrar mucho en poco tiempo, de que el jugador, cuando llegue al final, tenga ese sentimiento de que “ha visto, experimentado y conseguido un montón de cosas”.

“Si quieres sobrevivir a una guerra, conviértete en guerra”
Y ahí es donde entra el componente híbrido del gameplay, ya que el estudio no quería un FPS puro sobre raíles, en el que cuenta la puntería y rapidez de reflejos sobre todo, sino dimensionar este concepto para que siguiera manteniendo el esquema sobre raíles, aunque ya no tuviésemos tan en cuenta el ciclo disparar-recargar y punto, sino replicar la sensación en otros FPS de que cada bala cuenta. Nuestro personaje se moverá sobre raíles de forma automática hasta llegar a ciertas secciones del escenario, en el que tendremos elementos de cobertura y en el que ya pasaremos a mover el arma de un modo más FPS estándar. La fórmula Virtua Cop/Time Crisis + Battlefield/Call of Duty se presenta cuanto menos curiosa, a lo que sumamos el hecho de que las coberturas son destructibles, pero hasta que no podamos ponernos físicamente a los controles es difícil hacerse una idea del grado de libertad al tiempo que de control y limitación que dispondremos.

Rambo: The Video Game (360) Captura de pantalla

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Desarrolla: 
Reef Entertainment
Género: 
Acción
Subgéneros: 
First Person Shooter, Infiltración
Lanzamiento: 
21/02/2014
Plataforma: 
PS3
También en:
360 PC
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