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Sonic Colours

100% Erizo Azul
100% Erizo Azul
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Ondea con orgullo la bandera de SEGA en sus oficinas. Sonic Team ha vuelto a las andadas en una espectacular nueva puesta en escena del erizo azul, que recupera su mejor estado de forma en una auténtica apoteosis visual y jugable tridimensional. Después de mucho tiempo esperando que el héroe volviese a sus raíces y tras incontables esperpentos que sólo han servido para espantar el mito, Sonic Colours devuelve es esplendor perdido en un claro ejemplo del camino que se ha de seguir en la franquicia de este momento en adelante.

Sonic se ha pasado los diez últimos años de su existencia preguntándose quién es realmente, de dónde procede, hacia dónde va. Su infructuosa búsqueda de una nueva forma de vida sólo le ha servido para empañar el nombre que labró por méritos propios en la época de los 16Bits, cuando el mundo de los videojuegos albergaba un curioso pique entre el fontanero Mario y el erizo azul, sendas mascotas de dos de las compañías más representativas de una época. El camino que tomó cada una de ellas ante la llegada de la nueva generación también se ha reflejado en las aventuras que han protagonizado los dos iconos. Echar la vista atrás es en este caso un ejercicio cuando menos penoso para los acérrimos del puercoespín: donde Mario ha ondeado su bandera a lo largo y ancho de la galaxia (por partida doble), Sonic se ha perdido entre anillos místicos, espadas legendarias, lobos esteparios y clones sin sentido.

21054wii_pla_act4_17.jpg Captura de pantalla

Valga la analogía entre una depresión y el ocaso de Sonic: aunque todos querían que el erizo volviese por sus fueros, nunca parecía suficiente el esfuerzo de Sonic Team para salir del bache. Si la jugabilidad estaba a la orden del día era el motor gráfico quien fallaba o viceversa, cuando el argumento el que tomaba las riendas, el resto de apartados desmerecía el trabajo de los guionistas. El problema que ha vivido Sega en estos últimos diez años es precisamente ese: fallar en algún punto indeterminado de sus obras, lastrando el resultado general del producto en cuestión. Atisbar la luz al final del túnel ha costado más de lo que se esperaba en un principio (cuando todavía se pensaba que la grandeza de la compañía japonesa no se había perdido del todo), pero parece que el periodo de rehabilitación al que se ha sometido el estudio está pronto a llegar a su fin.

20585sweet_factory_.jpg Captura de pantalla

De los tres títulos que han aparecido en un lapso temporal inferior a un año, Sonic Colours es el que pone sobre la mesa mejores valores de producción y una calidad que recuerda el estilo clásico de los bidimensionales. Sonic 4: Episode 1 fue alabado por la prensa internacional, pero su corta duración y otros fallos menores que ahora no vienen a cuento acabaron por eclipsar el esplendor de un descargable que hoy por hoy se puede adquirir en casi todas las consolas que pululan por el mercado. Colours toma lo mejor de las últimas entregas protagonizadas por el Erizo manteniendo la noción del velocidad a la que tanto se ha aferrado en los últimos tiempos, solo que esta vez sí logra obtener una mezcla homogénea entre espectacularidad gráfica y delicia jugable. Lo consigue a través de un diseño de niveles francamente espectacular y, por qué no admitirlo, de tomar prestados algunos elementos que se asocian a la serie de su antiguo gran rival, el ya mentado fontanero de Nintendo.

21042wii_pla_act1_07.jpg Captura de pantalla

Un poco de clasicismo
Sonic Team apuesta por hacer uso de las convenciones que habitualmente dan la bienvenida en las aventuras del puercoespín. Las susodichas se pueden dividir en tres apartados que se diferencian por sí solos a poco de comenzar la partida: efectismo visual -propiciado por una sensación de velocidad que no aportan ni los mismísimos simuladores de conducción que han aparecido en esta consola-; carácter jugable -con los rasgos tradicionales de la franquicia-; y ambición escénica -gran variedad de niveles, cada uno con su diseño específico y trampas estratégicamente colocadas para hacer imposible la vida del jugador-. Colours no cuenta con un argumento que tenga un peso específico dentro de la mecánica de juego. De hecho, lo más sensato es definir la tarea de DIMPS (el estudio encargado de buena parte del desarrollo) como un mero ejercicio de clasicismo.

20583sweet_factory_5.jpg Captura de pantalla

Esto quiere decir que sí, existe una trama, pero su peso es irrelevante en el disfrute de la parte más importante del juego: su jugabilidad. Arranca esta historia con uno de los comienzos más fuertes que se recuerdan en la vida de Sonic, previa aparición de un CGi que poco nada tiene que envidiar a las grandes superproducciones que ponen en uso esta técnica para obtener resultados inmejorables. No existe un prólogo ni una presentación propiamente dicha, en tanto no se sigue la estructura habitual de presentación-nudo-desenlace. Al menos no durante los primeros minutos de juego. La aventura comienza en un mundo en el que recaemos sin motivo aparente, una especie de parque de atracciones compuesta por siete planetas, cada uno de distinta naturaleza, en una mastodóntica obra creada por el viejo Dr. Robotnik o Eggman, como el lector prefiera llamarlo.

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Sonic Colours (Wii)

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Desarrolla: 
SEGA
Género: 
Plataformas
Lanzamiento: 
12/11/2010
Voces: 
Inglés
Texto: 
Español
Plataforma: 
Wii
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