Fate / Unlimited Codes
El poco prestigio del que goza Fate/Stay Night por estos lares impide que la novela gráfica, también anime y posteriormente un manga, no haya podido gozar de la popularidad de la que hace gala en tierras niponas. La cultura del país del sol naciente sigue regalando a los aficionados interesantes adaptaciones adultas de historias que pretenden abarcar toda clase de tópicos, siempre enfocados desde un punto de vista innovador. Ha pasado bastante tiempo desde que Type-Moon lanzase por primera vez su trabajo en PC, durante el año 4, el suficiente para que Capcom se hiciese con los derechos de la franquicia para adaptar sus diferentes subsagas a la sobremesa de Sony. PlayStation 2 fue la encargada de llevar a la pantalla los primeros beat em up que fueron recibidos sin mucha expectación, aunque fue suficiente para justificar el salto hacia las portátiles.
Durante cinco años, los aficionados de la serie han tenido que conformarse con la importación para poder disfrutar de esta franquicia en consola. Nada que deba extrañar al lector, más aun teniendo en cuenta que, como bien venimos explicando, la serie apenas tiene repercusión en territorio europeo. No obstante, y para sorpresa de propios y extraños, la compañía japonesa cedía la batuta de la producción del título más reciente de la serie a Eighteen, un estudio ducho en esto de la lucha en tres dimensiones. A poco de darse a conocer que Fate/Unlimited Codes apenas tardaría unos meses en convertirse en realidad, Capcom anunciaba a bombo y plantillo que esta vez también habría una adaptación para PlayStation Portable.
Conociendo cómo son las cosas en la actualidad, lo más lógico en estos casos es pensar que las posibilidades de que un título como este pueda aparecer en occidente -o más concretamente en Europa- son prácticamente nulas. El desconocimiento de la franquicia, la escasa tirada que tienen los videojuegos basados en adaptaciones anime o el hecho de que fuese a ver la luz en Estados Unidos exclusivamente como contenido digital eliminaban casi cualquier posibilidad de poder celebrar este hecho. Parece ser que la revitalización de PSP en los últimos meses, la insistencia de Sony y los propios planes comerciales de Capcom fueron los que animaron a la compañía a apostar por distribuir el juego en el viejo continente. Sorprendentemente, apenas ha transcurrido un año desde que la edición japonesa llegase a las estanterías de este país, sin obtener como decimos una gran repercusión mediática.
Dulce jugabilidad
Parece que la nueva temporada ha venido acompañada de lanzamientos importantes dentro del género de los beat em up. Las comparaciones siempre son odiosas, pero en circunstancias como estas no queda más remedio que acordarse de Dissidia o Soulcalibur como referencias que no pueden ser obviadas en la actualidad. Sendos títulos han impuesto un nuevo listón tecnológico en la consola que difícilmente podrá ser superado en el futuro, principalmente por el grado de calidad que acumulan estos videojuegos tanto a nivel gráfico como jugable. No es irrisorio pensar que Fate/Unlimited puede competir contra estas producciones, menos aun si se tiene en cuenta que hablamos de una obra de Capcom, hecho que habitualmente garantiza cierto nivel de calidad en el videojuego en cuestión que se esté analizando.
No obstante a poco de comenzar a jugar observamos cómo gráficamente este título emplea un motor que pese a la calidad de los diseños que conforman la apariencia de los personajes no puede rivalizar con las producciones anteriormente mencionadas. Al menos no en este sentido, ya que en el resto de aspectos nada tiene que envidiar a los grandes del género. En primer lugar hay que tener bien presente que, como fiel adaptación al anime que es, todo aquel que no conozca a grandes rasgos el sentido del argumento se perderá parte del interés de la modalidad principal. El modo Arcade no profundiza demasiado en la historia, tampoco sabe explicar a los nuevos jugadores cuál es el sentido de los acontecimientos que tienen lugar en pantalla, pero es suficiente para justificar seguir combatiendo, desbloqueando nuevos elementos que facilitan alcanzar el 100 % en el cómputo global del juego.

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