Star Wars: Duelos de Sables de Luz
Láser con retardo:
Comencemos a hablar de la jugabilidad y la mecánica. Star Wars - Las Guerras Clon: Duelos de Sables de Luz no es un juego de lucha 3D clásico, cobra mucha importancia el movimiento por los grandes escenarios y el saber aprovechar cada momento para asestar el golpe adecuado. Moveremos al personaje con el joystick del Nunchuk, pudiendo saltar, bloquear y realizar ataques especiales también con éste.
Si movemos el Wiimote en una dirección, el personaje que controlemos dará un determinado golpe medianamente parecido a nuestro movimiento real, como ya hemos visto en muchos otros juegos de acción y lucha. Pero en este título entran en juego los combos, mover el mando en una dirección y a continuación en otra que no sea la opuesta hará que realicemos un golpe largo, con varios movimientos, pudiendo durar ese ataque hasta 3 y 4 segundos. Esto hace que a veces perdamos un poco el control de nuestro personaje, que dará espadazos al aire y a lo loco.
Como comentábamos al principio, la Wii no siempre reconoce bien nuestros gestos, por lo que algunos espadazos en vertical pasan a ser horizontales en pantalla, produciéndose una malinterpretación que, pese a no estar siempre presente, aparece en demasiadas ocasiones para un jugo de lucha. A ello sumamos la tensión y frenetismo del enfrentamiento, más en modo multijugador, lo que hará que acabe importándonos poco o nada qué golpe exacto asestar y que la velocidad pase a ser nuestra prioridad, lo que se traduce en un agitamiento de muñeca intensivo y en todas direcciones, algo que resta diversión y da un toque azaroso al manejo.
10 personajes entre ambos bandos. Ni uno más. Son pocos para un juego de lucha. Lo bueno es que los tendremos que desbloquear poco a poco, lo que invita a acabárnoslo al 100% en el modo para un solo jugador. Una vez terminados los modos Historia, Retos y Arcade, podremos disfrutar del título en multijugador, su parte central y como más divertido se hace, pues el pique está asegurado, tanto que hasta nos enfadaremos con los malos reconocimientos de nuestros movimientos de mando por parte de la consola en las ocasiones que se produzcan.
En su favor hay que decir que esta sensación de que no se nos recogen bien los trazos de muñeca está muy presente al principio pero que con la práctica va desapareciendo. Y es que el juego exige que se realicen de manera limpia los trazos para que haya una buena interpretación en pantalla, algo a lo que nos acostumbraremos a medida que vayamos avanzando y pasando horas con él. Por ello, es normal que a jugadores no experimentados o impacientes no les termine de convencer el manejo al principio, pero todo es darle una oportunidad, eso sí, algo longeva.









