Harry Potter y la Piedra Filosofal
Aquí tienen ustedes, recién salidito del horno, y justo para que lo saboreen los acérrimos de Harry. Aquellos que se viciaron con los libros como verdaderos posesos, aquellos que página tras página bebían de un mundo de aventuras, aquellos que se han emocionado realmente con la película, y que disfrutaron plano a plano (como yo)... caeréis decepcionados. Electronic Arts ha decidido transportar a un clásico de la lectura juvenil hacia el terreno de los juegos infantiles, dirigiéndolo a un público de hasta 14 años, desaprovechando así gran parte de las posibilidades que un juego basado en la obra de la Sra. Rowling podía dar.
Así como el filme dejaba claro que quería respetar el guión original, y mostraba escena sí, escena también, que podía reflejar el mundo de los libros de Joanne K. Rowling, en el juego nos tememos que EA Games ha caído en esta ocasión en el vicio del llamado "síndrome de las licencias". ¿Cuál es esta nueva enfermedad? Os preguntaréis extrañados, pues nada más y nada menos que algo de lo que llevamos adoleciendo los que gustamos del buen software de entretenimiento desde los tiempos del Spectrum.
En aquel entonces, cuando se detectó que el comprador se dedicaba a absorber y absorber cualquier cosa que tuviese un nombre de afamada película, actor, cantante o similar, se crearon los peores bodrios que poblaron el mundo de los 8 bits. Pero aún hoy día esta fórmula no está olvidada. Lo que en su día hicieran con títulos como "Danko, calor Rojo" alguna compañía (OCEAN fue una de las que más abusó) aun está en boga.
Y después de esta parrafada, este es el caso que nos ocupa, "Harry Potter y la Piedra Filosofal". Cuidado, amigos, no estoy diciendo que este título vaya a pasar a la historia como uno de los más pérfidos ejemplos de mala programación, sino que, simplemente, no va a pasar a la historia.
Aunque iniciamos el análisis con la ilusión del regalo de Navidades a un niño, para el fan de Harry Potter adulto poco a poco se va desmoronando todo. Demasiado dirigido a los niños. Comenzando por la presentación, algunos planos son perfectos, cuando de repente se salta momentos importantes. Al llegar al menú principal, algo pobre, seguimos esperanzados con un buen desarrollo.
Nada más empezar a jugar, nos damos cuenta de que el argumento comienza a tergiversarse. Según avanzamos, seguimos viendo que los personajes son una mera excusa para añadir puntuaciones, pruebas, con una interacción prácticamente nula. Como ya se ha dicho, Harry Potter es pues un programa para los más pequeños, muy "consolero", sin enigmas ni nada que se le parezca, apenas un par de fases de acción. El resto son partes de un arcade de plataformas que tanto proliferan en las diferentes consolas, y con una dificultad casi inexistente.
No podemos negar que uno tras otro, aparecen todos los personajes principales de la película, incluso elementos de algunos de los libros posteriores. Para las puntuaciones se han usado las "grajeas de muchos sabores" y el sistema de puntuación de Hogwarts, que añade algo de emoción.

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