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Wolfenstein: The New Order

Wolfenstein: The New Order

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Bajo la bota del más brutal y macabro de los utópicos dominios nazis tras la Segunda Guerra Mundial, el Capitán Blazkowicz regresa a Wolfenstein con The New Order, un FPS old school con tantos aciertos del pasado como pocas sorpresas dentro de los disparos. Machine Games enciende una vieja maquinaria súper eficaz pero algo obsoleta. El más desquiciado Führer nos aguarda una vez más.

Wolfenstein: The New Order (360) IlustraciónJuegos de otro tiempo, experiencias de antaño, recuperación de los valores y fórmulas de hace más de una década... El reboot y la confección a la vieja usanza son hoy un patrón en videojuegos punteros, una decisión frecuente para antiguas marcas trascendentes que empezaban a quedar ya olvidadas o para géneros no abundantes ahora que anteriormente llegaron a marcar un estilo universal. Bethesda es una de las editoras más volcadas este 2014 con esta forma de trabajo basado en el regreso a los orígenes de eficientes maquinarias que no pueden caer en el óxido. Mirará al survival horror clásico con el prometedor The Evil Within y se entrega por completo a los first person shooters singleplayer noventeros y brutales tipo Doom con este Wolfenstein: The New Order, la reinterpretación y retorno de la marca que popularizó el género de los disparos en primera persona en entornos tridimensionales y uno de los pioneros del formato.

No sabíamos nada de los nazis mecanizados desde 2009. La incombustible id Software tuvo que conceder hace tres años su siempre polémica marca a una joven y desconocida Machine Games que ha sabido rearmarla, claro, pero que parece no haber contado con los altos valores de superproducción que cualquier fan nostálgico de Wolf3D y nuevo descubridor de FPS podrían esperar, pues The New Order quiere ser un título pensado para ambos. Formada originalmente por figuras importantes de Starbreeze Studios (encargados de Las Crónicas de Riddick, The Darkness...), esta nueva desarrolladora sueca de tamaño medio conoce perfectamente las directrices para dar forma a oscuras, grandes e intensas aventuras de acción armada en primera persona y para un solo jugador. Son su especialidad y en este Wolfenstein esto se nota.

Volvemos a las grandes sedes nazis, esta vez no con tantos castillos de piedra y más bien con bases acorazadas y repletas de hangares y pasillos.
Volvemos a las grandes sedes nazis, esta vez no con tantos castillos de piedra y más bien con bases acorazadas y repletas de hangares y pasillos.

Pero no es fácil hacer potentes FPS hoy que realmente se distancien de todo lo existente, que no parezcan demasiado recurrentes, y que sepan mantener el frenesí desde los primeros tiros hasta los títulos de crédito finales. The New Order apuesta sin pensárselo por las directrices y atributos old school del género, por una maquinaria que hace quince o veinte años era demoledora y siempre eficaz pero a la que quizá hoy habría que engrasar y reensamblar un poco para que dé resultados brillantes. Potenciado con el sólido pero ya no tan puntero motor gráfico idTech 5 -el mismo que movió Rage-, este Wolfenstein: The New Order llega hoy a las tiendas americanas y el viernes a las europeas con versiones para las consolas que se despiden (PlayStation 3 y Xbox 360) y con una más recomendable versión para las plataformas a la última (PC, PlayStation 4 y Xbox One). Todavía no hemos tenido acceso a las ediciones de las dos primeras, pronto actualizaremos este Análisis con las adaptaciones old gen.

Pero sí que ya podemos decir que las diferencias gráficas no son abismales, aunque bien que el carácter transgeneracional del producto le pasa la factura que a muchos otros. Bethesda y Machine parecían saber desde el primer momento que este nuevo encuentro ficticio contra la peor de las Alemanias posibles no iba a jugar en la liga de los benchmarks y los despliegues pirotécnicos. Aquí el gran gancho y virtud del título es su apelación a la nostalgia y las experiencias exigentes, duraderas y plenamente divertidas que se podían vivir en el pasado. Es un juego hecho con la ambición central de recuperar un formato, pero, ¿sigue funcionando tan bien dicho formato?

Wolfenstein: The New Order (360) Captura de pantalla

  Wolfenstein: The New Order (360) Captura de pantalla Wolfenstein: The New Order (360) Captura de pantalla Wolfenstein: The New Order (360) Captura de pantalla

Del nido al águila

La serie vuelve a sus orígenes por completo y a sus valores crudos y macabros, dibujando una perturbada supremacía nazi a desmantelar por un clásico héroe-soldado americano. Es un juego que dará que hablar tanto como en su momento dieron las primeras entregas, de hecho censurado en Alemania por la suma de iconos delicados y exageración visceral en la que sumerge al jugador. Uno de los atractivos de Wolfenstein siempre ha sido su atmósfera macabra y deshumanizada, con un hipotético e ido de manos Tercer Reich todopoderoso que amenaza al mundo con su avanzada tecnología y retorcidos experimentos, un ejército que en esta atmósfera no solo está formado por Superhombres, sino que también dispone de aeronaves, robots, colosos metálicos, salas repletas de trampas mecánicas, torretas digitales y cámaras láser, y, cómo no, laberínticos castillos que actúan como sedes principales.

William B.J. Blazkowicz vuelve a ser el epicentro del argumento, el eterno americano con nervios de acero y ruda personalidad disciplinaria capaz de hacerle tomar decisiones en situaciones extremadamente turbias y desagradables. Es el héroe que luchará contra las cabezas centrales del Régimen y las mentes más depravadas, a menudo jefes de final de capítulo y nombres que reinterpretan a personajes históricos de la hejemonía nazi. The New Order abre su estela de 16 capítulos -con dos líneas argumentales en paralelo- con un generoso Prólogo que nos coloca en uno de los últimos conflictos de 1946, en un avión a la deriva que se ve envuelto en una emboscada aérea cuando acudía a una determinante misión de caza del llamado Doctor Calavera. A partir de aquí, el conflicto se lleva hasta 1960 donde el nuevo jugador contemplará estupefacto cómo se ha dibujado el hipotético dominio nazi sobre el mundo y todo lo que tiene este juego que contar, mientras que el asiduo a la marca no hará más que encontrar un baile de referencias y guiños muy fan service que son precisamente de lo mejor de este Wolfenstein.

  Wolfenstein: The New Order (360) Ilustración  Wolfenstein: The New Order (360) Captura de pantalla

Escenas de tortura hasta donde podemos vengarnos de los nazis, vísceras que se desparraman cuando los rivales caen desplomados tras una granada bien tirada, trampas tan letales como crueles y retorcidas... Horrores de todo tipo y violencia explícita es lo que Blazkowicz tendrá que presenciar en este viaje por toda Europa junto a Anya Oliwa, la chica de esta historia fantástica y bastante bien contada donde los traumas psíquicos también tienen mucho que ver y conformarán al personaje tal y como lo veremos en el tramo final, capaz de encararse con la mayor de las amenazas y todo el liderazgo de esta desproporcionada colmena al servicio de un Hitler bastante distinto al que la Historia nos ha contado. El convencional punto de vista macarra y fornido del conflicto que sacudió al mundo a mitad del siglo XX regresa en The New Order. De hecho sus creadores han asegurado en varias entrevistas que éste es uno de los elementos que más les gustaban de la licencia, el cierto tono ácido y mordaz con un corpulento norteamericano rubio como total protagonista.

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Desarrolla: 
MachineGames
Género: 
Acción
Subgéneros: 
First Person Shooter
Lanzamiento: 
23/05/2014
Texto: 
Español
Plataforma: 
PS4
También en:
360 PC PS3 XBO
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