Silent Hill Origins
Es realmente difícil analizar y valorar un juego como Silent Hill: Origins en su versión para PlayStation 2. Son tantos los pros y también tantos los contras, que al final resulta complicado valorar al juego de forma unánime tanto para el público en general como para los fans de Silent Hill. Y es que Origins es un juego tan imprescindible para unos, como discreto para los otros.
Como ya sabéis, lo que hoy tenemos entre manos es un port casi directo del Silent Hill: Origins que apareció a finales del año pasado en la portátil de Sony. Con tal de rentabilizar los altos costes de producción, Konami decidió sumarse al carro de las adaptaciones fáciles y sin complicaciones de PSP a PlayStation 2 en el que ya se habían subido Rockstar con sus GTA Stories o Sony con Syphon Filter: Dark Mirror, entre otros.
en el análisis del juego para PSP, Origins es objetivamente no sólo un magnífico survival horror, sino también un Silent Hill a la altura de lo que se espera de una entrega de la consagrada saga de Akira Yamaoka y el Silent Team. Recupera jugable y estéticamente todos los patrones que se perdieron en Silent Hill 4: The Room, y presenta una historia absolutamente imprescindible para cualquier seguidor de la saga, y en especial, para aquellos que hayan completado la primera y la tercera parte (y también para el que quiera enterarse de algún que otro detalle de Silent Hill 2). Sin embargo, las tres entregas aparecidas ya de Silent Hill en PlayStation 2 son el mayor handicap que tiene Origins para despuntar y sorprender.
Y es que aunque Silent Hill: Origins nos sorprendió en PSP, al dar el salto a PlayStation 2 se echa de menos un apartado gráfico a la altura de lo que presentaron tanto Silent Hill 3 como Silent Hill 4, además de algo más de "chicha" en el desarrollo de la aventura. Las mejoras gráficas que ha experimentado Origins se limitan básicamente al modelado de los personajes, más detallados ahora y con ligeras mejoras en las animaciones, pero sin llegar a las cotas de perfeccionismo que se lograron en la tercera entrega. Donde más se percibe ese retroceso gráfico es en las animaciones faciales, que han pasado del foto realismo de hace unos años a la mediocridad de ahora. Y eso es algo con lo que, sabiendo de antemano del potencial de PlayStation 2, no tenemos que tragar.
Tampoco se ha dedicado demasiado esfuerzo en aumentar el detalle de las texturas aplicadas a los escenarios, que aunque eran increíbles en PSP, al trasladarlas a una pantalla de televisión mucho más grande palidecen si las comparamos con lo visto en las otras entregas de la saga. Aún así, los efectos de luz siguen siendo magníficos, y artísticamente estamos ante un referente de la 'nueva carne' trasladada al ocio electrónico. Como veis, Silent Hill: Origins es un constante contraste gráfico, entre lo bueno que ya era en una consola menor y lo bueno que podría haber sido con un poco más de esfuerzo. En otras palabras: no está mal, pero no puede competir con el nivel marcado por los otros Silent Hill de 128 bits.
![]() | brunofiguero Lun, 13/08/2012 - 15:59 este juego lo tengo yo y no me atrapó casi nada pero igualmente esta algo bueno por todo lo que digisteis |

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