NBA Jam
No estamos acostumbrados a que el género arcade triunfe en la next-gen. Se deba a la mejora sustancial del estilo jugable que presentan la mayoría de los títulos que aparecen en la actualidad o por una simple cuestión de gustos, el estilo que se impuso a mediados de la década de los 90 ha sido relegado a un segundo plano. Todo depende del valor que cada uno otorgue a los bazares de descarga digital, el único resquicio que le queda a las propuestas de menor entidad. Comparar Castle Crashers con la profundidad que abarca Bioshock o Metal Gear Solid es un disparate, no tanto por el fondo como por la forma. Se diría que en el pasado, ante la ausencia de motores gráficos que dejasen con la boca abierta a la comunidad de usuarios, los desarrolladores se centraban en aportar algo nuevo a la experiencia jugable.
Los ejemplos se elijen al azar (nadie pondrá en tela de juicio la calidad que atesoran los títulos anteriormente mencionados), pero resulta difícil negar que se ha perdido una parte de la simpleza de los juegos de antaño. Electronic Arts parece haber abierto los ojos en este sentido al realizar una apuesta en firme por un estilo jugable menos denso, y por ende más directo para buscar la diversión instantánea. Si en la sobremesa de Nintendo fracasan comercialmente los proyectos más ambiciosos, teóricamente por el target al que van dirigidos, todo lo que se sea mundano' o destinado a un grupo muy concreto de jugadores obtiene un éxito que muchos quisieran para sí con grandes producciones destinadas a cambiar el mundo.
Con todo, no es de extrañar que NBA Jam se haya perfilado como una entrada más que acertada dentro del catálogo de Wii. Si en tiempos de los 16Bits era una obra cumbre que se erigía casi sin quererlo como la carta de presentación de Midway y su peculiar originalidad, en la actualidad sólo podía convertirse en un referente instantáneo dentro de un género poco poblado, que la consola necesitaba suplir como agua de mayo. Qué mejor forma de hacerlo que ofreciendo al usuario un planteamiento tan fácil de comprender como de dominar en la práctica, con partidas entre cuatro jugadores franquicia de la NBA en los que todo vale, ya sea empujar al rival justo cuando va a lanzar a canasta o fusilar literalmente la canasta con un dunk-on-fire, marca de la casa.
Misma esencia, aunque actualizada
El planteamiento de la recreativa, actualizado y modificado para que toda la diversión que suponía introducir una moneda en la máquina se transmita a través del wiimote. Ése ha sido el planteamiento empleado por EA Games en el momento de sentarse sobre la mesa y pensar: ¿con qué mecánica se verán mejor reflejados los usuarios? ¿De qué forma se puede garantizar ofrecer una experiencia que no aburra, que sea accesible? La respuesta a estas preguntas reside en una vieja fórmula de eficacia garantizada: manteniendo las bases jugables que hicieron de NBA Jam uno de los juegos más vendidos de su época, renovando el motor gráfico y añadiendo nuevas modalidades con las que se amplíen las posibilidades tanto del multijugador, la base del producto, como del juego individual. No hay más donde rascar, ni tampoco necesidad para ello.
De ahí que la primera sensación que transmite el revamp que hoy presentamos sea a grandes rasgos la misma que la que experimentábamos hace más de una década. No existe un vídeo de introducción grandilocuente como en las grandes franquicias deportivas. Ningún músico que rápidamente identificamos con el tema de moda en la radio ofrece su voz para entonar la melodía principal. Sólo unos cuantos samples sonoros dan la bienvenida al jugador bajo la infinita presencia del logo de la franquicia, desaparecida desde 2003. La vuelta a la cancha, exclusivamente temporalmente en Wii hasta que se incorpore a PSN y XBLA en algún momento futuro, transporta al usuario hacia un mundo en el que importa tanto anotar canasta como la espectacularidad con la que lo hagamos. Sólo existe una vía para obtener el éxito Boom-Shaka-Lakka, baby.

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