Wii Music
Uno mira atrás en el tiempo y se ve jugando a ser maestro de orquesta tocando la melodía de The Legend of Zelda y con un mando de Wii por batuta, allá por el verano de 2006 ni más ni menos. Poco queda de eso ya en lo que finalmente se ha convertido Wii Music, un profesor de música de lo más especial, y no un simulador, ni tampoco un juego simplón con el que pasar el rato con los amigos. Ya tratamos de romper una imagen equivocada en nuestras últimas impresiones, y ahora toca valorar lo que realmente estará en las tiendas esta misma semana.
En teoría, todos los juegos de Nintendo de la gama "Touch Generations" pretenden ser accesibles para todo los públicos, e incluso "unir a la familia" como dicen en los anuncios. Los que incluyen la palabra "Wii" en su nombre todavía más si cabe. Sin embargo, pese a que Wii Music cumple ambos requisitos, se aleja totalmente de esta idea. No es inmediato, requiere un largo tiempo de práctica, ni todo el mundo consigue sacarle provecho. Pero la separación no está entre jugadores ocasionales y habituales, sino según las aptitudes musicales de quienes se pongan a intentar superar las diferentes lecciones.
No obstante, es pronto para adelantarnos a las conclusiones, así que comencemos explicando las diferentes características de Wii Music. El apartado visual lleva el sello de la casa Nintendo, colorido a la par que elegante y muy bien organizado todo en pantalla. Eso sí, que los Miis sean los personajes utilizados da idea de que no estamos ante un portento gráfico, pero ni mucho menos necesita serlo para lo que se busca. Una interfaz agradable y de fácil navegación que queda muy acorde con este estilo de juego.
Dentro de la cuestiones técnicas sí que tiene mucha mayor importancia la calidad de un audio en un videojuego sobre música, como es lógico, y lo cierto es que no estamos demasiado contentos con la fidelidad del sonido de los diferentes instrumentos. Al contrario que en otros títulos como Jam Sessions, donde lo que escuchamos por los altavoces de la Nintendo DS son sonidos pregrabados de guitarras reales, en Wii Music, quizá por la complejidad que hubiera supuesto este proceso, este audio está sintetizado y no precisamente con un nivel muy alto. No es que suenen mal del todo, pero desde luego sí que son mejorables en la mayoría de los casos.
Hay algo más de 60 instrumentos en el juego, entre los que se incluyen varios tipos de guitarra, diversas baterías, el piano, instrumentos de viento como la flauta o la trompeta, violines y otros componentes de la familia de la cuerda, etc. No faltan otros más graciosos como un perro o un gato, para darle un toque de humor a una composición nuestra, o incluso un mando de NES como si fuera una ocarina, emitiendo sonidos característicos en la consola de 8 bits de Nintendo. Desde luego es difícil poner ningún pero a esta cuestión, se cubre ampliamente todo un abanico de sonidos, y eso que no hemos mencionado algunos más folclóricos como las castañuelas que tendréis que ir descubriendo.
En cuanto al repetorio musical disponible, son aproximadamente medio centenar de melodías que incluyen obras clásicas, canciones populares que tarareamos de pequeños (o también de mayores, depende), bandas sonoras de juegos de Nintendo y algún que otro tema más moderno. Es cierto que parecen muchas, sin embargo, necesitando tantas horas de práctica, al final se pueden hacer un tanto repetitivas. Por otro lado, la elección de esta discografía seguramente no sea del agrado de todos, desde luego no va a tener tantos incondicionales como en Guitar Hero, pese a que estos juegos no tengan nada que ver entre sí. Nuestra opinión es que para el objetivo de este juego no están mal escogidas, pero no es lo que más nos gustaría estar escuchando durante tanto tiempo.

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