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Rain World

Rain World: Análisis

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Una de las promesas de la escena independiente para este año llega por fin a las pantallas. Videocult y Adult Swim Games presentan Rain World, y nosotros os contamos lo que nos ha parecido este choque con una naturaleza viva. Una en la que matas o te matan. Comes, o te comen.

El desfile de indies destinados a cautivar por igual la imaginación a jugadores de ayer y hoy prosigue estos meses tan cargados de lanzamientos de calidad. Le llega el turno por fin a Rain World, otro de los más deseados del año en la escena independiente, diríamos que con presencia de todos los elementos que la definen, como bien conoce de memoria el habitual de estos proyectos minoritarios: crowdfunding, desarrollo prolongado, estudio con pocos miembros, expectación a lo grande por su impacto visual y el deseo latente de darle una nueva vuelta de tuerca a las mecánicas de siempre. Un cóctel que no para de servirse últimamente gracias a propuestas que aciertan de lleno en ocasiones, pero que en otras desperdician con estrépito todo lo bueno que podrían aportar por elecciones de diseño más que discutibles. Rain World, por desgracia, está más cerca de lo segundo, aunque tampoco se puede afirmar con rotundidad que ande exento de lo primero.

El luminoso mundo del ya clásico Fez ha sido arrasado por algún tipo de catástrofe medioambiental. Este podría ser perfectamente el origen del ecosistema por el que se mueve un gatito-oruga (sí, es un gato y una especie de babosa) separado de su familia en una escena conmovedora, bellísimamente dibujada, que hace presagiar un nuevo prodigio de lo bidimensional. Salta a la vista que hay muchísimo bueno en todo lo que Rain World pone en pantalla, con unos gráficos que hacen del detalle su razón de ser y consiguen transmitir en todo momento las sensaciones de desolación que se proponen. Homenaje, según sus autores, a la estética de los 16 Bits, hay algo en lo que Rain World acierta de pleno con su cuidadísima presentación artística: en cuestión de segundos estamos rodeados de misterio, sin apenas compañía en un mundo sin palabras, desolado, sombrío, con dos directrices que marcan la pauta de todo lo que va a suceder en nuestra aventura. La primera, la supervivencia, ya que el entorno es abiertamente hostil con el pobre gatete perdido, dejado a su suerte en medio de una naturaleza en la que no está para nada en lo más alto de la cadena alimenticia.  La segunda, la exploración, puesto que el objetivo final no es otro que reunir de nuevo al protagonista con su familia. Y aquí es donde el juego comienza a dar una de cal y otra de arena.

Abandonado en un bizarro ecosistema hostil

Rain World lleva al extremo un concepto que termina resultando un arma de doble filo: el de no explicar casi nada al jugador. Aparte de los controles básicos, nos iremos enterando de sus mecánicas muy poco a poco y más bien a base de morir muchas veces hasta ir comprendiendo cómo van realmente las cosas en este mundo de secretos. El juego nos deja explorar libremente un mapeado interconectado por tuberías que nos llevan de un lado a otro en una desesperada búsqueda de comida y cobijo. Esto último de forma obligatoria a pesar de ser un juego que apuesta por la exploración, ya que cada poco tiempo sobreviene una terrible lluvia de la que es imposible escapar si no hibernamos en un sitio seguro, que actúa como punto de guardado y que de paso tiene un coste en recursos. Localizar los refugios es, de este modo, la manera de ir expandiendo nuestro conocimiento del mapa que solamente guardamos en ellos, de manera similar a como actúan los clásicos puntos de guardado de un Metroidvania.

rw1.jpeg Captura de pantalla

Aun con una semejanza tan poderosa, Rain World no transmite para nada sensaciones de Metroidvania. Sus diseñadores han apostado por unos depredadores (lagartos, buitres, plantas malvadas) a los que rara vez podremos eliminar, que siguen comportamientos siempre cambiantes de unos a otros y viven libremente por los escenarios, también en eterna búsqueda de alimento y lugar donde resguardarse de la lluvia destructora. Este comportamiento de los enemigos, que bien puede recordar al de Alien: Isolation, nos proporcionará momentos de diversión indudables, siempre variados y con momentos de sigilo francamente gloriosos, pero también provoca la sensación que terminará invadiendo al jugador más pronto que tarde: la frustración.

Digamoslo sin tapujos. Rain World es un juego difícil, muy difícil. Exageradamente complicado. Y lo es por una muerte que se penaliza de manera brutal, hasta un extremo que forzará a la mayoría de los que se aproximen a dejar la aventura a medias. Para abrir nuevas zonas iremos dando con lugares que se abrirán solamente si tenemos un nivel de karma determinado, representado por un símbolo. El problema es que para llegar a un portal determinado con el símbolo correcto puede hacerse necesario hibernar varias veces y buscar comida otras tantas, y podemos perder el progreso en cualquier momento. A nuestro juicio, esta decisión termina por reventar la propuesta jugable de Rain World aumentando su dificultad de forma totalmente artificial, al obligar al jugador  a repetir zonas una y otra vez.

rw2.jpeg Captura de pantalla

La dificultad está de moda y nosotros de enhorabuena por ello, pero a las cabezas pensantes de VideoCult se les han olvidado puntos importantes que deben prevalecer en un videojuego que pretenda ser así de difícil. Las animaciones del gato-oruga están muy bien y en cierto modo nos recuerdan al primer Prince of Persia de 1989, pero aquel mito gozaba de un control casi perfecto que aquí no encontramos ni de lejos. En ocasiones será complicado entrar por algún túnel, caeremos varias veces por el mismo lugar debido a las imprecisiones de manejo, o será complicado ver exactamente el camino por el que tenemos que dirigirnos entre lo que tenemos en pantalla. Es un aspecto mejorable pero no el peor, a nuestro entender. Lo verdaderamente preocupante es que nada de lo que pasa en Rain World es lo suficientemente divertido, o al menos no lo es siempre por causa de esta aleatoriedad de los encuentros con los enemigos. La exploración termina por aburrir, y todo lo demás resulta insuficiente para motivar al jugador a volver a repetir varias veces una misma zona para llegar a otra con el karma adecuado.

Aunque haya momentos de mucho disfrute, en este juego de pura supervivencia se puede morir de manera injusta a pocos segundos de alcanzar un objetivo por el que llevábamos peleando un buen rato. Para asumir esta penalización, las plataformas, los enfrentamientos con los enemigos y la interacción con los objetos que podemos agarrar deberían proporcionarnos mucho más de lo que dan de sí en este juego, como mucho más nos proporcionaba el reciente Hollow Knight del que podría tomar lecciones en ese sentido. Esto es lo que a nuestro juicio termina por destrozar todo el interés que Rain World podría tener para la mayoría de aficionados, dejando al título como una gran oportunidad perdida para sus desarrolladores. Muchas ideas del juego son fantásticas, como la de la muerte brindándonos la oportunidad de conocer nuevas zonas del mapeado mientras un lagarto lleva al gato-oruga a su guarida para zampárselo. Lamentablemente,la naturaleza es cruel, y sobreviven los más aptos. Lo mismo sucede en la escena independiente del videojuego, en la que Rain World lo tendrá complicado en su estado actual para no acabar en las fauces del puro olvido.

Conclusión: 

Rain World consigue transmitir sensaciones novedosas en un juego bidimensional, lo cual es encomiable a día de hoy. Contiene aspectos muy originales y está fantásticamente realizado a nivel artístico, pero no consigue divertir de manera constante, a pesar de lo mucho que lo necesita para hacer mínimamente atractivos los enormes paseos y el backtracking masivo al que nos condena su peculiar sistema de juego. Aun así, esta lección de la crueldad darwiniana de la naturaleza, en la que se mata y se muere, tendrá seguramente un público con el que conectará a fondo. Las decisiones cuestionables de diseño y, sobre todo, lo irregular del tiempo que pasaremos con el juego, harán que este público entregado no sea muy amplio.

Lo MejorLo Peor
Gráfica y artísticamente luce espectacular
Dificultad a todas luces mal calibrada
Algunos momentos de sigilo
Demasiado extremo en cuanto a no explicarnos nada
La cinemática de introducción: emotiva, bien realizada
Divertido solo a ratos

Puntuación

Correcto
No es lo último ni lo más original, tampoco cuenta con la mejor ejecución, pero puede divertir si te gusta el género. Bien, pero mejorable.
Cómpralo si te gusta el género y te gusta tenerlos todos.
Jugabilidad

Aunque muchos momentos pueden ser muy divertidos, todo está supeditado a lo que suceda en cada momento de manera casi aleatoria. Igual que vivimos un momento fantásico, podemos estar media hora de aburrimiento absoluto, por lo que el principal problema en este apartado es la inconsistencia.

Gráficos

Un nuevo trabajo de entidad en el campo bidimensional. Un mundo desolado pero bello a su manera, con unas animaciones muy buenas y un uso del colorido más que atractivo.

Sonido

Casi ausente la música, el sonido se reduce a unos efectos de sonido bien realizados y a una lluvia que también da miedo en el aspecto sonoro. Pasable, sin más.

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6,5
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Desarrolla: 
Videocult
Género: 
Acción, Aventura
Lanzamiento: 
28/03/2017
Texto: 
Español
Plataforma: 
PC
También en:
PS4
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