Blood Bowl
Para conocer el presente de una franquicia es imprescindible echar una breve mirada al pasado, revisar lo que fue antes de pasar a conocer qué es hoy día. En el caso de Blood Bowl parece evidente que no hay demasiado territorio para explorar, ya que la historia reciente de la serie pasa por una adaptación de sobremesa que salió muy bien parada de la opinión de la prensa especializada. Puede que fuese su estética, cuidada hasta el mínimo detalle, o quizás la diversión que garantizaba una jugabilidad perfectamente adaptada a los tiempos que corren; el caso es que sea cual sea el culpable de la calidad de este título lo cierto es que ha sabido conservar la esencia del juego de mesa que veía por primera vez la luz en el mercado hace más de una década, a finales de la década de los ochenta.
Jervis Johnson fue el encargado de llevar a buen puerto el proyecto inicial elaborado por Games Workshop que trataba de abarcar la temática deportiva del fútbol americano sobre un tablero combinando el espectacular estilo de juego con la estética medieval, fantástica, que tanto se estilaba en aquel entonces. De hecho es inevitable hablar del juego original sin mencionar otras franquicias del estilo de Warhammer que también obtuvieron un buen plus de popularidad gracias a su particular propuesta. La comparación se realiza con la estrategia en mente, el lanzamiento de dados, el siempre azaroso papel que juegan en una planificada jugada de acción. Si se ha de señalar algún elemento característico de esta franquicia ha de ser ese; su planteamiento por el juego pausado, difícil, exigente.
Así es como nace una década después de haber sido creado la adaptación de compatibles que sin destacar en demasía se alza con la buena reputación de salir con valoraciones muy elevadas de la mayoría de medios que analizan el título original, entre ellos esta misma publicación que elogia todos sus aspectos, elaborando un cómputo más que favorable para la obra de Cyanide Studio. Varios meses después le toca el turno a las portátiles en un movimiento que viene resultando familiar a cada nuevo lanzamiento que aparece en el mercado. El aspecto que luce la franquicia en las dos consolas de bolsillo del mercado tiene mucho que envidiar a sus hermanos mayores, si bien conserva todo aquello que ha mantenido por bandera la franquicia desde tiempos remotos.
Lucha o muere, guerrero
La mecánica del juego es el único elemento que apenas ha cambiado tomando como referencia la última edición de la franquicia en aparecer en el mercado. La base de juego sigue siendo la misma, con dos equipos de fútbol americano sobre la lona que pelean por obtener la pelota y realizar un touchdown en la zona contraria. Para lograr su objetivo uno de los dos equipos ha de combinar la pericia con el balón, la estrategia y, cómo no, la violencia física. Es la única vía para evitar que los mastodónticos rivales ante los que ha de enfrentarse el jugador no pisoteen literalmente las buenas intenciones de anotar gol en la portería contraria. Tanto es así que realmente se perfila como el objetivo más importante que nunca debemos borrar de la mente durante los partidos, aunque no es el único.
Cuando hablamos del factor que cumple la estrategia en este título hay que tener muy cuenta sus raíces, aquellas que comentábamos en la introducción del texto. Blood Bowl es un juego que basa su mecanismo en las reglas del azar, en esa tirada de dados que condiciona todas las acciones que realizamos desde el comienzo de la partida. Lo único que debemos hacer para comenzar a jugar es introducirnos de lleno en el tutorial que ofrece el juego. De este punto en adelante toca descubrir cuáles son los fundamentos auténticos de esta adaptación, que básicamente se limita a tomar una de las modalidades de la edición de sobremesa para dejar el fútbol directo -sin pausas ni turnos- en el limbo, desaparecido en combate.

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