Left 4 Dead
El catálogo de armas, y aquí aparece otro elemento que puede dejar bastante frío, no se ha incrementado con respecto a lo visto en la demo. Todos los personajes arrancan equipados con una pistola de 9 mm como arma secundaria y munición ilimtada, y pueden equiparse con un arma principal que inicialmente es una recortada o una ametralladora uzi. Más adelante es posible equiparse con armas automáticas, como un rifle de asalto M16A3, una recortada automática M4 Super 90 y un rifle de francotirador con mira telescópica. Al principio de cada uno de los cinco capítulos que componen cada acto, es posible cambiarlas en los arsenales que aparecen en los refugios -los puntos de control- así como recoger munición y otros objetos, como granadas, cócketeles Molotov, botiquines y analgésicos.
También pueden utilizarse otros elementos del escenario en beneficio propio, como verter latas de gasolina para posteriormente disparar y crear así cortinas de fuego, o bombonas de gas, que explotan al ser impactadas. En los diferentes escenarios podremos encontrar lo que son restos de trincheras y posiciones defensivas montadas por otros supervivientes. Podemos hacernos fuertes en ellas y especialmente, utilizar las torretas que se encuentran montadas con un resultado más que efectivo. Y hablando de los otros supervivientes, aunque el guión es bastante estéril y no da lugar a ningún desarrollo de personajes, una cierta historia es contada a través de las paredes, con pintadas de desesperación, mensajes que nunca llegarán a su receptor, advertencias e incluso consejos.
Técnicamente Left 4 Dead está construido con la última versión del veterano motor Source de Valve, y aún así se demuestra tremendamente válido. No es un Crysis o espectacular y deslumbrante como un Gears of War, pero sí fiable y rápido. Además, no tiene nada que envidiar al omnipresente Unreal Engine en su manejo de partículas o fluidez de animaciones. La iluminación juega un papel determinante, con contrastes y niebla intencionadamente presente. En esta versión se ha mejorado el soporte para procesadores multinúcleo -algo de agradecer si se posee un Quad Core y de lo que incluso se beneficia Xbox 360 con sus tres núcleos-. El motor de físicas, aunque no llega al nivel del Euphoria, presenta unos resultados satisfactorios, como por ejemplo, al abrir fuego con una recortada y ver cómo los enemigos salen disparados en consecuencia, o pierden un brazo -o la cabeza-.
Aún así presenta algo de clipping. Los cuatro protagonistas se han trabajado especialmente, y destacan sus animaciones faciales, con una expresividad que va acorde a las emociones que están experimentando, ya sea reirse, disparar emborrachados de ira, pedir auxilio o arrastrarse medio moribundos. Las texturas de los tatuajes de Francis requieren mención aparte. En en aspecto técnico no nos podíamos dejar los efectos de posprocesado, que son los que le dan a Left 4 Dead una apariencia más cinematográfica todavía, como un aspecto granulado que pude configurarse para mostrar mayor o menor intensidad, filtros de color y alteraciones del contraste. Simplemente magnífico. Igualmente el rendimiento en equipos de gama media es muy bueno, algo que dice mucho de la optimización que se ha llevado a cabo.











