Final Fantasy Crystal Chronicles: The Crystal Bearers
Hemos querido dejar para el final los aspectos técnicos del juego para centrar la atención en la jugabilidad, aunque las imágenes que se adjuntan con el análisis deberían ser suficientes para que el lector se haga una idea de lo que va a encontrar. La tónica es la misma que la del resto de apartados que hemos revisado: una de cal y otra de arena. La puesta en escena del juego es magnífica, probablemente la más indicada para representar una obra de estas características, pero el motor gráfico no siempre acompaña. Algunas localizaciones son impactantes, otras carecen de detalles o de un uso de la iluminación coherente, como sí sucede en zonas abiertas en las que generalmente tiene lugar la exploración. El diseño de los personajes, la forma en la que se comportan y se mueven denota dedicación y esfuerzo, pero no sucede lo mismo con los monstruos, demasiado repetitivos y con actitudes totalmente previsibles. Como decimos, hay circunstancias en las que el trabajo de Square Enix se descubre como una de las mejores obras que hemos visto en la consola en este sentido, pero desgraciadamente no se escapa de los clásicos clarooscuros del género. Lo más destacado es que de cuando en cuando les podemos ver peleando entre sí, actuando de forma aislada, pero en cualquier caso no se ha exprimido este aspecto como habríamos deseado.
Hidenori Iwasaki ha sido el encargado de tomar las riendas de la BSO. En este sentido, al igual que en el resto de aspectos que hemos comentado hasta el momento, el compositor se luce con melodías a la altura del Crystal Chronicles original de GameCube, aunque incluye en su repertorio otras composiciones más movidas, poco habituales en un Final Fantasy. La canción al estilo rodeo que suena cada vez que combatimos tiene su gracia durante los primeros compases de juego; luego cae en un bucle desesperante que nos lleva a bajar el volumen del televisor. Las gaitas escocesas que nos acompañan en el interior de las ciudades tampoco molestan al comenzar a jugar, pero a la larga pierden la gracia, nunca varían. De Iwasaki ya conocemos su peculiar magia para crear tonos épicos que encajan a la perfección con el ritmo de la partida (principalmente en Front Mission, franquicia de la que proviene), por lo que salvo estos dos ejemplos, el resto de la BSO es de corte notable.
Anteriormente criticamos el doblaje americano, que sin llegar al esperpento pierde mucha calidad respecto a las pistas originales en japonés (todo ello contando con Darrel Guilbeau, viejo conocido de Square Enix en lo que a doblajes se refiere, en el papel de Layle). No es un aspecto al que queramos otorgarle gran importancia, pero de nuevo tenemos que lamentar que no se haya realizado un trabajo más interesante en este sentido. Nada de castellano salvo en lo que respecta a los subtítulos, que ya venían integrados en la versión NTSC y de los que no podemos poner queja alguna.
En todo lo demás cumple su cometido, con aspectos que desde aquí aplaudimos (un reino repleto de vitalidad, con personajes que corren, gritan y nos piden ayuda), misiones secundarias para aburrir, un aspecto técnico notable y una historia un tanto estereotípica que vista desde un prisma poco habitual cobra un estilo diferente que nos encanta. Se nota la mano de Toshiyuki Itahana en el sentido del humor del que no se desprende en ningún momento, en la personalidad de los protagonistas. Crystal Bearers es un Final Fantasy diferente, una exclusiva de Wii que nos mantendrá ocupados durante 20/30 horas como mínimo. Necesitaba ser pulida, retocar determinados aspectos que quedan por debajo de las exigencias que se deben tener sobre un título de esta franquicia. No es todo lo que prometía ser ni tan divertido como debería, pero sabrá entretener a los que busquen una aventura de acción con toques originales. Como tal ha de ser comprendido.
La historia, sin ser nada del otro mundo, ofrece motivos para no abandonar la partida tras la sobresaliente introducción.
Se ha hecho un trabajo notable con el motor gráfico, aunque ofrezca una de cal y otra de arena.
Gran puesta en escena de un reino vivo, repleto de NPCs con los que interactuar.
Cientos de misiones secundarias que nos mantendrán ocupados durante un buen rato.
| Lo Mejor | Lo Peor |
|---|---|
![]() Cientos de misiones secundarias que nos mantendrán ocupados durante un buen rato. | ![]() Determinas melodías de la BSO que están totalmente fuera de lugar. En la misma rama, el doblaje no siempre convence. |
![]() Gran puesta en escena de un reino vivo, repleto de NPCs con los que interactuar. | ![]() Es desesperante guiarse sin un mapa, brújula o compás en condiciones. |
![]() La historia, sin ser nada del otro mundo, ofrece motivos para no abandonar la partida tras la sobresaliente introducción. | ![]() La presencia de minijuegos como pilar básico en el desarrollo resta interés a los expertos en la materia. |
![]() Se ha hecho un trabajo notable con el motor gráfico, aunque ofrezca una de cal y otra de arena. | ![]() Poca profundidad del sistema de combates, que pierde la gracia a mitad de partida. |
Puntuación
No es lo último ni lo más original pero pasarás unas horas divertidas. Con algo más de esfuerzo, hubiera sido mejor título. Cómpralo si te gusta el género y te gusta tenerlos todos.






Compartir




