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Divinity: Original Sin

Divinity: Original Sin

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Inspirados por el espíritu de Ultima VII y apoyados por un crowdfunding dedicado exclusivamente a mejorar el juego, Larian ha completado su mejor juego hasta la fecha y un juego de rol superlativo, que nos devuelve a una época perdida del género.

Nota: Este análisis repasa, profundiza y expande nuestro análisis en progreso lanzado anteriormente.

Original Sin se puede considerar a partir de ya como uno de los tapados de este año y quizás uno de los juegos más interesantes de los últimos tiempos para el aficionado al rol. Interesante porque aunque no hay falta de oferta y hay bastantes juegos tantos presentes como futuros para ser optimistas dentro del género, el nuevo Divinity ofrece algo muy distinto a lo que estamos acostumbrados. Larian por fin ha podido hacer el juego que soñaba cuando empezó su andadura con el notable Divine Divinity y ha conseguido acercarse lo máximo posible a su gran referencia: Ultima VII. Después de cuatro años de trabajo e independiente y de recibir un generoso suplemento extra de financiación gracias a Kickstarter, el estudio belga ha podido hacer un juego fiel a sí mismo, inspirado en el gran clásico de Origin, pero con identidad propia como para convertirse también en un referente de cara al futuro.    

Esa identidad propia se define en toda clase de detalles grandes y pequeños que son propios de Divinity. La influencia de una de las grandes obras de Richard Garriott es obvia y bien conocida, partiendo del hecho de que son los propios responsables de Larian los que la han mencionado en más de una ocasión. Pero hay muchos elementos que son marca de la casa del grupo y otros que han surgido nuevos para dar más lustre al conjunto. Por ejemplo, el brillante sistema de combate, del que hablaremos en profundidad más adelante, es cosecha propia y se ha planteado de manera brillante, realizado a imagen y semejanza de la propuesta abierta del resto del juego, bajo el techo de un trabajado sistema por turnos repleto de posibilidades y consideraciones tácticas. Otro elemento que también es propio de Divinity es el sentido del humor y el gusto por el absurdo, un elemento que siempre se ha trabajado en la saga y que se ha convertido en una de sus señas de identidad -todos recordamos la divertida habilidad de leer mentes en Ego Draconis, o las situaciones absurdas en Dragon Commander como casarte con una princesa no muerta-. Es esa combinación entre filosofías de diseño clásicas y las ideas propias de Larian las que convierten a este título en algo tan especial.

Divinity: Original Sin (PC) Captura de pantalla
Divinity: Original Sin (PC) Captura de pantallaDivinity: Original Sin (PC) Captura de pantalla
 
Todo comienza con la creación de los dos personajes. El contexto del juegos nos pone ante un mundo en el que la fuente de la magia es el llamado “source”, la fuente. En principio visto como una bendición, se convierte rápidamente en una tragedia cuando sus practicantes comienzan a corromperse y a enloquecer, causando auténticas calamidades en un mundo aterrado. Con la situación bajo control a duras penas, una orden conocida como Source Hunters tienen como tarea investigar y eliminar posibles usos dañinos de la magia, en un mundo todavía traumatizado por lo acaecido. El hecho de tener dos protagonistas es un componente bastante original que está ligado a una de las sonoras novedades del juego: la posibilidad de cooperativo en cualquier momento e integrado en la historia, lo que no es algo que se vea todos los días en un RPG. Eso sí, si quieres jugar solo, puedes hacerlo sin ningún problema controlando directamente a todo tu grupo -en principio formado por dos, pero otros personajes o mercenarios se pueden incorporar a lo largo de la partida-.

Lo primero que se hace notar de la configuración de personajes es que el juego apuesta por dar libertad total al jugador en cómo desarrolla sus personajes. Hay varios arquetipos predefinidos, clases puras y mixtas que responden a diferentes configuraciones prefabricadas, pero en realidad la base del sistema está en asignar puntos a atributos, habilidades y “traits”, por lo que es posible llevar a nuestro personaje a donde queramos realmente. Podemos empezar configurando un guerrero puro, y luego asignarle la posibilidad de aprender conjuros de alguna escuela de magia siempre y cuando no hayamos descuidado del todo el atributo de inteligencia. Por supuesto, lo más avanzado requiere de más puntos en su determinado rango de habilidad, así que los especialistas podrán hacer cosas que los que están demasiado mezclados no podrán hacer. Como el resto del planteamiento de Original Sin, el jugador debe de buscarse la vida y decidir entre un amplio abanico de opciones sin que nadie le lleve de la mano ni le allane el camino.

Divinity: Original Sin (PC) Captura de pantalla
Divinity: Original Sin (PC) Captura de pantallaDivinity: Original Sin (PC) Captura de pantalla

En este punto hay que decir que Larian ha creado un juego ciertamente inmisericorde y cortado por el patrón clásico. La única concesión que hace es un pequeño tutorial al comienzo, pero una vez finalizado se nos arroja en medio del mar y se nos pide nadar. No hay indicaciones, ni un camino trazado, el juego tiene una intimidante libertad amparada en la densidad de acciones y decisiones que podemos tomar. Por ejemplo, podemos hablar con todos y cada uno de los habitantes de la ciudad, podemos matarlos si queremos, podemos robarles o podemos comerciar con todos y cada uno de ellos, ya que todos tendrán algo con lo que hacer trueque si queremos -aunque por descontado, no es lo mismo negociar con el dueño de un puesto en el mercado que con cualquiera que pase por la calle en cuanto a recursos disponibles-. Hablando será como encontraremos más misiones, rumores y posibles objetivos a acometer en un mapa inicial que más que grande, resulta tremendamente denso por todo lo que ofrece.

Un factor que contribuye a esa densidad es la gran interactividad mencionada y al enorme grado de detalle que hay en cada paso de la urbe inicial- Cyseal-. Para empezar, todo lo que se ve en pantalla es manipulable de algún modo, incluyendo la posibilidad de “tomarlo prestado”. Alfombras, cuadros en la pared, candelabros, platos, comida...Cualquier barril y contenedor a la vista puede ser explorado, -la mayoría de las veces no tendrán en nada, pero eso da igual, lo importante es que podemos hacerlo-. Podemos incluso, con la fuerza adecuada, mover objetos pesados de un lado a otros, ya sean cosas como barriles o muebles que queramos mover por algún motivo, o incluso como parte de una táctica de combate. Es posible realizar cosas como forzar la cerradura de puertas y, si no lo conseguimos, podemos tratar de destrozarlas, lo que costará más o menos dependiendo del tipo de arma o hechizo que usemos -y hay que asumir que hacer esto hace que la durabilidad de un arma se vaya por los suelos y sea necesario repararla-.

Divinity: Original Sin (PC) Captura de pantalla
Divinity: Original Sin (PC) IlustraciónDivinity: Original Sin (PC) Ilustración

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9,3
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Desarrolla: 
Larian Studios
Género: 
Acción, Rol
Subgéneros: 
Táctico
On-line: 
4 Jugadores
Lanzamiento: 
20/06/2014
Plataforma: 
PC
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