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World of Warcraft: Mists of Pandaria

World of Warcraft: Mists of Pandaria

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La cuarta expansión de World of Warcraft llega para devolver el conflicto Horda contra Alianza al lugar estrella en medio de un paisaje privilegiado como es Pandaria. Trucos nuevos y viejos para un MMO que sigue marcando el ritmo del género.

Tras 8 años tanto de vida como de indiscutible reinado en el género de los MMORPG, World of Warcraft recibe su cuarta expansión en un momento especialmente delicado para el masivo de Blizzard. El excesivo espacio de tiempo (más de 6 meses) desde el último parche de contenido añadido al juego y el lanzamiento de propuestas repletas de novedades para el género, se había manifestado en forma de un reseñable decrecimiento tanto en el número de suscriptores como en la actividad dentro de los reinos. Una realidad especialmente tangible tras el lanzamiento del fantástico Guild Wars 2, que nos enseñó hace apenas un mes una nueva forma de entender e interactuar con este tipo de juegos. Ahora, Mists of Pandaria pretende recuperar la confianza de esos jugadores exiliados y asegurarse la continuidad de los que esperaban ansiosos sentados en las capitales de la Horda y la Alianza algo que hacer para seguir mejorando a sus personajes. Así que ambas facciones se han embarcado en una aventura hacia lo desconocido, que les ha llevado a una tierra tan acogedora a primera vista como inhóspita en sus entrañas: Pandaria.

Como ya sabéis, Mists of Pandaria introduce en el juego por primera vez a los Pandaren, raza que dejó verse ocasionalmente en Warcraft 3, en una decisión que ha levantado mucha controversia desde el anuncio de la expansión durante la Blizzcon de 2011. Acostumbrados a expansiones de corte épico y oscuro como lo han sido las otras tres, apadrinadas por un villano a priori casi invencible, desde su presentación Blizzard dejó claro que durante nuestro viaje por Pandaria la guerra entra Horda y Alianza iba a ser la verdadera protagonista. Pandaria existía en relativa paz y armonía hasta nuestra llegada. Bien se podría decir que en esta ocasión los villanos somos nosotros. Si a la falta de un antagonista le añadimos los Pandaren, vistos por gran parte de la comunidad como una raza excesivamente infantil para un mundo definido por la guerra y el caos, quizás encontremos la razón por la que Mists of Pandaria haya sido la expansión que menos expectación ha levantado previa a su lanzamiento.

World of Warcraft: Mists of Pandaria (PC) Captura de pantalla

Sin embargo, y tras casi dos semanas con el juego que nos han servido para explorar el nuevo continente y experimentar lo que nos ofrece ahora el MMORPG de Blizzard a los jugadores de máximo nivel, estamos en disposición de asegurar, tras meses de dudas, que Mists of Pandaria no solo no es una expansión infantil y falta de carisma, sino que ha introducido las suficientes novedades como para acabar convirtiéndose, si los parches de contenido acompañan, en la mejor expansión que World of Warcraft ha recibido jamás. ¿Será eso suficiente para competir, en términos de calidad, con los recientes triple AAA que ha recibido el género?

A estas alturas, nadie debería sorprenderse al decir que Mists of Pandaria es, de nuevo, una expansión continuista respecto a todo lo visto anteriormente. Añade infinidad de nuevo contenido (que prácticamente anula el anterior) para los jugadores de alto nivel, pero apenas transgrede las premisas básicas que han definido a World of Warcraft desde su lanzamiento. En ese sentido, y como iremos viendo a lo largo del presente análisis, es una excelente noticia para los fans que llevan años aventurándose junto a sus amigos en Azeroth, pero sin embargo sí se empiezan a notar claros síntomas de agotamiento y caducidad en algunas de sus mecánicas jugables, especialmente si las comparamos con lo que la tecnología ha sido capaz de ofrecernos en juegos como Guild Wars 2, The Secret World o TERA. Pero no nos anticipemos aún con las conclusiones y veamos con detalle qué aporta a World of Warcraft esta cuarta expansión.

World of Warcraft: Mists of Pandaria (PC) Captura de pantalla

De las novedades en cuanto a clases y raza ya dimos buena cuenta en el preanálisis. Los pandaren como raza han sido realizados con un gran gusto por el detalle, con una marcada personalidad que se aprecia en sus animaciones y en las misiones que le rodean. Hay un punto de humor en su concepción, pero Blizzard los ha querido dibujar como una raza seria y digna, con una enorme tradición a sus espaldas. Por su parte, los monjes son una clase que va a aportar mucho tanto al PVE como al PVP en cuando se refine un poco y Blizzard la ajuste convenientemente en algunos aspectos. Cuenta con una enorme versatilidad al poder adoptar los tres roles principales, es también una de las clases más móviles del juego, con habilidades como roll y patadas voladoras que son tan potentes como espectaculares. Ante todo, una clase muy divertida y que merece la pena explorar a fondo.

Para todos los personajes de nivel 85, nuestro viaje empieza en Jade Forest, la primera zona que visitamos en Pandaria, y se desarrolla a lo largo de todo el contenido a través de siete zonas que nos guían hasta nivel 90, momento en el que se puede empezar a disfrutar del 'end-game' del juego (muy amplio, como ya comentaremos). Precisamente es en estos 5 niveles donde nos damos cuenta que a la propuesta jugable de World of Warcraft, pese a las sucesivas expansiones y parches de contenido, le empiezan a pesar los años. Si algo hizo bien Cataclysm, como dijimos en su momento, fue amenizar el desarrollo basado con la sucesiva realización de misiones gracias al extensivo uso de la técnica "phasing", que permitía implementar mecánicas variadas y originales a esas misiones haciendo a veces muy delgada la línea que separaba la experiencia de jugar a World of Warcraft con la de un juego de rol offline. Extensivo, y excesivo, acabó pensando Blizzard. El hecho de que cada dos por tres estuviéramos en fases e instancias diferentes a las del resto de jugadores, dificultó la interacción entre los mismos durante la subida de nivel 80 a 85. Era difícil encontrarse con alguien con quien compartir aventuras por culpa de la evolución que seguían las misiones, y a veces daba la sensación de estar jugando solos. Y eso, claramente, es un problema para un juego masivo online.

World of Warcraft: Mists of Pandaria (PC) Captura de pantalla

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8,2
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Desarrolla: 
Blizzard Entertainment
Género: 
Rol
Subgéneros: 
Juego masivo multijugador
On-line: 
+64 Jugadores
Plataforma: 
PC
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