FaceBreaker
La llegada de títulos arcade que ofrezcan diversión inmediata siempre son bien recibidos. En realidad, el principio de los tiempos en los videojuegos ofrecía una mecánica de juego muy básica, directa, y con muy pocas opciones en las que el usuario podía configurar los parámetros del juego. Había una línea de juego clara, sin posibles desdoblamientos ni opciones secundarias que hiciesen el juego más profundo.
En los juegos deportivos se ha ido añadiendo más y más realismo, con el consiguiente aumento de opciones y posibilidades en las acciones de los deportistas virtuales. Según qué deporte fuese el protagonista del juego, incluso podríamos llegar a auténticas posibilidades estratégicas dignas de un jugador profesional (por ejemplo, con Madden NFL). Se ha ido añadiendo posibilidades (lo que conllevaba, al mismo tiempo, dificultades) para que el usuario sintiera y pudiese realizar lo que cualquier 'pro' en la TV.
El caso es que los juegos arcade siempre han tenido su sitio, por muchos años que pasasen y por muchas opciones que se incluyan en los simuladores. 'Ready 2 Rumble' es una buena muestra del género que hoy nos ocupa, con un acabado gráfico totalmente irreverente y unas dosis de jugabilidad que hacían que cualquier jugador empezase a disfrutar del título a las primeras de cambio, lo cual no significaba que llegase a conocer a fondo todas sus opciones.
EA Freestyle nos presenta ahora su propia versión arcade pugilística con FaceBreaker. El 'rompecaras' llega a las consolas más potentes del mercado para disfrute de los usuarios ávidos de mamporros divertidos y directos. Aquí no hay que tener un ojo en la barra de resistencia, ni hacer curas en las heridas entre asaltos. Ni siquiera encontraremos estrategias a preparar. Aquí lo que vale es pegar o ser pegado. Y si tú eres la víctima, te van a partir la cara. Pero de verdad.
Veamos qué ha conseguido traer hasta nosotros el equipo responsable de los serios 'Fight Night', que ahora se han pasado al aspecto más desenfadado del boxeo. El resultado final estará o no a la altura, pero lo que sí hay que reconocer es que son fieles a un deporte hasta el final. Pongámonos los guantes y aguantemos el primer arreón...

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