Alicia en el País de las Maravillas
Existe una línea a seguir en lo referente a las adaptaciones cine/videojuego que los aficionados de la industria más que disfrutar han tenido que sufrir durante años. La mayoría se limitan a tomar prestados los elementos referentes a la ambientación, sin tener una idea concisa sobre el estilo de juego, la mecánica, que se debe seguir para recrear las sensaciones que transmitía en su día la película. En el caso de Alicia en el País de las Maravillas, este reto es doblemente complicado. No sólo por el hecho de tratarse de una adaptación basada en una obra de Tim Burton -que el estilo del director se ajusta como anillo al dedo a las necesidades de este mundillo no se debería poner nunca en duda, hubo oportunidad de comprobarlo en Pesadilla antes de Navidad y el éxito que obtuvo en PS2-, sino también por todo lo que supone tratar de llevar la profundidad del cuento creado por Lewis Carroll hace más de un siglo. Muchos lo han intentado, pocos han tenido éxito tanto a nivel cinematográfico como videojueguil.
Esta cuestión se ha convertido en vox populi. Si al principio era la prensa especializada la que más énfasis hacía en este sentido (dilapidando toda licencia de poco pelo que aparecía en el mercado), ahora los acérrimos y el público casual en general da por sentado que poco o nada se puede esperar de un videojuego cuyo tiempo de producción se ve manipulado por fines comerciales, que generalmente se rigen por el momento en el que el film esté destinado a ver la luz en las salas del mundo. El caso de Alicia, como suele ocurrir con las producciones que cuentan con un presupuesto que destaca por encima del habitual, es distinto a lo que estamos acostumbrados a ver en los tiempos que corren.
Es distinto no por hacer gala de una calidad llamada a establecerse entre los diez mejores títulos de la consola; tampoco por ser ese título que desde la introducción se recomienda fehacientemente a los consumidores por ser uno de los indispensables del momento. El trabajo realizado por el estudio francés Etranges Libellules sigue las tendencias del film, las respeta basándose en ellas para lograr poner en práctica una ambientación convincente, a caballo entre la película original de Walt Disney y esta especie de secuela que Burton se ha sacado de la manga. Lo hace mediante una aventura de acción en 3D destinada a los más pequeños de la casa (al menos así se presupone al comprobar la facilidad con la que terminamos la partida por primera vez) que ofrece cinco personajes controlables, logros, un buen sistema de control y, lo que es más importante, la sensación de estar ante un videojuego que respeta la obra en la que se basa.
Cinco guías para Alicia
Es difícil obviar el argumento de Alicia en el País de las Maravillas, principalmente por aquello de evitar ofrecer más información de la que el lector quiere recibir para no chafar la sorpresa al ver el film cuando se estrene en los cines españoles dentro de unas semanas (habrá que esperar hasta dentro de dos semanas para poder ir a verla, nótese que fue estrenada en los Estados Unidos y Reino Unido hace aproximadamente un mes, con el enorme jaleo mediático que supuso anunciar con antelación la fecha de la aparición del DVD). Incluso así, las nociones básicas de la película son impuestas por los tráileres que se encargan de presentarla ante el gran público: Burton ha querido crear una especie de secuela que busca hacer de la historia de Alicia un cuento emotivo, sentimental, que esté regido por una estructura menos rígida que la original. Para ello se recupera a la figura de una Alicia adulta, así como la de otros rostros conocidos.
El Sombrerero Loco, la Reina Roja, el Gato de Cheshire, McTwisp el Conejo Blanco, Ábsolem (la Oruga Azul) Básicamente se podría decir que están los importantes. El jugador comienza en las pieles de un altivo McTwisp que reparte estopa entre los enemigos con un reloj de mano, amén de ser capaz de parar el tiempo a su antojo. A él le corresponde la difícil tarea de encontrar a la que denomina 'la verdadera Alicia'. Interpretada por Mia Wasikowska, el personaje cuenta exactamente con el mismo diseño en la película que en el videojuego, al igual que sucede con Johnny Depp o Helena Bonham Carter, todos ellos genialmente recreados para la ocasión. El argumento da el pistoletazo de salida cuando McTwisp encuentra a la que él considera es la Alicia que buscaba, sin ofrecer más información sobre lo que está sucediendo en el Submundo, nombre que recibe en esta ocasión el otrora conocido como Wonderland o País de las Maravillas.

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