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Diez razones por las que ver la película de Assassin's Creed

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En cuestión de días, cine y videojuegos volverán a cruzar sus caminos para romper barreras y demostrar que, interacción a un lado, sí puede haber adaptaciones a la altura, y una buena y positiva relación entre ambos sectores. Para acabar con una demasiado longeva racha de conversiones nefastas y ofrecernos una nueva excusa con la que confiar en futuros trabajos a medio camino entre el séptimo arte y la industria del videojuego.

Hemos podido echar un rápido vistazo a más de treinta minutos del metraje, conversar con dos caras del panorama nacional que sorprenderán con su aparición en él, y de pasear por la Sevilla de la cinta de la mano de 20th Century Fox, rememorando cuán atractiva resulta la época de la Inquisición y comprendiendo cuáles son las diez razones para ver la película de Assasin's Creed.

1. Por fin, el primer Assassin's Creed ambientado en España

Se ha hecho de rogar... y mucho, pero ya esta aquí, ya no hay vuelta atrás. En cuestión de días, uno de nuestros mayores anhelos cristalizará y tornará realidad. Tras 20 entregas (9 de la saga principal y 11 spin off) lanzadas a lo largo de 9 plataformas y sistemas distintos, y tras 8 libros, 2 cortos de animación, una serie de 3 episodios, 11 novelas gráficas, historietas y cómics, y varios juegos de mesa, la mirada de Assassin's Creed, una de las franquicias más exitosas y prolíficas de la última década, centrará por fin su interés y atención en la historia de nuestro país, en la historia de España. Lo hará nueve años después del lanzamiento del título original (acaecido el 11 de noviembre de 2007) y haciendo alarde de su capacidad transmedia. A través del séptimo arte, lejos de la cuna del videojuego y por medio de su primera película en carne y hueso, una superproducción como pocas ha concebido esta industria, Ubisoft y 20th Century Fox llevarán el eterno conflicto entre asesinos y templarios a un ambiente que nos resulta tan conocido como fascinante: la Inquisición española y el siglo XV.

captura_de_pantalla_2016-11-28_a_las_14.48.53.png Captura de pantalla

Una época salvaje y brutal, oscura, llena de acusaciones, rituales y persecuciones, en la que la razón vagaba entre la niebla y donde la crueldad y la violencia arraigaban entre vítores y jaleos. Obsesión de Goya, musa de Dostoyevski y progenitora de la novela gótica, viene a tomar el relevo de la Tercera Cruzada, el Renacimiento, la época colonial, la Revolución Francesa, la China imperial, la era victoriana, el imperio Sikh y la Rusia de los zares. De ese modo, ambientando en Madrid y pleno 2016 las secuencias situadas en el presente, y en Sevilla y finales del siglo XV aquellas que visitaremos en el pasado, la cinta nos ofrecerá la oportunidad de identificar ubicaciones y monumentos más cercanos que nunca, de recordar oscuras personalidades de nuestro historia, como la que representa la figura de Torquemada, y de navegar entre fanáticos religiosos, calabozos y macabras quemas públicas.

Una cita ineludible para aquellos a los que no les bastara con Los Borgia, viejas colonias como La Habana, territorios como Nápoles y los escenarios españoles de Assassin's Creed Discovery.  

captura_de_pantalla_2016-11-28_a_las_14.48.36.png Captura de pantalla

2. El nuevo y espectacular diseño del Animus

Una de las primeras y más llamativas licencias artísticas que se tomará la película será la reinvención y el rediseño del Animus, el proyector que nos permite revivir nuestra memoria genética de manera tridimensional. En la cinta presentará un aspecto lejano al concepto original que pudimos apreciar cuando éramos presa de la corporación Abstergo, que se limitaba a una pulcra y minimalista mesa con visores y realidad virtual. Pero no solo será lejano a aquel, también a sus versiones posteriores. A aquellos cómodos y futuristas sillones que hacían las versiones 2.0 y 3.0 y fueron ideados por asesinos (una, en concreto: Rebeca Crane). Y por supuesto, contrario a la apariencia mostrada por el llamado “Animus Omega”. Desde 20th Century Fox nos han asegurado que es uno de los mayores cambios acometidos por la película y que en Ubisoft, tras el recelo inicial, sus “padres” originales han acabado estando encantados con él.

 El nuevo Animus presenta un aspecto más cinematográfico, moderno y espectacular. Con un aspecto colosal, robótico y mortal, recordará a los más jugones a la forma de la aclamada y siempre querida GLaDOS, y serán pocos los que no queden satisfechos con su nuevo diseño. La criatura de Abstergo ahora se amolda al sujeto de prueba y sus extremidades, encontrándose en una zona amplia y diáfana en la que permite al mismo emular los movimientos del antepasado al que se esté evocando. Además, los espectadores del proceso ya no verán imágenes del contexto a través de sus monitores, sino con una serie de hologramas que cobran vida alrededor del sujeto. Un salto a la gran pantalla que dinamiza y solventa satisfactoriamente uno de los grandes escollos que había a la hora de realizar la adaptación. Nosotros desde aquí ya pedimos para futuros juegos de la franquicia unos laboratorios de Abstergo y una versión del Animus como lo mostrado en la película.

captura_de_pantalla_2016-11-28_a_las_14.49.20.png Captura de pantalla

3. La acción, vamos a reconocer todos los movimientos

Dejando a un lado los viajes temporales y la lucha milenaria entre asesinos y templarios que cuentan, la cinta será una película de aventuras repleta de acción y persecuciones. Contará con espectaculares secuencias tras las que habrá horas y horas de ensayos y la colaboración de decenas de especialistas (más de 30, en concreto). Coreografías estudiadas hasta la saciedad que recorrerán todas las habilidades que durante estos nueve años de aventuras hemos visto realizar una y otra vez al gremio de asesinos al que hemos encarnado. Movimientos grabados en nuestra retina que vamos a reconocer e identificar, y ante los que será imposible no esbozar más de una sonrisa. Saltos imposibles entre azoteas, túnicas y capuchas que se deslizan por los tejados, con una mano atrás, ventanas y puertas atravesadas por sombras que se llevan por delante celosías y cuanto mobiliario se cruce en su camino, el ruido de la clásica voltereta tras pisar el suelo, inverosímiles carreras a caballo, combates de espada, lanzamiento de dagas en la distancia, arcos, ballestas, cuerdas... Todo el imaginario de Assassin's Creed tiene hueco en la adaptación.

 Especial hincapié se hace en los estandartes e iconos más representativos de la marca, como son las águilas, los saltos de fe desde alturas desorbitadas y las mortales y sangrientas ejecuciones realizadas con la hoja oculta, bien sea con una, con dos, corriendo, en posición de sigilo o cayendo desde el cielo sobre la víctima. Todo un escaparate de movimientos y acciones que nos recordarán sensaciones y escenas, dejándonos con ganas de volver a ponernos tras los mandos. La mejor campaña de publicidad posible para la recién estrenada remasterización de la trilogía de Ezio Auditore. Podrá tomarse estas o aquellas licencias y acabar pareciéndose más o menos a la fórmula y la esencia de Assassin's Creed, pero en movimientos y puesta en escena, el homenaje realizado a lo visto en los videojuegos bien merece ser una razón por la que darle a la cinta una oportunidad.  

captura_de_pantalla_2016-11-28_a_las_14.49.41.png Captura de pantalla

4. No solo está rodada en España, también habla castellano

Se trata de una de las grandes peculiaridades de la obra. Su ambientación en Madrid y Sevilla ha llevado el set de rodaje a ambas ciudades, algo que, si bien parece lógico, no siempre ha sido costumbre en nuestro país. Siguiendo la estela de producciones recientes como Juego de Tronos, seguimos exportando, ya no solo talentos a nivel de actuación e interpretación, ni tan solo ideas y planteamientos para guiones e historias, también ubicaciones y escenarios, más allá de los que históricamente hemos producido para el género del spaguetti western. Aunque también cuenta con muchas secuencias grabadas en Malta, la película sirve como expositor de la riqueza paisajística y cultural de España, y ha llevado a cabo una exhaustiva localización para evitar que veamos San Fermín en Sevilla, como sucediera con Tom Cruise y Cameron Díaz en “Noche y Día”.

Pero lo más llamativo del asunto, que aquí pase desapercibido por el hecho de que vendrá doblada por completo al castellano, es que en los países anglosajones habrá secuencias en las que los personajes castellanoparlantes (como Torquemada), hablarán en español, estando sus escenas únicamente traducidas vía subtítulos. Una decisión atrevida, poco habitual, más curiosa aún si cabe de tener en cuenta que también se rodaron esas mismas escenas con los actores hablando en inglés.

captura_de_pantalla_2016-11-28_a_las_14.47.34.png Captura de pantalla

5. Su director: Justin Kurzal

No es muy conocido, para qué mentir, pero eso no le exime de, por ahora, haber sorprendido a propios y extraños con el alarde y derroche de calidad y talento que ofrecen las dos películas por las que reclama autoría: Snowtown y Macbeth. Alguien capaz de adaptar a Shakespeare sin desmerecerle y cuyas creaciones se codean con los trabajos de Roman Polanski, Orson Welles y Akira Kurosawa merece, como mínimo, una oportunidad. Alrededor del director australiano todo son buenas palabras y expectación. Para muchos, no había nadie más indicado en el que depositar a la saga. Conoce al reparto, que ya estuvo presente en su último largometraje, y acostumbra a presentar una serie de rasgo en sus cintas que podrían sentarle francamente bien a la fórmula. Audaz, creativo y violento, está más acostumbrado a la secuencias de acción enfebrecida y visceral, y presenta un fascinante tono oscuro, sucio y siniestro muy característico. De un aspecto sombrío y duro, consigue deslumbrar y recrear grandes ambientaciones. Habrá que ver el resultado final, pero a pesar de su breve trayectoria, presenta logros mayores que lo muestran más que capacitado para ofrecernos una dignísima adaptación y, por qué no, una gran película

captura_de_pantalla_2016-11-28_a_las_14.48.04.png Captura de pantalla

6. Michael Fassbender y Marion Cotillard

De un tiempo a esta parte, decir Fassbender es decir Magneto (¡perdónenos, McKellen!). Pero no solo eso, es hablar también de uno de los personajes más icónicos de Malditos Bastardos y Prometheus, de un talentoso actor de 39 años que ya ha trabajado con Tarantino y Ridley Scott, del ojito derecho del aclamado Steve McQueen, con el que logró dar el salto a la fama, y de alguien que acumula todo tipo de galardones y nominaciones a estatuillas y premios del calibre de los Globos de Oro y los Oscar. Como Midas, todo lo que toca parece convertirlo en oro. Su inclusión en la cinta es una de las mejores razones para echarle un ojo a la misma. Más aún con la emoción y el entusiasmo que profesa el actor sobre ella (es uno de los principales productores), llegando hasta el punto de que ya existen rumores acerca de que se apuntaría a una secuela de la misma.

Al otro lado de su mirada, Marion Cotillard, otro peso pesado de Hollywood (¿o más nos valdría decir París?) que conquistó en 2007 una estatuilla por su papel en La vie en Rose. Presente en Macbeth, con Kurzal y Fassbender, también es conocida por su relación con Nolan, con quien trabajó en la trilogía del Caballero Oscuro y en Origen. Y, junto a ellos, un reparto con una trayectoria no menos longeva e impresionante: Michael K. Williams (The Wire), Ariana Labed (Attenberg), Brendan Gleenson (Hamish en Braveheart y Alastor Moody en Harry Potter). Todos nombres que han demostrado ser capaces de regalarnos grandes historias por sí solos, y ante cuya unión y mezcla no podemos sino frotarnos las manos. Un reparto plagado de estrellas y grandes nombres que aseguran un buen mínimo de interpretaciones y actuaciones a las que prestar atención.

captura_de_pantalla_2016-11-28_a_las_14.49.05.png Captura de pantalla

7. Javier Gutiérrez y Hovik Keuchkeran

A pesar de que admiten abiertamente no ser demasiado jugones, no habiendo probado más que algún que otro juego de fútbol, Javier y Hovik merecen su propio apartado. Ambos, dos caras conocidísimas en las producciones de nuestro país (y del humor y del deporte, en el caso de Hovik), se muestran nerviosos e ilusionados a partes iguales por un proyecto como ningún otro que hubieran realizado antes. Por representar a España en una producción de semejante calibre, en la que se han visto rodeados de grandes nombres de Hollywood (“el talento ajeno siempre nos hace crecer”), un presupuesto que “aquí ni olemos” y donde han puesto toda su dedicación y cariño, teniendo que realizar obras y tareas que nunca antes habían imaginado, como hablar inglés en el caso de Javier y efectuar ciertos ejercicios físicos por los que llegó a lesionarse los femorales por parte de Hovik.

En los papeles de Torquemada y Ojeda, respectivamente, ambos comandaran a las hordas y milicias de la Inquisición, encontrándose en el camino de Aguilar (Fassbender) y la Hermandad de Asesinos. Su colaboración en la película, que va mucho más allá de un par de líneas, permitirá ver un nuevo cambio de registro de un par de actores acostumbrados a ello y hasta premiados con el Goya, como es el caso de Javier. Una forma de sentirnos representados y sacar pecho por “lo nuestro”, porque, como dice el propio Javier Gutiérrez “aquí muchas veces renegamos de lo nuestro y de nuestra propia historia, deberíamos prestarle más atención y saber valorar también lo bueno”. Es su oportunidad de convencernos.

captura_de_pantalla_2016-11-28_a_las_14.48.21.png Captura de pantalla

8. El presupuesto no se priva de nada

Más de cuatrocientos miembros del staff, más de treinta especialistas, un cartel conformado por, ya no solo personalidades como Kurzal, Fassbender y Cotillard, sino también por todo un elenco de actores internacionales con años de experiencia en el sector... desde luego, la película no se ha cortado y hace gala en cada plano y decisión del presupuesto que hay detrás de la misma, un presupuesto que, como dice Javier Gutiérrez, aquí en España “ni lo olemos”. Ni en España, ni en la industria del videojuego. Con excepciones como Prince of Persia, el sector parece empezar a ver la luz tras años de producciones que parecían homenajear a la serie B, con adaptaciones de las grandes sagas de lucha de consolas y recreativas repletas de austeridad y comicidad con la que combatir los pobres resultados logrados. En Assassin's Creed se ha tirado la casa por la ventana y la cinta es un cóctel de acción, caras consagradas y efectos especiales, una propuesta atractiva y llamativa, que entra por los ojos en todo momento y equipara sus resultados con los de cualquier hito cinéfilo pasado en lo que a ambientación y recreación respecta.

Una muestra más de la confianza que hay depositada en el proyecto, al que se le concede cuanto demanda con la intención de que logre unos resultados a la altura de la expectación y los nombres que tiene detrás.

captura_de_pantalla_2016-11-28_a_las_14.47.17.png Captura de pantalla

9. Assasin's Creed s

upone un paso más en la madurez del sector

Lejos de la persecución vivida en sus orígenes, cuando era presa del estigma social, la industria del videojuego ha dado grandes pasos hacia su aceptación y consideración, hacia su aprecio y reconocimiento. Con generalizaciones como “las maquinitas” o “los mata-mata” ya en el baúl de los recuerdos, con términos como geek o friki totalmente estandarizados, y con enfebrecidos debates sobre si son cultura o si son arte a la orden del día, lo que está claro es que el sector ha demostrado que hay algo más que disparos y gore al otro lado de la pantalla.

La película de Assassin's Creed supone la oportunidad de dar a conocer una serie de juegos con un trabajo de localización enfermizo, estudiados y puestos como ejemplos en múltiples universidades. Permite sacar a relucir un argumento y un guion que, bien llevados, se hacen fascinantes y cautivadores, transportándonos a épocas lejanas y extrapolando conflictos eternos a nuestros días. Una buena oportunidad demostrar que en los videojuegos también hay muy buenas historias y propuestas de todo tipo.

captura_de_pantalla_2016-11-28_a_las_14.47.51.png Captura de pantalla

10. Porque este año no tenemos nuevo Assasin's Creed

Cara habitual de la campaña de navidad, del Black Friday, Papá Noel y los Reyes Magos, este año vamos a echar de menos nuestra ya habitual ración de Assassin's Creed. Malacostumbrados a recibirla de la mano de aquella que ofrecen otras grandes franquicias de carácter anual, como Call of Duty, FIFA o NBA 2K, este año los fans de Assassin's Creed nos hemos quedado sin un capítulo principal de la saga, teniendo que conformarnos con los spinf off que conforman la subsaga Chronicles y la remasterización de la historia de Ezio. Los primeros no dejan de ser productos de menor presupuesto lanzados a principios de año con propuestas muy alejadas de las que uno espera encontrar en la IP, y la segunda, una recopilación que parece contener más de un desliz y problema técnico que evita que luzca y matemos nuestro mono de asesinar templarios.

Por tanto, qué mejor que dejarse llevar por la propuesta, sumergiéndonos en una nueva ambientación y conociendo a toda una serie de personajes e historias si bien inéditas, repletas de elementos que reconoceremos y sentiremos como “nuestros”. Una oportunidad de dar un respiro y un descanso a la fórmula, lo que nos permitirá e incitará a ponernos al día con entregas pasadas si nos hubieramos quedado atrás y que no hará sino ponernos los dientes largos para la próxima vez que la tengamos entre nosotros.

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