Death to Spies: Moment of Truth
En época de guerra todos se fijan en los soldados. Esos valientes que arriesgan su vida para evitar que el enemigo siga avanzando, que toman parte en las victorias y conquistas y pasan los días con el silbar de las balas sobre sus cabezas. Sin embargo, en la sombra, otros héroes se dedican a una labor todavía más peligrosa y menos agradecida. Inmersos en el anonimato se convierten en sombras, simples siluetas que atraviesan el terreno enemigo para descubrir sus más oscuros secretos o desbaratar sus planes. Y es que la mejor batalla es aquella que se gana sin necesidad de luchar.
Death to Spies: Moment of Truth es la segunda entrega de lo que podría convertirse en una de las nuevas series de espionaje ambientadas durante la Segunda Guerra Mundial. No es la primera vez que nos encontramos ante una temática similar, aunque estamos mucho más acostumbrados a verlo en forma de juego de acción o estrategia. Sin embargo, no serán pocos los que recuerden grandes momentos controlando un espía infiltrado entre las tropas alemanas, y el mejor ejemplo de ello son las fases de la gran saga Commandos en las que podíamos tomar el papel del espía. Aunque el desarrollo general tiene poco que ver con lo que nos espera en Death to Spies, encontraremos algunos puntos en común, lo que seguramente provocará algo de añoranza entre los más veteranos.1C Company es una de las productoras más fructíferas de los últimos años, y es que los rusos se están ganando a pulso su hueco en el mercado del mundo del videojuego. King's Bounty, Men of War, Space Rangers o Fantasy Wars son solamente algunos de los ejemplos que la compañía ha dado en los últimos tiempos, títulos de calidad media - alta que procuran llenar los huecos que no ocupan los grandes lanzamientos. El desarrollo ha sido obra de Haggard Games, que ya fuera responsable del primer Death to Spies hace unos 3 años, y que en esta ocasión ha procurado buscar consejo entre los numerosos seguidores de la primera entrega con el fin de añadir aquellas características más solicitadas por la comunidad.
De hecho, para los que estén familiarizados con Death to Spies, las características de Moment of Truth le resultarán bastante similares. Haggard Games no ha necesitado una remodelación completa del título para adaptar las necesidades de la comunidad de seguidores del juego, y más ha procurado mantener la misma base añadiendo algunas nuevas opciones. Aún así, uno de los aspectos en los que más se ha trabajado de cara a esta nueva entrega, es el técnico, edl que hablaremos más adelante. Si en su día disfrutaste con Death to Spies, esta nueva incursión en el mundo del espionaje bélico no te dejará indiferente, aunque te quedaste con mal sabor de boca, puede que Moment of Truth no consiga retirarlo.
Volvemos a tomar el papel de Semion Strogov, capitán del 4º Departamento del servicio de contraespionaje soviético. Este destacamento se conoce como SMERSH, que significa Muerte a los Espías en ruso. La acción transcurrirá tras los acontecimientos de la primera entrega, con Strogov recién regresado de sus encargos en Alemania. Ahora tendrás que volver a tomar parte en los encargos del gobierno soviético, lo que va a significar volver a terreno enemigo y no solamente en Europa. En esta nueva entrega visitaremos muchos más países, como el Reino Unido o Estados Unidos, en una nueva campaña de espionaje que lleva por sobrenombre Moment of Truth'.
El planteamiento es relativamente simple: nuestro objetivo será ir cumpliendo ciertas misiones para el ejército ruso, para las cuales será necesario infiltrarse en todo tipo de entornos repletos de soldados alemanes. Cada encargo estará compuesto de unas cuantos objetivos elementales y otros tantos secundarios, que servirán para aumentar nuestra reputación a la hora de contabilizar lo bien, o mal, que lo hemos hecho durante la fase en cuestión. Un concepto compartido por la inmensa mayoría de los juegos de espionaje, con poco más que decir al respecto, y al que Death to Spies añade entornos de grandes dimensiones por los que vagar con completa libertad siempre y cuando seamos suficientemente sigilosos.

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