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Hollow Knight

Análisis de Hollow Knight

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La última aproximación indie al estilo de juego Metroidvania ya está entre nosotros. Nos perdemos bajo la ciudad de Dirthmouth para preveniros de los peligros que allí os aguardan.

hollos6.png Captura de pantalla

Hollow Knight es el típico juego que se gana con facilidad el favor de cualquiera que siga la escena independiente y todos estos juegos nuevos de la vieja escuela. Desde su primer tráiler llamaba la atención su personalísimo aspecto gráfico, por lo que la idea de un metroidvania con este apartado artístico tan peculiar resultaba más que apetecible. Mientras la nueva propuesta se iba gestando, Ori and the Blind Forest sacudía el género con fuerza gracias a su presentación tan sólida en lo jugable como visualmente impresionante, exquisita en todas sus facetas hasta el punto de establecer un nuevo estándar en el mundo de lo bidimensional. Tomaron nota para bien los australianos del Team Cherry, aceptando voluntariosos el desafío, siguiendo a lo suyo con un desarrollo algo prolongado para un indie al uso que, por suerte, ha terminado más que bien en esta ocasión.

Hay que reconocer algo muy meritorio a los juegos que han abrazado últimamente los grandes mapeados a explorar en un plano 2D: sus ejemplos más destacados se las han arreglado para expresarse con una personalidad propia, logrando desmarcarse de sus modelos ancestrales más que otros géneros tradicionales, si bien jamás han renegado de sus orígenes. Los Metroid y Castlevania que fundaron el género siguen siendo referencias innegables, pero sus herederos recientes han apostado por destacar cada uno en lo suyo: Guacamelee lo clavaba con su desarrolladísimo sistema de combate; Strider tenía menos de exploración dentro un arcade de rabiosa y fulgurante intensidad, mientras que Axiom Verge homenajeaba con pasión al viejo Metroid con su aspecto visual pixelado a la par que elegante. Paralelamente a todos ellos, From Software se estaba consolidando como toda una referencia de la industria, con juegos que son clásicos modernos prácticamente desde su lanzamiento. En el caso de Hollow Knight es en ellos, los ahora omnipresentes Dark Souls y Bloodborne, donde hay que buscar la referencia que maneja los hilos, ya que estamos ante un juego que no duda en declararse discípulo tanto de Miyazaki como de Igarashi, sintetizando sus enseñanzas con espectacular acierto.

hollow1.jpg Captura de pantalla
Honestidad ante todo

Hollow Knight es un videojuego que esconde mucho más de lo que se ve en unas simples capturas, o incluso en un tráiler. Ni las imágenes ni una presentación de tres minutos pueden reflejar la coherencia de sus diseñadores; su respeto por lo que prometían cuando mostraron por vez primera el proyecto buscando financiación en Kickstarter. Se comprometieron a entregarnos un videojuego de acción que resultase desafiante, con un estilo de animación tradicional en 2D y especial énfasis en la exploración de un enorme mundo con zonas interconectadas. Esto es exactamente lo que descargaremos, pero la buena noticia es que todo aquí se ha llevado a cabo con un mimo que impulsa al juego a cotas mucho más altas de lo que cabría esperar de un proyecto realizado con tan pocos recursos, que no llegó a conseguir todos los objetivos adicionales en Kickstarter.

Lo primero que llama la atención, ya con la versión definitiva en la pantalla, sigue siendo su solidez artística. Los modelos de los personajes, todos basados en insectos, se mantienen en un nivel medio muy alto, aunque haya algunos menos inspirados dentro de un estilo, tengámoslo claro, de simpático minimalismo que homenajea al cine de animación de autores como Tim Burton. Su variedad, con más de 130 enemigos y una treintena de jefes finales, es ciertamente destacable para un juego del género, y posiblemente sea superior a la de alguna de sus vacas sagradas. En cualquier caso, lo que más destaca en el aspecto visual es, sin duda alguna, la belleza de unos escenarios que compiten de tú a tú con lo más exuberante que hoy nos encontramos en 2D. Hollow Knight se coloca en la gama alta de los videojuegos bidimensionales en alta definición, atreviéndose a mirar directamente a los ojos al mismísimo Ori and The Blind Forest. Por su calidad, claro está, pero también por su variedad, ya que si de algo puede presumir este juego, y esta es la piedra angular sobre la que pivota todo en él, es de tener un mapeado del todo gigantesco con zonas deliciosamente contrastantes. Esta es la característica que define la aventura subterránea por las profundidades bajo la ciudad de Dirtmouth. La que marca sus grandes aciertos y también algunas de sus lagunas.

hollow3.jpg Captura de pantalla

Exploración a lo grande, a la manera de Dark Souls

Mencionábamos al comienzo que los herederos de Castlevania: Symphony of the Night optaban ahora por la profundización en algún elemento característico. Hollow Knight no es la excepción a esta norma, aunque el resultado final sobresale en varios frentes. En este caso es la exploración la que lleva el peso del todo el juego, con un mundo interconectado en el que cada jugador vivirá una experiencia propia gracias a la posibilidad de llegar a una misma zona siguiendo diferentes caminos. Todos los elementos propios de un metroidvania están presentes en el mapeado, por lo que existen habilidades que nos permitirán acceder a nuevas zonas del mapeado, pero en el mundo de Hallownest nada está tan prefijado como en otras propuestas similares. Es aquí donde nos topamos de manera más obvia con la huella de este nuevo icono de la industria que es Hidetaka Miyazaki, con unos bancos que hacen la función de las hogueras de Dark Souls y otras muchas referencias cruciales, como la de recuperar recursos al morir si llegamos de nuevo al mismo lugar donde caímos o el comportamiento de algunos enemigos con espadas. Pero sobre todo, la huella de From Software está presente por lo mismo que ha colocado a esta empresa donde está ahora: un diseño francamente soberbio, cuidado hasta el límite, de las diferentes zonas. Un portento que nos recompensa con momentos tan gratificantes como el de encontrarnos, aparentemente por casualidad y en un sitio del cual no sabemos del todo si es obligatorio u opcional, con una nueva habilidad que nos permite acceder a varios puntos inexplorados del mapeado que ya conocemos. Nada nuevo para el veterano del género, pero en un mundo tan enorme estos momentos son especialmente gloriosos. Llevan aparejados, justo es reconocerlo, los momentos más frustrantes del juego, ya que tardaremos en encontrar el camino cuando no sepamos hacia dónde dirigirnos.

hollow5.jpg Captura de pantalla
Para no perdernos en un juego tan volcado con la exploración, el clásico mapa cobra una nueva relevancia. Tendremos que comprarlo esta vez, previa búsqueda del vendedor de turno, y resulta imprescindible hacerse con los mapas de las diferentes zonas. Hasta tal punto es así, que llega a convertirse en uno de los principales objetivos del juego, y en su búsqueda reside parte del sentido de cada zona, que no podremos considerar dominada hasta no obtener su mapa correspondiente. En ocasiones es complicado encontrarlos, aunque no es menor la exigencia para con otros aspectos en cuanto al mapeado, asimilados de Dark Souls. Hablamos de aspectos como el de abrir atajos que nos pueden dejar cerca de un jefe final complicado, o interactuar con toda la plétora de NPCs, cruciales para obtener mejoras o progresar en la multitud de historias que se nos presentan. Y es que el lore de Hollow Knight es inmenso, con sus historias entrecruzadas, sus finales alternativos y sus desafíos secundarios. Como casi todo en este juego, alcanza también un nivel muy superior al que podría esperarse de un juego independiente desarrollado por un equipo tan pequeño

Hora de saltar y pelear

Todo metroidvania que se precie necesita que la acción sea satisfactoria. Por fortuna, junto con la apuesta por la exploración, en Hollow Knight se han pulido hasta el extremo todos los componentes de una acción rápida e inmediata basada en los conceptos más básicos del videojuego. Nuestro protagonista puede saltar, golpear y usar un golpe hacia abajo tomado prestado del viejo Ducktales, así como curarse e invocar algunas magias que recarga golpeando a sus rivales (también se toma algo de Bloodborne en este punto). Son pocos elementos y muy clásicos, pero la variedad de comportamientos enemigos, lo bien calibrado que está todo, la variedad de situaciones y una curva de dificultad muy bien planteada hacen que jamás nos aburramos en un juego que nos ha sorprendido, para bien, por la longitud de su campaña principal. Estamos ante un título que incluye un logro para speedrunners consistente en completar la aventura en 10 horas, lo cual es algo chocante para lo que entendemos por un speedrun. Lo cierto es que su duración es elevada para los cánones actuales del videojuego indie, y que el backtracking está muy presente. Pese a ello, el juego aguanta el interés de manera notable gracias a lo bien que lo pasaremos en todo momento, ya sea saltando, golpeando, enfrentándonos a jefes finales o midiéndonos a las zonas adicionales súper complicadas (si las encontramos). Y es que algunas de estas secciones, al más puro estilo plataformero de Super Meat Boy, son momentos de dificultad elevada a la par que justa, que se encuentran a nuestro juicio entre lo más conseguido del juego. En definitiva, lo que se nos propone es una de las mejores fusiones de plataformas, combate y backtracking de los últimos tiempos, que se complementa a la perfección con la exploración del mapeado.

hollow4.jpg Captura de pantalla

Hollow Knight es un juego accesible en sus comienzos, que se va tornando en un desafío más hardcore a medida que nos aproximamos al final de la aventura. No le son ajenos conceptos tan importantes hoy día como son la progresión o la personalización, aunque no estamos ante un título que profundice mucho en cuanto a inventario. Podremos, eso sí, personalizar la experiencia y nuestra manera de afrontar las situaciones mediante unos amuletos que nos irán otorgando diferentes mejoras, algunas muy poderosas al final de la aventura y, por consiguiente, muy bien escondidas. Emitir nubes de gas, un escudo protector o mayor capacidad de concentrar magia son aspectos que nos irán bien en unas circunstancias y mal en otras, por lo que terminan por dar una capa de profundidad a la parte RPG del conjunto sin llegar a interponerse en lo que verdaderamente importa. Sin enturbiar esa prometida apuesta por la acción y la exploración en un vasto mundo de insectos y héroes.

Conclusión: 

Hollow Knight toma el relevo de Ori and the Blind Forest por su preciosismo gráfico, así como de Salt and Sanctuary por sus reminiscencias de la saga Dark Souls aplicadas a lo bidimensional. Aunque no llega al virtuosismo técnico del primero, debido al estilo demasiado minimalista de algunos diseños, pensamos que asimila las enseñanzas de Dark Souls con más personalidad y cariño que el segundo. Con un gigantesco mundo que explorar que emocionará a los fans del género así como una sorprendente cantidad de contenido, estamos ante una de las grandes sorpresas indie del año hasta el momento y, sobre todo, uno de los mejores metroidvanias...nos atreveríamos a decir que de siempre.

Lo MejorLo Peor
Luce espectacular a nivel gráfico
Tiene problemas de rendimiento bastante notorios
Un diseño estelar para todas las zonas de un extenso mundo plagado de secretos
Los momentos de pérdida pueden ser desesperantes por lo amplio del mapeado
Acción y plataformas satisfactorios para los más exigentes
No siempre tendremos claro si vamos por donde deberíamos
Campaña mucho más extensa de lo que esperaríamos de un proyecto tan indie

Puntuación

Excelente
Un título referente en su género, que destaca por encima de sus competidores y que disfrutarás de principio a fin, seguramente varias veces. Un juego destinado a convertirse en clásico con el paso de los años.
Cómpralo sin pestañear.
Jugabilidad

Un enorme mapeado a explorar mientras peleamos con insectos. Secciones muy exigentes de plataformas y lo bien calibrado del combate dan forma a una jugabilidad con pocas

Gráficos

Aunque los modelos optan por un estilo artístico minimalista que no gustará a todos, la recreación visual del desolado mundo de Hallownest es una de las mejores noticias de los últimos tiempos en cuanto al aspecto artístico en 2D. El estilo tétrico pero simpático al estilo de tantas películas de animación nos ha parecido muy conseguido.

Sonido

Suena muy bien, está excepcionalmente bien instrumentada y acompaña a la acción en un juego en el que podemos estar una hora en el mismo escenario sin resultar pesada. Sin duda es un gran mérito, pero tampoco encontraremos aquí melodías que se nos queden grabadas para siempre.

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