Los Sims 3
La evolución de una serie
Los Sims siempre se han caracterizado bien con la comparación de una casa de muñecas, con la diferencia de que aquí las figuras de plástico tienen vida, necesidades, inquietudes y anhelos, buscando una semejanza razonable a la de los propios seres humanos, pero lo suficientemente simplificada como para resultar divertido para aquellos que no buscar un simulador social en toda regla. Pero a pesar de esos humildes objetivos, resulta sorprendente el juego que ha proporcionado esta serie a millones de usuarios y la cantidad de historias que ha generado. Sus interminables series de expansiones pueden ser motivo de rechifla para los menos aficionados a la obra de Maxis, pero han permitido mantener el interés del que es uno de los nombres más importantes del mundo del videojuego.
Sin embargo, todas esas expansiones y las interminables modificaciones realizadas por los usuarios seguían estando encerradas en un universo más bien limitado. Los confines de la casa, oficina, zona, marcaban el finis terrae de estos pequeños mundos. Podían llegar otros Sims para visitarte o asistir a tus fiestas, pero una vez que desaparecían del borde, quedaban fuera de tu dominio y de tu perspectiva. The Sims 2 trató de imponer cierta coherencia proponiendo un vecindario virtual, en el que cada casa era un espacio propio y por tanto para desplazarte a cada una era necesario una carga, lo que seguía ofreciendo una sensación inconexa, era difícil creer que tus personajes formaran parte de un núcleo urbano.
Una ciudad viva
En la era donde donde es posible atravesar continentes de punta a punta sin una carga como sucede en el Azeroth de World of Warcraft, o en donde es posible recorrer con tu coche las intrincadas calles e islas de Liberty City, el planteamiento de Los Sims había quedado técnica y conceptualmente caduco. Es por ello que el equipo encargado de la tercera parte puso todo su esfuerzo en trasladar la nada desdeñable complejidad de un juego como éste a un entorno urbano coherente. Conseguirlo es, sin duda, el mayor logro del juego y la mayor evolución que ha visto en la serie en toda su existencia. Los Sims 3 se acerca bastante a un viejo proyecto de Will Wright, ya hace bastantes años desvinculado de Los Sims, que en su día, después del éxito original, trató de crear un juego llamado Simsville, algo intermedio entre la idea de Los Sims y Sim City, en donde la comunidad era el elemento clave. El proyecto fue cancelado, posiblemente por estar adelantado a su tiempo, pero algunas de sus ideas se ven reflejadas aquí, aunque hay que entender que en el fondo sigue siendo un Sims y por lo tanto el interés está más en los individuos que en la comunidad.
Una vez que comienzas una partida, tienes la posibilidad de crear tu propia unidad familiar, desde individuos a una familia con hijos, a la que se proporcionará un solar en una ciudad prestablecida y una fuente de dinero inicial, con la opción de crear tu primera casa o simplemente establecerte en una casa ya edificada que te puedas permitir. A partir de ahí, toda la población está abierta a tus inquietudes: otras casas, librerías, estadios de fútbol, playas, gimnasios, ayuntamiento... todo accesible sin una sola carga intermedia a la vista -de hecho, los tiempos de carga de Los Sims 3 en general son extremadamente cortos y siempre son previos a la partida, nada interrumpirá el juego una vez que haya comenzado, lo que es un gran cambio con respecto a los antecesores y ayuda a tener una experiencia de juego mucho más agradable.











