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Deadlight: Director's Cut

Deadlight Director's Cut

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Deadlight Director’s Cut trae de vuelta el juego que en verano de 2012 sorprendió en el XBLA de Xbox One gracias a su particular forma de entender la problemática de encontrarte en un mundo destruido por los zombis, su estilo artístico único y unas mecánicas de plataformas y puzzles que separaban al título de la mayoría de juegos del género zombi. Vuelve a 1080p, con un modo Supervivencia, por primera vez en una plataforma de Sony y sin solucionar algunos de los problemas con los que ya contaba en la consola de Microsoft.

Habitualmente los videojuegos en los que el zombi es la principal problemática con la que el jugador se encuentra han tenido un protagonista: el arma. El estudio madrileño Tequila Works dio una vuelta de tuerca al género cuando se lanzó en verano de 2012 Deadlight en Xbox Live Arcade (con una versión para PC meses más tarde), una mezcla de plataformas y puzzle, sacándolo de los géneros que protagonizaba el muerto viviente (survival horror o shooter) y separando del centro del guión al monstruo que creara George A. Romero para poner en su lugar los efectos de los no-muertos en el mundo y cómo estos han afectado al personaje que encarna el jugador, Randall Wayne. 

La obra de Tequila es más comparable con grandes nombres del cine, la literatura o el cómic que con los videojuegos del género que han aparecido a lo largo del tiempo. Tiene mucho de La Carretera, de The Walking Dead, del Cell de Stephen King. También, por supuesto, con The Last of Us (que salió al mercado después de Deadlight). La propuesta del estudio madrileño no es aumentar el marcador de zombis eliminados sino explorar los sentimientos de Randall, percibir lo que el día del juicio final ha causado a nuestro mundo y cómo las personas han cambiado su criterio ante lo que es el bien y lo que es el mal. 

deadlight_screenshot_02.jpg Captura de pantalla

La historia nos la cuenta el propio Randall en primera persona (aunque hay algunas secuencias en las que la trama se nos narra a través de escenas de cómic), a través de sus pensamientos, donde nos damos cuenta que es un personaje con problemas psicológicos y cuyo objetivo en las cuatro horas aproximadamente que dura la aventura no es otro que el de recuperar a su mujer e hija, que están en un Punto Seguro a resguardo de los horrores que hay en las carreteras y pueblos abandonados de la Canadá de 1986 donde transcurre Deadlight. También conocemos más del protagonista gracias a su diario, desde el que conocemos su contexto y que vamos ampliando gracias a las páginas que encontramos en el escenario. 

Precisamente el escenario es, junto a Randall, el protagonista de Deadlight, porque a través de sus capas de profundidad vemos historias. Aunque la acción del juego transcurre en dos dimensiones, lo que se nos muestra en pantalla es tridimensional. Vemos ese atasco con coches ardiendo en la carretera del fondo. La ambulancia estampada con un ejército de muertos vivientes devorando “algo”. La tienda con barricadas con grafittis advirtiendo del peligro en su fachada. O simplemente la destrucción de todo lo que unas semanas antes en ese mismo año 1986 eran ciudades canadienses poco distintas de las actuales. Esta profundidad de campo (que consigue estampas realmente bellas, a su manera) se usa también en términos jugables. Por ejemplo, zombis que no están en nuestro plano pueden venir a nuestra línea de acción si hacemos ruido, o cajas y otros elementos necesarios para superar ciertos puzzles pueden ser interactivos para traerlos a la bidimensionalidad en la que se mueve Randall.

deadlight_screenshot_03.jpg Captura de pantalla

Huir de los zombis y mover cajas es lo que haremos en Deadlight. Avanzar por los niveles, saltar plataformas, esquivar trampas, resolver puzles y evitar que no te devoren. Recuerda (intencionadamente por parte de Tequila Works) a clásicos como Prince of Persia o Another World. Aunque el principal modo de enfrentar a los zombis es esquivandolos o conducirlos hacia trampas (Randall puede silbar para atraerlos), en ocasiones deberemos usar el hacha para alejarlos de nosotros durante unos segundos, o la pistola y la escopeta, que acabarán con ellos disparando, como siempre, en la cabeza, pero cuya munición es más que escasa y que alertará a las “sombras”, metiéndonos en una situación en la que estemos rodeados y no haya escapatoria. Aparte de esto, alguna que otra sección en la que tendremos que correr a toda velocidad mientras hacemos saltos imposibles (y que tendremos que superar por método del ensayo y error, muriendo una y otra vez) o evitar que nos vea un enemigo que está en otro plano de profundidad. No es mucha variedad, pero la propuesta se estira lo justo para no cansar en las cuatro horas que dura Deadlight. 

Sin embargo, sí que tiene algún problema, algunos de ellos arrastrados desde la primera versión de Xbox 360. Las físicas frustrarán a más de un jugador, pues suponen que el salto no sea todo lo preciso que es necesario en un juego de plataformas, que los zombis se queden bloqueados en ciertos elementos del escenario o que no podamos agarrarnos a una escalera, aunque ese sea el camino, pudiendo llevar a pensar al jugador que no se continúa por ahí. Los problemas gráficos también son comunes, con el agravante de que estamos ante una remasterización que es, precisamente, para mejorar este aspecto. Algunas sombras quedan mal construidas, poligonales, y hay más bugs que en la versión original. En las poco más de tres horas y media que nos ha llevado completar la aventura, hemos caído a un vacío interminable que nos ha obligado a reiniciar el juego o nuestro personaje ha salido volando después de morir. Además, aunque el juego esté a 1080p en PlayStation 4 y Xbox One, los fotogramas por segundo caen en más de una ocasión. Pero a pesar de los problemas con el motor gráfico, artísticamente sigue siendo una maravilla después de cuatro años, gracias sobre todo al gran trabajo de Óscar Cuesta, el encargado de los escenarios en el juego. También el trabajo en la banda sonora y efectos es destacable. 

deadlight_screenshot_04.jpg Captura de pantalla

Aparte de esta mejora gráfica a medio camino a cargo de Abstraction Games, el Director’s Cut tiene otro añadido: el modo Supervivencia. Randall está encerrado en un hospital del que no puede salir y debe sobrevivir el máximo tiempo posible, usando para ello elementos del escenario para obstaculizar a los zombis, escapar de ellos y, cuando no quede otra, matarlos con las armas que encontramos en el escenario. Enganchará durante un puñado de horas más, intentando superar una y otra vez tu marca del leaderboard online, pero quizá no haya sido buena idea ampliar el juego precisamente en el aspecto en el que menos profundidad tiene: los tiroteos. También encontramos un libro de arte digital, el “cómo se hizo” de Deadlight y el modo pesadilla (que hasta ahora era exclusivo de la versión de PC), donde tendremos que empezar el juego de nuevo si morimos. 

Conclusión: 

Deadlight es una propuesta original que merece la pena probar. Han pasado cuatro años y gracias a su gran trabajo artístico no ha envejecido un ápice. La historia, aunque el videojuego ha evolucionado mucho en estos años en el cómo narrar y el qué narrar, sigue siendo muy interesante. Quizá la remasterización se ha quedado corta y haya añadido algunos bugs, y aquellos que ya jugaron al título en su día no vean otro aliciente para hacerse con ella que el tenerlo por primera vez en formato físico, pero para los que no se hayan puesto a los mandos de la ópera prima de Tequila Works es una experiencia más que recomendable.

Lo MejorLo Peor
El estilo artístico. Cómo los escenarios te cuentan historias.
La remasterización ha traído más problemas que soluciones.
Un argumento sentimental que se diferencia de las propuestas habituales de los juegos de zombis.
Podrían haber añadido nuevos niveles en lugar del modo Supervivencia.
Trae de vuelta mecánicas jugables de los plataformas de los 80 y 90.
No han solucionado los problemas de físicas que había en el original.

Puntuación

Muy Bueno
Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.
Cómpralo.
Jugabilidad

La propuesta de plataformas, puzzles, niveles en los que debemos huir a toda velocidad y enfrentamientos con los zombis funciona perfectamente y no llega a agotarse en ningún momento ya que el título dura lo justo para explorar las mecánicas que propopone.

Gráficos

El apartado artístico es apabullante, con escenarios que cuentan historias por sí mismos, con el efecto de profundidad que consigue que cada captura del juego parezca una bonita postal (dentro de lo que es el apocalipsis zombi). Sin embargo, que no hayan solucionado el problema con las físicas que tenía Deadlight y que, de hecho, hayan aparecido algunos bugs menores, lastran este apartado.

Sonido

La banda sonora no tiene ningún tema que vayas a tararear cuando sueltes el mando, pero sí que ambienta y te introduce en el Canadá post-apocalíptico que proponen desde Tequila Works. Los efectos de sonido, hechos manualmente, son más que destacables. El doblaje al inglés (aunque no oímos demasiada conversación) si es mejorable, con algunas interpretaciones demasiado forzadas o voces muy planas. 

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Desarrolla: 
Tequila Works
Subgéneros: 
Survival Horror
Lanzamiento: 
21/06/2016
Voces: 
Inglés
Texto: 
Español
Plataforma: 
PC
También en:
PS4 XBO
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