Onechanbara: Bikini Zombie Slayers
La ausencia de argumento nos sitúa directamente en la interfaz, tratando de decidir en qué modalidad comenzar la partida. No hay mucho donde elegir, por lo que básicamente nos vemos obligados a acudir directamente al modo historia, desde donde comenzamos con Aya en un cementerio que obviamente está completamente infestado de muertos vivientes que campan a sus anchas mostrando una inteligencia artificial nula. Es inevitable prestar atención al apartado gráfico antes de habituarnos al sistema de juego, con un engine que luce un aspecto que en ningún caso supera la media de lo que pudimos apreciar en PlayStation 2. El diseño de las dos hermanas es lo único realmente salvable -un hecho que no hace otra cosa que reafirmar las intenciones de D3Publisher- , ya que tanto los desiertos escenarios como los propios enemigos contra los que combatimos presentan un aspecto poco menos que lamentable.
Excesivamente pixelados, todos los entornos y posibles elementos destacables se caen por su propio peso. No hay mal que por bien no venga, y esta falta de definición, de detalles, de absolutamente cualquier aspecto remarcable, es el principal motivo por el que podemos contar una veintena de enemigos al unísono en pantalla, sin ralentizaciones al efectuar las transiciones de golpes, que a su vez tintan la pantalla con manchas de sangre. El gore es un componente que nos acompaña durante toda la aventura, al igual que esa tendencia épica de los personajes -impulsados por el argumento- que otorga un enorme sentido del humor a los sucesos que presenciamos, a los enfrentamientos ante enemigos finales -como la propia Suki llegado el momento-. Ya que gráficamente no es capaz de ofrecer nada que capte nuestra atención, al menos esto nos garantiza alguna que otra carcajada al comprobar el sentido de la responsabilidad de Aya, o la personalidad adolescente y descuidada de su one-chan, su hermanita.
El sonido comparte la mala suerte de las visuales. El uso de melodías electrónicas con riffs repetitivos logra cerciorarnos de que estamos ante un beat em up de la vieja escuela, sin otra intención que la de ir directos al grano, adelante sin cabeza frente a enemigos que paulatinamente cobran más fuerza y que por momentos -y en el modo más elevado de dificultad- nos hacen pasar un mal rato. Por suerte D3Publisher ha optado por incluir las voces originales en japonés, encargadas de narrar una breve introducción a cada capítulo. Teniendo en cuenta el nivel de calidad que suelen alcanzar los doblajes americanos en títulos de este calibre, no podemos hacer otra cosa que alabar la decisión de la compañía. Además, contribuye a mejorar la ambientación y a que nunca se pierda la esencia japonesa de un producto que por curioso que parezca respeta las tradiciones del género, e incluso se permite aportar su pequeño granito de arena en determinados aspectos.
Una mecánica adictiva
Si técnicamente no es capaz de sorprender y raya un nivel mediocre, sin lugar a dudas de lo más básico que hemos podido ver hasta la fecha en Wii, ¿qué tiene este Onechambara de especial? Lo comentábamos al principio del texto y no podemos hacer más que reincidir nuevamente en la misma idea; la jugabilidad de Bikini Zombie Slayers es adictiva, ideal para los aficionados a la acción pura y dura, a raudales, sin pausa. Los primeros compases por el cementerio de la primera misión dejan entrever perfectamente esta tendencia, con la posibilidad de elegir entre un ataque sencillo a una espada o con las dos katanas, de forma que el nunchuk maneja la izquierda y el wiimote la derecha. No hay otra forma de controlar a las dos protagonistas, que cuentan con un ataque especial que se activa mediante el botón 1, además de unos reflejos asombrosos que nos permiten saltar espectacularmente hacia cualquier dirección si pulsamos la A en el momento justo.
Los zombies se desmiembran, podemos cortar las extremidades, el torso, la cabeza, aunque es un rictus totalmente aleatorio en el que apenas podemos mediar. Determinados enemigos se defienden, como los agentes de policía, ante los que nos vemos obligados a rebanar uno de sus brazos con el fin de evitar sus peligrosos disparos. Los escenarios son limitados, generalmente no superan una duración media de diez o veinte minutos a lo sumo, siempre en función del nivel de dificultad que elijamos. En un principio sólo contamos con fácil' y medio', que como de costumbre podemos ampliar gradualmente a medida que superamos los capítulos anteriores. A poco de comenzar a jugar si libera el personaje de Suki, otorgándonos la posibilidad de disfrutar de los mismos episodios desde el particular punto de vista de esta muchacha, lo que también posibilita una mejor comprensión del argumento.










