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The Legend of Zelda: Skyward Sword

The Legend of Zelda: Skyward Sword

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Zelda: Skyward Sword es la obra maestra que da un corte transversal al género de las aventuras, un ejercicio de ingeniería y diseño afilado, la creación más enorme de Nintendo, el resultado de 25 años de magia. Wii se despide con la mayor espada que Link jamás haya blandido.

Ha llegado el momento. Desde el primer sistema de Nintendo, la marca más revolucionaria de la compañía pasó a ser uno de los productos clave en la industria, un patrón a seguir. Y no había abandonado su respetada posición. The Legend of Zelda, con un cuarto de siglo hechizando con su identidad inconfundible a todo el que le ha dado una oportunidad, tenía la necesidad de encontrar un nuevo filón, requería el ímpetu que solo una entrega maestra podría otorgarle, debía celebrar con dignidad este aniversario vigesimoquinto volviendo a definir sus directrices con una superproducción sublime. Y lo ha conseguido, regalándose a sí misma y a todos los poseedores de un Wiimote la que probablemente sea la mejor entrega de todas, con el permiso de la siempre inolvidable primera parada en Nintendo 64, TLoZ: Ocarina of Time. Largo, muy divertido y sorprendente, Skyward Sword supera con creces a Twilight Princess en todo y es un capítulo tajante como el más excelente trazo de espada, una reformulación soberbia y la genialidad cumbre de su veterano equipo de desarrollo. Nunca habíamos estado ante un Zelda así de grande, pero sobre todo, así de bien construido.

Con quince entregas a sus espaldas, el bueno de Link acaba de recalcar con esta decimosexta su lugar divino en la Historia, su paso definitivo a la consideración deísta, también para los responsables de darle vida y un marco que lo abrace. Se le ha concedido un videojuego mágico que es más que una determinante pieza de altar o un tesoro del entretenimiento, es la senda idónea que todo jugador debería recorrer para atestiguar la magnitud de un proyecto que ha tenido enfrascados durante más de cinco años a uno de los mejores equipos de Nintendo, una plantilla de más de cien creativos y programadores. Este producto es uno de los mejores ejemplos de los últimos años de hasta dónde puede fortalecer un diseño inigualable una experiencia jugable absoluta e inteligentemente concebida, todo ello arrancando por fin al Wiimote sus mejores y más inexploradas dotes. Skyward Sword llega para bañar de oro la consola a la que despide, el cierre perfecto. Es una delicada joya del divertimento electrónico, engarzada de un compendio de mecánicas, historias, trucos visuales y referencias innegociablemente brillante.

zelda_skyward_sword_31090.jpg Captura de pantalla

Eiji Aonuma se ha volcado en hacer avanzar al personaje y la idea salidos de la mente de Shigeru Miyamoto hace más de 25 años, en crear un punto de inflexión como fue Ocarina of Time en su día. Con todas las bases revisadas pero presentes y un giro de tuerca más a lo que hoy no terminaría de sorprender a los habituales. Skyward Sword es un juego revolucionario, una demostración sublime de cómo diseñar escenarios y situaciones, es una estocada a los títulos de aventuras de hoy, todo ello sin abandonar los cánones, personajes, música o mazmorras tradicionales. La proeza empieza con la rompedora concepción del mundo bipartito que nos expone y la esgrimida estructura central en el desarrollo del nuevo viaje, un esquema que da muy buenos resultados en este caso y sensación de universo estable e invitador a la exploración. A ello se suman otros saltos cualitativos y rompedores en los iconos Zelda, como el argumento, ahora poderoso, maduro, imprevisible y rítmico, o la variedad, tan amplia que aprovecha para recoger en un mismo videojuego mecánicas de casi todo lo existente, y a un altísimo nivel. La historia de esta leyenda fantástica contada durante tantos años nace en Skyward Sword. La Trifuerza cobra forma en esta epopeya determinante dentro de la marca.

zelda_skyward_sword_31101.jpg Captura de pantalla

La leyenda primitiva

Link y Zelda son ahora personajes redondos, complejos y con comportamientos naturales. Su relación se remonta a la infancia, y el juego nos empieza presentando a dos adolescentes que se adoran, siempre han vivido juntos en Altárea, la aldea central de los cielos (Celestea). Más allá de su alegre poblado y los islotes que lo colindan, ningún personaje conoce qué esconde el Mar de Nubes y todo se basa en dichos e historietas. A partir de aquí, Skyward Sword nos presenta a algunos de los personajes centrales, excéntricas creaciones de estética disparatada y mentalidad aldeana muy bien definida, también a los miembros del único bazar del juego, donde tendremos que venir de vez en cuando a por equipo y mejoras. Zelda encarna el rol de joven sacerdotisa de la región, en un avanzado papel para una pequeña que deja muy por detrás al Maestro, que es su padre y alcalde del hipnótico poblado. Link es un estudiante holgazán y tímido de la Academia de Caballeros, con un gran porvenir como Elegido de la Diosa,  y no tarda en descubrir que algo verdaderamente trascendente y colosal le espera.  Justo aquí el jugador va tomando conciencia de la hilarante y profunda fábula que se le viene encima, en un juego que desde su cuarta o quinta hora intimida por la inmensidad de un mundo tan desconocido como peligroso, accidentado y desafiante para el espectador en cada nueva área que recorre. Esta obra logra que sintamos verdaderamente la apelación noble y el reconocimiento constante por nuestros actos desde los mandos. Es una experiencia mágica.

zelda_skyward_sword_31078.jpg Captura de pantalla

Junto a Link y Zelda, especial importancia tienen en este emotivo y sofisticado inicio los pelícaros, enormes aves que están sincronizadas a cada ciudadano de Altárea, y el personaje divino de Fay, la que toma el relevo de Midna de Twilight Princess como consejera y acompañante de las casi 40 horas de juego que nos esperan para completarlo por primera vez. Nos dará consejos, pistas, rumores de cada zona o algunos de los mejores momentos de la trama con su estilo siempre frío y matemático, calculando porcentajes de éxito y consecuencias en todo momento. Todo ello de forma permanente, para que el usuario no se pierda ante la vastedad de un juego así y tenga a su lado una base de datos espiritual a la par que misteriosa. Sin saber por qué, en diversos capítulos donde no podrá acompañarnos echaremos en falta su presencia. Es un icono carismático, pero también muy útil. Ayuda, pero no regala, equilibrio facilitador que también ha sabido encontrar de forma directamente perfecta la Piedra Sheikah de este juego, situada, como todo el soporte centralizado, en Altárea, a donde podremos subir siempre desde cualquier Estatua de Guardado que hay repartidas estratégicamente por los mapas. Todo el trascurso de nuestro viaje se desarrolla abajo, en las desconocidas y descomunales Tierras Inferiores, el overworld de este Skyward Sword. Grahim, uno de los nuevos villanos, nos aguará la marcha…

zelda_skyward_sword_31110.jpg Captura de pantalla

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Desarrolla: 
Nintendo EAD
Género: 
Acción, Aventura
Lanzamiento: 
18/11/2011
Texto: 
Español
Plataforma: 
Wii
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