Art of Murder: Hunt of the Puppeteer
Apenas un año después del regular Art of Murder, nos llega ahora su secuela, con el subtítulo Hunt for the Puppeteer. Se podría decir mucho del juego basándonos en su entrega original, la cual prometía mucho pero se quedó en un terreno de nadie, replicando muchos elementos de otros juegos del género, pero incapaz de conseguir darles forma con acierto, antojándose un popurrí de elementos un tanto incoherente. Las limitaciones de presupuesto se hacían también muy evidentes, aunque resolvía con solvencia esa carga técnica en abundantes ocasiones. En general, no fue una aventura gráfica que consiguiese destacar en el mercado, ni siquiera en el corazón de los aficionados al género.
El hecho de que esta secuela llegue tan pronto genera una cierta desconfianza, aunque bien es cierto que el género, de por sí, no precisa de grandes períodos de desarrollo. Pero la verdad es que, pese a tener algunos detalles superiores al título original, da la sensación de que no se ha pulido tanto como hubiese sido lo ideal. Las situaciones parece que se dejan caer en pantalla, en muchas ocasiones sin un nexo coherente que sirva para narrar el argumento con acierto. También repite muchos elementos de otros títulos, aunque parece que es más por conseguir el golpe de efecto inicial que por verdaderamente tener necesidad de ellos. El juego transmite la sensación de que no ha sido capaz de explotar su potencial latente, aunque no da tanto la impresión de que sea por limitaciones de presupuesto.
Argumento
La protagonista de esta historia vuelve a ser Nicole Bonnet, una agente del FBI que recibe un caso bastante peculiar. Se trata de un asesino desconocido, cuyo único modus operandi reconocible es dejar muñecas con trajes del siglo XVIII en las escenas de sus propios crímenes. Toda esta historia empieza, precisamente, en un salón de baile, donde ha dejado enganchada con cables a una bailarina de ballet. Como no podía ser menos, el escenario inicial será tan sólo la punta del iceberg, ya que Nicole seguirá la pista del asesino por un buen número de localizaciones diferentes, desde Francia hasta Cuba, con una inevitable parada en España.
Desgraciadamente, la puesta en situación es bastante precaria, ya desde un primer momento, dejándonos con la protagonista en la escena del crimen casi de forma inmediata. Del mismo modo, a lo largo de la aventura, hay abundantes transiciones que no son del todo satisfactorias, y nos vemos algo desconcertados pero limitándonos a resolver las incógnitas que nos ofrece el entorno; en muchos casos, deberemos investigarlo prácticamente todo, aunque sea sólo para saber qué hacemos allí. Esta sensación de estar perdidos en muchas ocasiones perjudica un poco al título, ya que no tiene facilidad para retener la atención del usuario, algo que debería conseguir desde un primer momento.
Jugabilidad
Estamos ante una nueva aventura gráfica de corte clásico. Poco que destacar en este terreno jugable, en el que se siguen a rajatabla las directrices habituales del género. Cada escenario tiene objetos con los que interactuar, y secciones que podremos ampliar para ver más de cerca algunas áreas; aparte de los habituales primeros planos de mesas y cajones, esto será muy útil para estudiar los cadáveres de las víctimas. Aunque en esos casos, puede exagerar un poco su propio carácter y ofrecernos varias planas del cadáver, cada vez más cerca, cuando algunas de ellas son realmente innecesarias. Una característica de Art of Murder es que existe una opción interrogación que indica todo aquello con lo que se puede interactuar en pantalla.

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