Los Cazafantasmas El videojuego
El tiempo no pasa en balde. Cuatro meses hemos tenido que esperar los usuarios de Wii para poder disfrutar de la adaptación de Los Cazafantasmas, que hasta hace bien poco era una de las exclusivas de las que hacía gala PlayStation 3 en un sorprendente movimiento por parte de Sony. La compañía japonesa veía de lejos asomar la calidad del título y no se equivocaba al apostar seriamente por esta aventura que, finalmente, ha acabado llegando al mercado europeo con un retraso considerable respecto al resto de versiones. Es una lástima no haber podido disfrutar de la adaptación de Wii cuando supuestamente estaba programado porque, entre otras cosas, durante este tiempo nos hemos perdido uno de los títulos más apetecibles que la consola ha parido en los últimos meses.
A diferencia de lo que sucede entre X360 y PS3, las diferencias aquí vienen marcadas por varios elementos primordiales en cualquier videojuego, siendo el más importante el cambio drástico que se ha efectuado en la apariencia de los personajes, caricaturizados de un modo atípico. Los cuatro héroes de turno vuelven a las andadas en pleno centro de Nueva York, con la ayuda de un novato al que han contratado para suplir los días libres que, como funcionarios a sueldo del gobierno que son, han de tomarse por ley. El papel de este nuevo' personaje lo suple el jugador que se pone a los mandos de la consola, sin más dilación, sin pausa para poder analizar lo que se nos viene encima.
Lo hacen además luciendo una calidad gráfica que nada tiene que envidiar a las producciones de gran calibre que hemos analizado en las últimas semanas. Estos Cazafantasmas se alejan de las viejas adaptaciones que conocimos en su día. El producto se ha trabajado con esmero, sin menospreciar ninguna de las virtudes de las que presume Wii, empezando por el sensor de movimientos, siguiendo por el aspecto técnico, para terminar con una jugabilidad que se sostiene principalmente en un delirante cooperativo que haría la boca agua a cualquier aficionado que disfrute echando un par de partidas con un compañero. La mecánica es bastante sencilla, la puesta en escena de lo mejor que hemos podido ver en esta consola hasta la fecha, gracias en gran parte a la sobresaliente labor que RedFly Studios ha realizado en términos de representación jugable. Sin más dilación, pasamos al grueso del análisis.
Conversión con garra
La historia comienza justo donde lo dejaba la segunda película, con nuestros héroes favoritos luchando contra apariciones ectoplásmicas que aparecen de cuando en cuando en el territorio neoyorkino. Para suplir las bajas de los miembros oficiales del equipo se ha contratado a un novato (o novata, eso se deja a elección del jugador) que llega con el único propósito de ayudar a los científicos en cualquiera de sus arriesgadas misiones. Una explosión sacude la ciudad por motivos que desconocemos, un hecho que pone patas arriba la peculiar sala de operaciones donde encontramos el Ecto- 1, ese bólido que marcó tendencias a mediados de los 80, así como el resto de cachivaches que estos señores ponen en uso a la hora de cazar entes ectoplásmicos.
Nos dirigimos sin más dilación al primer punto caliente donde se desarrolla la acción, el hotel Sedgewick, que recorremos en honor a la primera película para regocijo de los aficionados acérrimos que estaban esperando la oportunidad de regresar de forma virtual a los escenarios originales. Que este ejemplo no sirva de equivocación al público: hay mucho más que ver, material original que se ha creado íntegramente para ser utilizado en esta ocasión con el apoyo de dos guionistas reputados en la materia: Dan Aykroid y Harold Ramis. Sendos autores no se han dedicado única y exclusivamente a reproducir sobre el papel sus ideas; también invitan al jugador a tomar parte en un recorrido que nos hace revivir la gracia de la franquicia en todo su esplendor.

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