Dead Rising: Terror en el Hipermercado
La polémica ha suscitado que Dead Rising: Terror en el Hipermercado se convierta en uno de los títulos que más ha llamado la atención del público de Wii. Varios han sido los motivos que han propiciado este hecho, siendo el primero y más acuciante el aspecto gráfico que se ha dejado entrever en las versiones de prueba mostradas en ferias y eventos, además de la lógica preocupación por realizar un port 1:1 de una versión diseñada para Xbox 360, con el consiguiente desfalco técnico. La consola de Nintendo ha demostrado con el paso del tiempo ser capaz de reproducir visuales impactantes, muchas veces sorprendentes, pero no cabe duda de que este aspecto es uno de los que más calado tienen entre los aficionados. El recelo de esta edición ha quedado patente a cada beta del juego que ha visto la luz hasta la fecha: lo cierto es que nadie podía asegurar con certeza que Capcom fuese capaz de encauzar este Dead Rising: Chop Till You Drop en versión original, por los derroteros adecuados para satisfacer al público.
El segundo ha venido marcado por la confirmada ausencia de varios aspectos fundamentales de la edición original. El productor del título sorprendía al anunciar que la cámara fotográfica de Frank West -un osado paraparazzi sin escrúpulos- iba a desaparecer del desarrollo, sin ofrecer más información sobre cómo afectaría este hecho al devenir de los acontecimientos durante la partida. Teniendo en cuenta que se trata de un pilar sobre el que se asentaba el producto original, y dado que forma parte intrínseca del argumento, todo parecía apuntar que la adaptación iba camino de convertirse en uno de los mayores fiascos del año, uno de esos títulos nefastos que hacen un flaco favor a la reputación de Wii en todos los sentidos.
La realidad ha venido marcada por estos y otros factores de peso, circunstancias a tener presentes de cara a comprender la expectación que se formaba entorno al lanzamiento del juego. La gota que colmó la paciencia de los aficionados fue sin lugar a dudas la traducción del sobrenombre de la aventura, que pasaba a convertirse de un acertado Chop till you drop' -un guiño hacia el estilo de juego- a un absolutamente sin gracia Terror en el Hipermercado' -como la canción de Alaska-, que para muchos venía siendo la confirmación de la supuesta casualización' del título, o lo que es lo mismo, a perder la marcada esencia hardcore del original. Todo según la apreciación de unos aficionados que piden a gritos licencias originales, productos que exploten las virtudes de la consola desde cero y no míseras adaptaciones que han acabado por mermar la visión general que se tiene de un sistema que en los últimos meses ha recibido varios títulos de calidad, originales y ciertamente sorprendentes.
Polémica reedición
Todo lo anteriormente expuesto no busca otro objetivo que hacerse eco del contexto que ha rodeado esta adaptación desde que fuese anunciada durante el Tokyo Game Show en el que desde el fuero interno de Capcom se afirmaba que este proyecto era fruto de la buena acogida que había recibido la edición de Resident Evil 4 en su momento. Tanto es así que quisieron ir un poco más allá, confiando en las posibilidades del motor gráfico para representar el centro comercial de Willamette, con sus centenares de zombies, objetos desperdigados por doquier y toneladas de gore. Las primeras noticias no tardaron en criticar esta decisión, así como el hecho de tratarse de un port de un título que difícilmente podía lucir el mismo aspecto característico del original. Pocos fueron los que confiaron en el buen hacer de Capcom incluso pese al feedback recibido en las primeras exposiciones realizadas con el fin de mostrar metraje real de esta edición, que poco a poco se tradujo en un número reducido de zombies en pantalla -16 simultáneamente en la primera beta- y la marcada presencia de un popping o aparición repentina de objetos en pantalla que, una vez más, despertó los malos presagios.
A la hora de la verdad Dead Rising Wii resulta ser, tal y como se venía anunciando, uno de los pocos casos de conversión que, lejos de igualar o mejorar la apariencia del título en el que se basa, limita la mayoría de características del original, bajando su nivel en todos sus apartados, aunque manteniendo una decente capacidad adictiva que se acerca más al concepto generalista de un beat'em up que al que se presentó en su día para la consola de Microsoft. Las impresiones que transmite este Terror en el Hipermercado son tan evidentes desde el exterior que a duras penas se ha de negar que Capcom ha mutilado la aventura original para hacer posible esta versión, llevándose con ello parte de la esencia innata de uno de los títulos más representativos de la primera ornada de la nueva generación. Sobre el papel queda un dibujo claro y conciso de todo cuanto se conocía de esta producción previamente a su lanzamiento. Entonces, ¿qué es realmente lo que ofrece la edición de Wii?

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