Los Sims 3
Una nueva forma de jugar
La segunda revolución de Los Sims 3 es menos visible que la de tener todo un conjunto urbano a tu disposición pero no es menos importante. Los Sims siempre ha sido un juego falto de una estructura definida, una auténtica "caja de arena" donde no existían los grandes objetivos ni había direcciones claras que seguir. A muchos le gusta así, pero el equipo ha decidido cambiar las cosas para crear algo que contente tanto a los veteranos como a aquellos que buscan algo un poco más definido: un sistema de objetivos, acompañado de un sistema de "puntos de felicidad", que viene a ser un sistema de experiencia encubierto.
La idea es que cada Sims tiene un gran deseo que quiere cumplir en la vida, y toda una serie de pequeños deseos que se van generando a cada momento. Cumplir esos deseos proporciona puntos de felicidad, que pueden ser invertidos en nuevos rasgos tan pintorescos como "vejiga de acero", "rebelde de la suciedad", "atractivo", "multitarea" y otros que permitirán a tus Sims ciertas ventajas en su ciclo vital. El gran deseo vital es difícil de conseguir, aunque proporciona una enorme cantidad de puntos, mientras que los pequeños deseos ofrecen una cantidad variable de puntos dependiendo de su dificultad y de lo que significan.
Esos deseos adoptan muchas formas, desde cosas grandes como ascensos en el trabajo o tener hijos, a cosas pequeñas como charlar con un Sims en concreto o besar a alguien en particular. Los pequeños deseos van apareciendo constantemente, y el jugador puede ignorarlos, descartarlos o prometerlos, pudiendo prometer un total de cuatro en cada momento -que pueden ser descartados si aparece otro deseo que resulte más apetitoso-. Se han asegurado que este sistema no interfiera para nada en el desarrollo de una partida normal, por lo que los jugadores que no quieran estar constantemente concediendo deseos a sus Sims puede simplemente ignorarlos, lo que no afectará a la felicidad o a la infelicidad del Sim en cuestión, aunque algunas recompensas que se pueden obtener son muy apetitosas, por lo que es probable que muchos piquen.
Además del sistema de deseos, cada trabajo ofrece un sistema de oportunidades, pequeñas mini-misiones en las que el Sims puede probar su valía ante sus jefes. Si tu Sims está desarrollando una carrera criminal, sus jefes pueden pedirle que se quede más horas para ayudar en el reparto de un botín, o pedirle que entregue un sobre de sobornos en el ayuntamiento para que hagan la vista gorda. Si lo hace, ascenderá más rápidamente y por tanto sus ingresos serán mayores, por lo que podrá comprar más objetos para su casa.
Estos sistemas, sin alterar el desarrollo de la partida de un modo que se hagan molestos, ofrecen una estructura mucho más atractiva para aquellos jugadores a los que no le atrae el planteamiento de "casa de muñecas" que suele tener Los Sims. Es un muy leve toque de rol y de estrategia, que permite adentrarse más en las bondades de este título y ofrece una perfecta introducción a las enormes posibilidades que se tienen disponibles, haciéndolo así más atractivo para un mayor número de jugadores. Hay que dejar claro sin embargo que a pesar de esos cambios, está lejos de acercarse a lo que requiere un juego de gestión, como sería el caso de Sim City -hubiera sido ir demasiado lejos- Los Sims 3 sigue siendo un juego propio de su serie, con sus propias particularidades, así que si la idea básica no te resulta nada atractiva, es difícil que vayas a quedar convencido. Sin embargo, es perfecto para aquellos que tengan algún interés en la serie y quieran adentrarse por primera vez en ella.












