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Total War: Attila

Total War: Attila, análisis

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Total War: Attila es el título del último juego de estrategia de The Creative Assembly. Un juego que nos trasladará los inicios de la tumultuosa Alta Edad Media, inmediatamente posterior al periodo histórico recogido en Total War: Rome II. El final de los imperios clásicos se acerca, mientras Europa se ve sacudida por un sanguinario enemigo venido del este: El Azote de Dios.

The Creative Assembly sigue abarcando nuevos periodos históricos, con Total War: Attila conviertendose en el noveno título de la serie Total War, o el sexto si solamente tenemos en cuenta las épocas distintas en las que estos ocurren. En esta ocasión, la compañía ha ubicado el juego en los inicios de la Alta Edad Media, que podría situarse a mitad de camino entre Total War: Rome II y Medieval II: Total War. La Gran Camapaña comenzará en el año 395 d.C., con la división del Imperio Romano tras la muerte del Emperador Teodosio I, repartiéndose las regiones dominadas entre sus dos hijos. Nacen así el Imperio Romano de Occidente, con capital en Roma y gobernado por Flavio Honorio, y el Imperio Romano de Oriente, bajo el mando de Flavio Arcadio y estableciendo su capital en Constantinópolis (también conocida como Constantinopla o Bizancio) También ese mismo año, Alarico I es nombrado Rey de los Visigodos... Y decide declarar la guerra a los herederos de Teodosio.

Este 395 d.C. es también -según muchos historiadores- el año en el que nacería Atila. Porque como se puede intuir por el título del juego, en esta época aparecerá una nueva amenaza: Los Hunos. Un pueblo nómada y bárbaro, llegado del Este, que arrasa todo lo que encuentra a su paso. Por supuesto, los primeros años del juego no contarán con la presencia del líder más famoso de los hunos, quién no llegaría al poder hasta el 434 d.C. Sin embargo, por nuestras palabras ya os podéis hacer a la idea de una de las novedades más interesantes de esta nueva entrega: La posibilidad de convertirnos en el líder de las hordas nómadas, hasta el punto de que nuestro nombre sea temido entre los habitantes de todos los imperios y reinos. Además, la posibilidad de controlar a la facción de los Hunos abrirá una nueva variante del juego, puesto que no contaremos con ciudades... Si no con campamentos nómadas que se trasladarán allí donde vaya la horda, saqueando todo a su paso.

Total War: Attila (OSX) Captura de pantalla

Total War: Attila (OSX) Captura de pantalla Total War: Attila (PC) Captura de pantalla

Las facciones disponibles en este Total War: Attila vienen divididas en distintas categorías. Por un lado encontramos a los Reinos Bárbaros: Sajones y Francos, quienes dominan tierras germánicas y -durante años- han supuesto un serio quebradero de cabeza para Roma. Mientras que los Francos pretenden forjar su propio imperio a partir de los restos romanos, los Sajones han fijado su mirada en los territorios septentrionales que han quedado desatendidos... Islas incluidas. Encontramos a los Grandes Nómadas, pueblos germánicos que fueron dominados por Roma y ahora buscan su hueco en el mundo: Ostrogodos, Alanos, Vándalos y Visigodos. También al Imperio Romano, en sus dos divisiones actuales: Oriente y Occidente. En los Imperios Orientales encontramos a los Sasánidas, los poderosos e influyentes descendientes de los persas, en plena expansión. Por último, tenemos a las Tribus Nómadas con los Hunos como únicos representantes.

Cada facción cuenta con un Líder inicial, un Rasgo de Facción y un Rasgo Cultural, que funcionan de igual manera que en Total War: Rome II. Evidentemente, comenzar con cualquiera de ellas no será igual de sencillo, siendo Hunos y Sasánidas los más asequibles, frente a un Imperio Romano de Occidente destinado a caer. Existen 4 formas distintas de alzarse con la Victoria en una Campaña, cada una definida por una serie de requisitos que varían según la facción escogida. De esta manera, podremos lograr una Victoria Pequeña, Victorias Culturales o Militares, o bien un Triunfo Divino... En función de nuestras acciones al acabar la partida. Para ello se tienen en cuenta las provincias controladas -ya sea directamente o mediante pactos- y también las victorias militares, unidades reclutadas, edificios construidos, etc. Por supuesto, si no nos interesa jugar una Campaña siempre podremos tomar parte en algunas batallas históricas -9 disponibles- o crear una personalizada.

Total War: Attila (PC) Captura de pantalla Total War: Attila (PC) Captura de pantalla

Total War: Attila (PC) Captura de pantalla

Ya metidos en la faena de gobernar un imperio -o formar uno propio- nos encontramos ante un título que no resultará complicado a los seguidores de la serie Total War. La acción va transcurriendo en turnos, centrada casi siempre en el mapa que conforman los territorios disponibles en el juego, compuesto por regiones de Europa, Norte de África y de Oriente Próximo. Divididas en provincias, cada una de estas subdivisiones puede contener hasta 3 ciudades o asentamientos, cada uno con nombre propio y que se irán desarrollando por separado. El primero de ellos siempre hará referencia a la capital de la zona, mientras que los otros dos serán asentamientos complementarios. Por supuesto, es perfectamente posible que cada uno de ellos pertenezca a facciones diferentes, con lo que hasta que no logremos controlar las 3 urbes, no tendremos el control completo sobre la provincia de la que forman parte. Aunque, en algunos casos, esto podría importarnos bastante poco.

Las ciudades se pueden ir desarrollando mediante la construcción de edificios, de los cuales algunos son únicos para cada facción o requieren haber alcanzado cierto nivel tecnológico. Este es un hecho importante, puesto que si conquistamos un asentamiento enemigo que contiene construcciones únicas de su bando -o de las que no conocemos aún sus entresijos- no podremos aprovecharnos de todos sus beneficios. Por este motivo, los edificios pueden desmantelarse -recuperando algunos sólidos- o reconvertirse en otras alternativas que sí conocemos. Si en algún momento dejamos una zona vacía de construcciones, ese asentamiento quedará abandonado... Hasta que otro pueblo -o nosotros mismos- decida volver a asentarse en dichas tierras. En cuanto al crecimiento de ciudades y asentamientos, la cantidad de edificios que podremos construir dependerá del nivel de población de cada uno, lo que frenará nuestra expansión aunque nuestras arcas estén llenas.

Total War: Attila (PC) Captura de pantalla

Total War: Attila (PC) Captura de pantalla Total War: Attila (PC) Captura de pantalla

El caso de los pueblos Nómadas es distinto, puesto que cada ejército es -a su vez- un campamento. Este asentamiento "móvil" puede desarrollarse con normalidad, y tiene la peculiaridad de que se traslada junto al ejército cuando nos movemos... Si bien hay ciertas condiciones para que esto se produzca, y podremos perder algunas ventajas durante el traslado. Además los nómadas que ya se estén moviendo no podrán levantar nuevos edificios, ni reclutar tropas. Por otro lado, si dos tribus nómadas se encuentran en una misma región, podemos sufrir penalizaciones por las rencillas que surgirán entre ellas, a la hora de repartirse los recursos disponibles en la zona. Las facciones que pueden hacer uso de esta nueva mecánica son los Hunos, Alanos, Visigodos, Ostrogodos y Vándalos... Aunque con una ligera diferencia: Los 4 últimos pueden llegar a crear asentamientos definitivos u ocupar los del enemigo. En cambio, los Hunos jamás tendrán esa posibilidad, manteniendo a la horda en continuo movimiento.

Esto también abre una nueva posibilidad a todas las facciones, y es la de desmantelar completamente sus ciudades antes de ser conquistados o saqueados por algún enemigo. Si en algún momento tenemos claro que no vamos a poder hacer frente a las fuerzas de nuestro oponente, podemos poner tierra de por medio mientras destruimos nuestro propio asentamiento. Esto nos permitirá salvar algunos recursos, a la vez que evitamos que los enemigos se hagan con ellos. El coste es muy alto, puesto que recuperar esas tierras será costoso. Los actos de saqueo traen consigo una gran inestabilidad a las provincias, lo que posteriormente se traducirá en menores ventajas, obtención reducida de recursos y mayor descontento e inestabilidad. Evidentemente, esta acción tiene que ser el último de nuestros recursos, cuando estamos convencidos de que no podremos defender alguna de nuestras ciudades. Por lo menos, la retirada será un poco menos dolorosa.

Total War: Attila (OSX) Captura de pantalla Total War: Attila (PC) Captura de pantalla

Total War: Attila (PC) Captura de pantalla

Cada asentamiento producirá ingresos en forma de oro, así como alimento para el imperio... fundamental a la hora de mantener tropas y ciudadanos. De hecho, la inestabilidad y el descontento, pueden ser fatales para cualquier imperio. Si las condiciones no son buenas, las rebeliones y enfermedades pueden asolar nuestras tierras, extendiéndose de una provincia a otra y diezmando a la población. Para evitar esto, tendremos que construir edificios específicos como pozos o redes de saneamiento, o incluso centros de gobierno para disminuir el descontento. En el segundo caso, además, influirá bastante la ubicación de tropas en una ciudad o asentamiento, con intención de controlar a la población. Por supuesto, la existencia de Personajes con habilidades para la gestión provincial también será importante a la hora de mejorar el rendimiento de cada zona. Porque, aunque la saga Total War siempre ha planteado su simulación bélica como punto fuerte, el aspecto político es algo a tener en cuenta.

En cuanto al funcionamiento de los Ejércitos, también es casi exacto al de Total War: Rome II, convirtiéndolos en entidades únicas, con nombre propio y desarrollo individualizado. Siempre estarán al mando de un líder militar, y la cantidad de los mismos estará limitada según el nivel de nuestra facción. De esta manera, se evita que podamos reclutar tropas por doquier, y lanzarnos a la conquista del mapa sin mediar más estrategia que la mera superioridad numérica. Además, tanto Unidades como Ejércitos al completo pueden conseguir aumentos de nivel. En el caso de tropas, simplemente mejoran y adquieren veteranía, mientras que los Ejércitos podrán comprar Tradiciones en un árbol de desarrollo, único para cada Cultura. Este hecho consigue que no sea fácil deshacerse de un Ejército para dejar sus tropas a otro, puesto que podemos perder bastantes beneficios. Lo mismo ocurre cuando son aniquilados completamente... Aunque en ocasiones podremos recuperarlos al formalizar nuevos Ejércitos.

Total War: Attila (PC) Captura de pantalla

Total War: Attila (OSX) Captura de pantalla Total War: Attila (OSX) Captura de pantalla

Los combates también siguen las mecánicas tradicionales de la saga Total War, con gran cantidad de unidades desplegadas de forma simultánea. La mayor novedad en la nueva entrega, es el funcionamiento dinámico del fuego. En esta ocasión, podremos atacar con proyectiles incendiarios los distintos elementos del escenario, no sólo con la intención de destruirlos. Los incendios se comportan de forma dinámica, extendiéndose de unos edificios a otros y envolviendo las ciudades en llamas. Esto abre un nuevo abanico de opciones tácticas, con las que es interesante trabajar. Por ejemplo, podemos intentar que las tropas resguardadas se vean obligadas a salir de la ciudad, quemando sus defensas. Aunque, en la mayoría de los casos, acercarse lo suficiente como para que nuestros proyectiles puedan impactar significa que los del enemigo también pueden seguir el mismo camino. Por supuesto, la inteligencia artificial del juego es capaz de hacer uso de esta nueva dinámica.

De hecho, este aspecto también se ha visto mejorado respecto a las primeras versiones de Total War: Rome II. Algo que queda patente desde el mismo momento del despliegue de tropas, cuando el enemigo tiene bien en cuenta la ubicación de nuestras fuerzas y, en el caso de los asaltos a ciudades, edificios. En cuanto a los asedios, que forman parte fundamental del juego, y además del uso del fuego que mencionábamos antes, también existen puntos estratégicos en las ciudades que otorgarán beneficios mientras los controlemos. Se abre la posibilidad de colocar barricadas, y las torres de defensa atacarán al enemigo cuando se acerque a nuestros muros. Esto permite que podamos defender una ciudad de forma eficiente, aún con un número menor de tropas, aprovechándonos de los elementos del entorno y de los edificios defensivos. También nos obligará a pensar mejor en la estrategia a seguir, puesto que el oponente suele responder a nuestros movimientos de forma mucho más efectiva.

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Desarrolla: 
The Creative Assembly
Género: 
Estrategia
Subgéneros: 
Tiempo real
On-line: 
4 Jugadores
Lanzamiento: 
17/02/2015
Voces: 
Alemán, Francés, Inglés
Texto: 
Alemán, Español, Francés, Inglés, Italiano
Plataforma: 
PC
También en:
OSX
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