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Wolfenstein: The Old Blood

Wolfenstein: The Old Blood, análisis

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Volvemos a enfrentarnos a los nazis y volvemos a controla a Blazkowicz en esta precuela de The New Order para PC y consolas de nueva generación: Playstation 4 y Xbox One. 

Los tiempos que se han manejado con The Old Blood han sido veloces. Apenas hace algunas semanas que se anunció mediante un teaser en redes sociales y esta semana ya ha llegado para PC y las consolas de nueva generación. Primero no quedó claro si se trataba de un modo zombis para The New Order, pero finalmente saltó la liebre. Una precuela que nos cuenta los acontecimientos anteriores al juego que apareció hace algunos meses. 19,99 euros para casi 40 gigas de instalación y unas cinco horas de juego. El resultado, como pasó con el juego original, cuenta con varias luces y sombras. Es una expansión standalone, por lo que no se precisa de la versión del juego original para poderse disfrutar. 

El juego nos pone a los mandos de Blazkowicz, que tiene como misión principal intentar adentrarse en el corazón de los nazis. Como infiltrado tiene que conseguir junto a su compañero una serie de documentos que no encuentran, algo que les acaba llevando directos al castillo de Wolfenstein. A lo largo de los ocho capítulos -sin contar el prólogo- iremos avanzando en nuestra misión no solo con Blazkowicz, sino también intercalando el protagonismo con otro personaje que tendrá que moverse por la ciudad mientras busca una persona vital para la guerra contra el ejército alemán. Las relaciones entre personajes, algunos diálogos y un par de momentos concretos de la trama tienen su enjundia, aunque vaya por delante que lo más importante aquí es lo que jugamos y no lo que nos cuentan, que acaba diluyéndose a medida que avanzamos. 

Las armas son una de las virtudes del juego. Algunas puedes añadirles un zoom que lo convierten en un francotirador en un periquete.
Las armas son una de las virtudes del juego. Algunas puedes añadirles un zoom que lo convierten en un francotirador en un periquete.

Y es precisamente en su propuesta jugable, la base de esta expansión, donde encontramos las mayores virtudes y también los mayores defectos del juego. Estamos ante un shooter en primera persona de corte clásico, con un avance lineal y espacios no demasiado grandes en los que movernos. Hay escasos momentos en los que podamos perdernos, más por despiste que por otra cosa, aunque es cierto que tendremos una serie de recolectables y extras que pueden hacer algo más ameno nuestro paso por The Old Blood. Sobre todo porque hay ciertos documentos contextuales que son interesantes de leer con calma. 

Como FPS clásico podremos llevar una gran cantidad de armas. Pistola con silenciador, escopeta, fusil de asalto, metralletas pesadas o nuestras favoritas: armas duales. Disparar con dos rifles de asalto a la vez es pura adrenalina, sobre todo cuando van apareciendo decenas de enemigos en pantalla, algo que sucede a menudo. Porque el desarrollo a lo largo de los ocho capítulos tiene muchas similitudes entre sí. Lugares en los que el sigilo es vital y cliffhangers en los que no paran de salir nazis que tenemos que masacrar. A todo ello se añade la recolección obligatoria de munición repartida por el escenario y también de elementos para ganar vitalidad o blindajes. Sin regeneración de vida de por medio, es uno de los puntos más interesantes del juego sin lugar a dudas. 

Estos enemigos tienen que morir vía sigilo, ya que en el cara a cara son letales. Y el sigilo se acaba haciendo pesado.
Estos enemigos tienen que morir vía sigilo, ya que en el cara a cara son letales. Y el sigilo se acaba haciendo pesado.

Los tiroteos son divertidos y funcionan bien. Generalmente cuando tenemos a varios enemigos enfrente de nosotros estamos algo desguarnecidos, teniendo que vigilar por varias entradas y movernos con agilidad por diversas zonas. Esto, la variedad de armas, el ritmo frenético de los tiroteos y algunos añadidos extras, como objetos inflamables y explosivos, hacen que cuando hay una refriega de este calibre, se disfrute. Aunque por desgracia ni es la constante de The Old Blood ni está todo lo pulido que nos gustaría, sobre todo en tema de IA enemiga que vuelve a hacer de las suyas con ciertos comportamientos a veces suicidas, a veces incomprensibles. Aunque a decir verdad, el problema de IA brilla con más fuerza en otro de los apartados del juego: el sigilo. 

Nos toparemos con varios momentos donde el sigilo es vital para nuestros intereses. Zonas donde hay soldados robotizados que tenemos que desconectar sin ser detectados para ejecutarlos, otras zonas donde hay generales que pueden avisar por radio a la mínima que vean algo raro y eso nos complica la vida… El problema es que son fases muy aburridas y monótonas. Los patrones son siempre los mismos, por lo que el ensayo-error está a la orden del día. Además, mecánica como esperar que el soldado blindado se gire, ir a cortar la luz y ejecutarlo, simplemente, no es divertido de realizar. Ni ofrece un desafío interesante ni las acciones a realizar son nada que aporte algo relevante al jugador. Durante estos tramos también podremos escalar con una tubería que puede partirse en dos para subir por ciertas paredes, algo necesario en muchos momentos para avanzar y también para buscar ciertos secretos menos evidentes.

Supersoldaten, terror nazi que nos dará verdadera guerra.
Supersoldaten, terror nazi que nos dará verdadera guerra.

Entre estos momentos, una zona en la que tenemos que ir eliminando perros mientras están durmiendo y fases más avanzadas donde la IA enemiga puede no detectarnos a pesar de estar a nuestro lado y, por el contrario, nos ve a lo lejos disparando todas las alarmas, hacen que el juego pierda enteros en su conjunto por dicho irregular desarrollo. Sobre todo pesa el tedio en la primera hora y media, donde los primeros capítulos son realmente poco inspirados. Más adelante tendremos más tiroteos, la presencia de algún jefe final, alguna zona de disparos sobre raíles y ciertos gadgets de envergadura que no están mal… y la presencia de zombis, que  por su manera de asaltarnos varían algo la propuesta jugable en el tramo final, aunque que nadie espere grandes sorpresas. 

El resultado final, superado el primer tramo que tiene excesivos altibajos, es entretenido. Sobre todo por la variedad y uso de armas (no hay grandes sorpresas si jugáisteis a New Order) y por momentos espectaculares que tienen como colofón el jefe final. Su duración se puede ampliar con varias dificultades más y los ya citados extras para completarlo al 100%, aunque es cierto que el juego no invita precisamente a rejugarse por los tramos ya explicados anteriormente. 

Tengo una nueva tubería para tu lindo cuello alemán.
Tengo una nueva tubería para tu lindo cuello alemán.

Apartado técnico
A nivel visual el juego cumple con su cometido y es convincente, tanto en espacios cerrados como en momentos donde estaremos al aire libre. El framerate se mantiene sólido en todo momento a pesar de tener en pantalla una buena cantidad de enemigos y en general, tanto a nivel de modelados como de texturas, el título muestra un buen acabado. Lo más destacado en este sentido es la banda sonora y el trabajo de doblaje. En el primer caso, las melodías se transforman con acierto cuando pasamos de un momento de sigilo a una alarma disparada o el asalto de varios enemigos, mientras que en el segundo las voces tienen una buena interpretación en nuestro idioma y están bien encajadas en los papeles que representan. Especialmente convincentes están los nazis cuando hablan en alemán, dicho sea de paso.

Conclusión: 

Wolfenstein: The Old Blood es una expansión entretenida que cuenta con puntos fuertes, todos relacionados con el gunplay y el frenetismo que nos impregna en varios momentos, pero no consigue consolidarse como una experiencia ni que ofrezca grandes diferencias respecto a Wolfenstein: The New Order ni tampoco tiene un desarrollo que nos sorprenda demasiado. Lo que vemos al principio no se agita con lo que vemos al final, salvo por algunos detalles concretos. Los problemas de IA enemiga y las tediosas fases de sigilo empañan un producto que consigue entretener durante unas cinco horas y que gustará, sobre todo, a quienes tengan ganas de disparos sin contemplaciones y a los que disfrutaran de la entrega original del juego de Bethesda.

Lo MejorLo Peor
La cantidad de armas y su manejo, sobre todo las duales
El arranque, lento y poco atractivo
Los tiroteos son intensos y muy divertidos
Las fases de sigilo no funcionan al nivel del resto de juego
Varios extras que contextualizan por donde nos movemos
Fallos de IA enemiga en varias situaciones
El doblaje en particular y todo lo sonoro en general

Puntuación

Bueno
Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.
Cómpralo sin miedo.
Jugabilidad

FPS de corte clásico con una buena cantidad de armas -pocas novedades respecto al juego original- y tiroteos frenéticos y divertidos. A ello se añaden algunos momentazos y ciertos jefes finales. Las fases de sigilo no están al nivel por tener patrones muy marcados y repetitivos. Hay extras para amenizar nuestro avance, generalmente lineal y sin pérdida.

Gráficos

Gráficamente el juego luce a buen nivel tanto en modelado de personajes como en texturas. Convincente en ciertos efectos como el agua o varias de las explosiones que veremos a lo largo del juego. Notable tanto en interiores como exteriores.

Sonido

La banda sonora acompaña perfectamente y sabe mutar según cada situación y momento del juego. Lo mejor, el doblaje al castellano, muy cuidado y con una buena interpretación en términos generales.

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7,6
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Desarrolla: 
MachineGames
Género: 
Acción
Subgéneros: 
First Person Shooter
Lanzamiento: 
05/05/2015
Voces: 
Español
Texto: 
Español
Plataforma: 
PC
También en:
PS4 XBO
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