Kasparov Chessmate
Hace ya muchos, muchos años, jugué por primera vez a un programa de ajedrez en un ordenador. Acostumbrado a practicar este sano deporte mental en compañía de amigos, mis reticencias se esfumaron en el mismo momento en que el ordenador me invitó a jugar con una frase que no podré olvidar jamás: "I'm the chess master, wanna play?". Efectivamente, se trataba del ChessMaster, uno de los juegos con los que muchos hemos practicado desde los tiempos del MS-DOS.
![]() |
| Kasparov Chessmate (PC) |
Con la evolución del hardware ha mejorado mucho la calidad general de los juegos. Cada vez costaba más derrotar a la máquina, hasta llegar un punto en que sólo los más hábiles pueden alardear de haber vencido a un programa bien elaborado. Reinventar por tanto el género es una tarea cada vez más difícil, porque en definitiva el ajedrez se juega de una manera, la única, la oficial, y salvo el virtuosismo gráfico es imposible innovar una y otra vez. Por estas causas, el mundo del ajedrez computerizado ha caído en los últimos años en un cierto estancamiento, incluso se ha visto sustituido por el adversario humano, también desde un ordenador, pero a través de Internet y en tiempo real, no como aquellas partidas de antaño que se escribían en un disquete y se intercambiaban con el oponente.
![]() |
| Kasparov Chessmate (PC) |
A priori te podría parecer un juego más, pero lo cierto es que Kasparov Chessmate es totalmente compatible con la red MSN de Microsoft, en concreto con el canal de ajedrez desde el que se montan millares de partidas al día, así que se puede disputar un encuentro con cualquier jugador del mundo utilizando la propia interfaz del programa. Además, un sistema de ranking creado en el club del ajedrecista te indicará qué nivel posees. Para todo ello es necesario simplemente una conexión a Internet y una suscripción a su club y así intentar ganar además el torneo del Club de Ajedrez Kasparov.
Gráficos y sonido
![]() |
| Kasparov Chessmate (PC) |
La navegación por los menús de configuración es muy cómoda, así como el devenir de una partida, sin elementos que distraigan la concentración. Todo rebosa un gusto sobrio pero efectivo, sin duda del agrado de los auténticos seguidores de este género. Además, funciona muy bien en un PC modesto.
La música apenas existe, pero esto es normal. En un juego de ajedrez que se precie no puede haber música, ni efectos sonoros. Tan sólo es posible configurar que en movimientos claves como una clara posición de dominio o un jaque al rey suenen dos segundos de orquesta dando la voz de alarma. Sin alardes más allá de los menús, un aspecto casi inexistente pero perfectamente perdonable.

Compartir






