Skip to main content
Publicidad
Assassin's Creed III

Arboledas y carabelas

Así es la América de finales del XVIII, una tierra virgen a la que le llueve el contraste con la invasión europea. Los escenarios naturales y los marineros son las dos grandes señas de distinción de este Assassin's Creed III, siendo las esenciales ofertas a la innovación, pues el groso del juego sigue manteniendo la mecánica habitual de hablar con NPCs para que se active una cinemática y éste encargue algún trabajito, no necesariamente asesinatos sigilosos, sino también escuchar una conversación, liberar rehenes y protegerlos, desatar un alboroto en una zona, robar algo, quitar carteles, y todas esas misiones ya bien conocidas tras cuatro entregas. Pero lo que decíamos, ahora el entorno virgen que suponen los valles y cañones de la América indígena, o la alta mar y las batallas de veleros son buen aire fresco para la serie, un cambio necesario que no se ha insertado mal aunque quizá no con tanta presencia como debería.

Connor podrá cazar animales. Para ello tiene herramientas como trampas, cebos o el indiscutible arco. Además tendrá que gestionar otros deberes como procurar la mejor calidad de vida para su pueblo en una situación de guerra civil como ésta, buscando tiendas y mercaderes que puedan conseguir madera y otras materias primas para que las caravanas de ayuda y comercio -reportan beneficios- hacia la reserva lleguen lo mejor posible, o dificultar el paso a soldados británicos. El clima constante de tensión y agresión está bien trasladado al jugador, que no solo tiene que seguir los mandatos de la Orden de Asesinos para ir dando forma a una mejor Historia sino que también tiene que saber estar pendiente de algo más que esta serie de trabajos, ayudando en tareas que pueden parecer de menor calibre pero que sin lugar a dudas ayudan a la sincronización total de Animus, ahora muy bien premiada y con motiviación a lograrla realizando cada misión con los 2 o 3 puntos extra a realizar, como acabar antes de un tiempo determinado, no recibir daños, asesinar a X por el camino, etc.

Connor podrá apostar a distintos juegos de mesa, también hay pequeños desafíos de habilidad para ganar dinero e invertir en caravanas y nuevas armas.
Connor podrá apostar a distintos juegos de mesa, también hay pequeños desafíos de habilidad para ganar dinero e invertir en caravanas y nuevas armas.

La rueda de herramientas es desde donde se gestiona con qué equipar a Connor y la forma de cazar que usará, que también puede ser a espada, daga y pistola por supuesto. El apuntado manual, con una retícula circular y destacando los objetivos en blanco gracias al interfaz constante del Animus, sirve para la caza y demuestra mejor que en ningún otro terreno que no está todo lo bien resuelto que cabría esperar el control de las armas de fuego y a distancia. La recarga lenta es quien las hace incómodas de usar, prolongando mucho los tiempos que pierde Connor en colocar nuevas balas o flechas en el armamento, también la escasez de todas éstas; Assassin's Creed no ha querido parecerse en nada a un shooter, ni lo más mínimo. Es tosco en este aspecto, y no se libra tampoco aquí de bastantes bugs y rarezas.

Las tiendas y las libras para gastar tienen bastante presencia esta vez, invitando al jugador a saquear cada cadáver en busca de objetos, munición o dinero, también llaves de puertas cerradas o manuscritos que robar para obtener mejores pistas. La lástima es que en la exposición de las tiendas y los vendedores ambulantes se vuelve a abusar de solo un par o tres de diseños, encontrándose en distintos puntos el mismo carruaje con el mismo tendero, lo que también ocurre en los montones de paja para caer tras saltar desde una atalaya tras haber usado la sincronización de vista general del mapa. Esto ha venido siendo siempre así, y no se ha cambiado en absoluto en esta quinta entrega. Sí, las atalayas o los ciudadanos pidiendo ayuda y que recompensan con libras están también en AC III, aunque los mástiles de las embarcaciones ancladas son una nueva torre de gran altura que recuerda siempre el espíritu marinero de esta entrega, dando cancha a la otra gran novedad y el punto más fuerte en lo que a resultado técnico se refiere: las batallas navales. Las armaduras van cambiando de apariencia, pero no sus atributos, lo que no expresa del todo la sensación de un Connor que mejora y de desarrolla.

Los soldados colonos son antipáticos y autoritarios, pero sirven como camuflaje cuando van en grupo o incluso como escudos humanos para las balas.
Los soldados colonos son antipáticos y autoritarios, pero sirven como camuflaje cuando van en grupo o incluso como escudos humanos para las balas.

Para ir a nuevas zonas costeras de los todavía futuros Estados Unidos, Connor aprenderá a enrolarse en tripulaciones y acabar capitaneando los barcos. Pero los mares norteamericanos de la época eran temibles arenas de batalla, un entorno hostil donde piratas y anticoloniales también intentan acabar con los grandes veleros europeos. Así, pudiendo timonar los enormes buques y con toda la tripulación a su servicio y preparada ante los cañones, el protagonista tendrá que colocarse en la mejor posición lateral para que las balas hagan su misión, incendiando las embarcaciones enemigas y una vez destrozadas, asediarlas en unos interesantes abordajes a pie con todos los marinos peleando a espada al mismo tiempo y donde se puede trepar por cualquier sitio del barco para acabar con todos los invadidos. Las enfuercidas o calmadas aguas, la fuerza del viento y la rapidez con que se mueva la tripulación marcan un gameplay apasionante gracias a su impresionante resultado gráfico -lo mejor del juego en todas sus versiones- y el comportamiento físico, que casi deja notar como empuja el vieto o la dificultad de manejar desde un timón estructuras de madera y cuerdas gigantescas como fueron estas carabelas.

Todo funciona por Secuencias en AC III, teniendo cada una diversos apartados que completar con mayor o menor sincronización con el Animus, pieza esencial de la marca y aquí todavía más protagonista. La duración del juego es la estandar en la serie, no bajará de las 13 horas para una primera vuelta y se va a muchas más si se quiere conseguir el 100%, siempre indicado en toda la gran lista de estadísticas y baremos que se pueden consultar en cualquier momento y hasta comparar con otros jugadores. Las batallas más célebres de la Historia Americana tienen presencia en el juego, dejando además algunos de los puntos más fuertes de su propuesta, tanto a nivel técnico como jugable y emocional. Pero cuenta con un gran handicap, arranca demasiado lento, con tres secuencias introductorias que no expresan lo que el resto del juego y están realmente a un nivel inferior a lo que el manejo de Connor es capaz de recoger, tanto en variedad como inspiración.

El mapa permite organizar la exploración, recorrido de atalayas, recogida de coleccionables, aceptación de encargos, tiendas...
El mapa permite organizar la exploración, recorrido de atalayas, recogida de coleccionables, aceptación de encargos, tiendas...

Las misiones secundarias, minijuegos, y retos de los distintos clubes son otro factor importante en AC III, que expande muchísimo su duración con todo esto. Desde partidas a un primitivo tres en raya hasta peleas cuerpo a cuerpo desarmados contra oficiales, búsqueda de criaturas gigantescas, de cofres, o carreras contrarreloj por los tejados, recompensas por caza... Hay una variedad intensificada en todo lo opcional del juego, aunque mucho ya se ha vivido en los anteriores, hace del título una potente apuesta sandbox, aunque ésta no se abre del todo hasta la sexta y séptima secuencias. Además, es mencionable que en el desarrollo de la aventura central singleplayer se encuentra con importantes altibajos, también dramáticos y secciones que parecen más de relleno. Además tiene detalles que pueden no gustar, como que los barcos dañados se reparen automáticamente al llegar a puerto, que el caballo se controle fatal en los campos debido al atasco con todo, o que la detección de los enemigos cuando se quiera pasar desapercibido a veces actúe de forma aleatoria. Pero si se le sabe perdonar esto, Assassin's Creed III no es ninguna decepción jugable y argumental, con buena variedad y presentación, sin embargo con un desajustado apartado gráfico que además se diferencia mucho esta vez entre versiones.

Regístrate o haz login para hacer un comentario
8,5
Regístrate o haz login para votar
publicidad
Desarrolla: 
Ubisoft
Género: 
Acción, Aventura
Subgéneros: 
Sandbox
On-line: 
8 Jugadores
Lanzamiento: 
31/10/2012
Voces: 
Español
Texto: 
Español
Plataforma: 
PS3
También en:
360 PC WiiU
+18Juego onlineViolencia

Añadir a mis juegos

publicidad

Metacritic

Más en la web

publicidad
Publicidad