Dungeon Siege III
Dungeon Siege III renace tras dos entregas grabadas en la memoria de los usuarios. La idea iniciada por Chris Taylor, que tomó su forma final hace más de 9 años, nos colocaba frente a un juego de rol que mostraba fuertes lazos con Ultima, aunque con un argumento de linealidad mucho más marcada. Con la compra de la licencia por parte de Square Enix, Obsidian Entertainment ha sido la encargada de tomar el relevo y presentarnos el producto que hoy analizamos. ¿Cómo ha cambiado el Reino de Ehb?
Aquellos que han seguido la saga afirmarán que, con el paso del tiempo, la mecánica se ha movido mucho más hacia la acción, hasta el punto de convertir Dungeon Siege en un título que podríamos englobar entre los 'action RPG'. La continuación de esta tendencia tiene como consecuencia final esta tercera entrega, y es que el trabajo de Obsidian se aleja de sus predecesores para intentar trasladar la experiencia a los parámetros que son cada vez más habituales en nuestros días. A este hecho tenemos que sumar la casualidad de que Dungeon Siege III vaya a ser el primero que se publique con versiones para Xbox360 y PlayStation 3, lo que suele traducirse en una adaptación de la jugabilidad a la realidad que diferencia estas plataformas de la original. Por supuesto, el caso que nos ocupa no ha sido una excepción.La experiencia de Obsidian a la hora de continuar el trabajo de otros es evidente. Muchas compañías han recurrido a esta desarrolladora para completar episodios o secuelas a títulos de gran popularidad, obteniendo resultados dispares al respecto, pero siempre respetando en gran medida las ideas y conceptos originales. Fallout: New Vegas, la segunda parte de Star Wars: Caballeros de la Antigua República o Neverwinter Nights 2... Los norteamericanos tocan todos los palos con igual acierto, a pesar de que las opiniones finales puedan diferir. Es más, cuando Obsidian tiene la posibilidad de completar un trabajo prácticamente por su cuenta, como sería el caso de Alpha Protocol, parece que no cuentan con el mismo apoyo de sus incondicionales, sin importar la confianza estable de compañías como Bioware o Bethesda.
No es de extrañar que Square Enix haya confiado en, con perdón de la expresión, la 'encasillada' Obsidian para dar forma a esta tercera entrega de Dungeon Siege. Hace unas semanas realizábamos un impresiones con la versión de prueba disponible, y ya adelantábamos que con el poco tiempo que quedaba hasta el lanzamiento, los cambios iban a ser muy pocos. Es más, prácticamente todas las modificaciones que se han realizado en estas semanas habrán estado orientadas a la corrección de 'bugs' y optimizaciones de última hora, dejando intacto el núcleo principal del juego. Prácticamente toda la información que dimos en su día se puede seguir aplicando a este análisis, pero aprovecharemos la coyuntura para extender la evaluación de este producto que, dicho sea de paso, no va a dejar indiferente a nadie.
Un personaje a escoger entre cuatro posibilidades, y es justo decir que lo suficientemente variados como para alcanzar un amplio rango de gustos y variedad, al menos en lo que a estilo de juego se refiere. Si nos centramos en la historia, el hilo argumental coincide casi a la perfección sin importar nuestra elección, lo que limita bastante las posibilidades de que el juego pueda volver a comenzarse una vez terminado. Es evidente que la intención detrás de este conjunto de personajes es animar un poco las partidas multijugador, porque Dungeon Siege III presenta un modo cooperativo en el que pueden participar hasta 4 jugadores simultáneos. Este es el principal componente de un juego, y es que a día de hoy no son muchos los que ofrecen la oportunidad de compartir la historia con dos o tres amigos más.
La historia, que nos durará cerca de 12 horas, resulta lo suficientemente atractiva como para llamar nuestra atención, junto con el hecho de poder compartir la historia tanto solos como en modo cooperativo, que es el principal punto a favor de este título. Volvemos al reino de Ehb 30 años después, con la 10ª Legión casi disuelta y muy mal vista por el conjunto de los ciudadanos, aunque sus miembros se sigan guiando por los honorables códigos de honor de antaño. Lucas y Katarina son hijos del Gran Maestro de la orden, mientras que Reinhart Max es un mago de gran poder y Anjali un espíritu de fuego acogido y criado bajo la recta y protectora mirada de la Legión. Sus actos afectan al desenlace del argumento en un grado infinitamente menor de lo que estamos acostumbrados en los RPG tradicionales.

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