Final Fantasy Crystal Chronicles: My Life as a Darklord
Todavía queda mucho por inventar. Eso es lo que pone de relieve Square Enix con su última creación, exclusiva de la tienda digital de Nintendo. Si hace unos meses descubríamos las principales bazas del servicio para esta temporada, ahora le toca el turno a un proyecto que se anunciaba hace pocos meses -en marzo- con una amalgama de títulos descargables que la compañía japonesa ha puesto a disposición de los aficionados. En una de las muchas vertientes de la franquicia, los Tower Defense de Final Fantasy debutaban en el mundo digital con el aceptable Crystal Defenders. Poco tiempo más tarde se volvía a explotar la licencia con varias entregas aisladas exclusivas de esta plataforma, aunque su paso por la actualidad de la industria apenas ha calado entre los aficionados.
El público se interesa mayormente por videojuegos originales, innovadores. Es la eterna cuestión del mercado; ¿Vale realmente la pena tratar de sorprender, o es más rentable explotar productos cuyo éxito está garantizado? Hace tiempo que los aficionados de Square Enix contestaron en voz alta a esta pregunta. Sólo los títulos que prometen ofrecer algo nuevo a los jugadores han logrado catapultarse hacia la fama, un hecho especialmente importante si se tiene en cuenta la repercusión que ha tenido hasta la fecha WiiWare. Es evidente que los títulos que han destacado -Icarian, World of Goo, Lost Winds- lo han logrado gracias al esmero que los creadores depositaron en una idea original, única en su especie.
Lo mismo le sucedió al último Final Fantasy de peso que aparecía en el servicio. My Life as a King es considero uno de los mejores títulos de los que cuenta la tienda online de Nintendo, ya no sólo por su original propuesta -tomar las riendas de un reino sin necesidad de combatir, dando órdenes directas a los súbditos del rey-, sino también por la calidad técnica que atesoraba. Todavía hoy se recuerda como una de las sorpresas más llamativas de los comienzos de WiiWare, y no es para menos. Cuando Square Enix hizo oficial el desarrollo de My Life as a Darklord, la inercia del público fue la esperar un título con el mismo planteamiento que la ópera prima de la compañía en el terreno digital.
Reina del mal
Nada más lejos de la realidad, el producto que hoy analizamos se destapa como una evolución en toda regla de los Tower Defense. La mecánica de juego es prácticamente la misma, solo que en esa ocasión se ha dado mayor énfasis a la parte técnica. Por otro lado, la propuesta tampoco puede ser considerada una oda a la originalidad. Ya lo dice su nombre; la idea de construir un reino en las pieles de la hija del rey del mal más bondadoso que jamás ha existido es una experiencia que nunca antes habíamos podido experimentar. Es una lástima que la personalidad de Mira, la protagonista de esta historia, sólo le permita elaborar frases hechas que siempre hacen apología de su terrible maldad humorística.
Su papel llega al mundo de Crystal Chronicles como un evento fortuito. Su padre daba la vida siglos atrás para lograr mantener la estabilidad de su reino, lo que dejaba a las hordas de monstruos sin un representante que guiase al malvado pueblo por sangrientas guerras y temibles batallas. La leyenda cuenta la historia de una muchacha que llegaba al mundo concebida directamente desde la divinidad, llegada a la tierra con el cuerpo de dos bellas heroínas que se han reconvertido para la ocasión. Las imágenes que vienen adjuntas al texto hablan por sí solas. La historia de Mira es una simple excusa para justificar casi seis horas de pura diversión estratégica que pese a su compleja apariencia se destapa como un título sencillo de mecanismo, tan exigente en determinados momentos como asequible para todos los públicos.

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