Assassin's Creed II: Discovery
Assassin's Creed se ha convertido en uno de los nombres más importantes de esta generación, por motivos muy distintos. Al principio, se hablaba de él por la espectacularidad visual que se mostraba; posteriormente se abrió el debate sobre su calidad real, con usuarios que se quedaron prendados del título y otros que se sintieron estafados. Pero el éxito general de la obra de Ubisoft, que pese a todo lucía un buen nivel, provocó que no tardase en llegar una adaptación a Nintendo DS, que en este caso dejaba mucho que desear. Ahora, dos años después, nos llegó la segunda entrega de la franquicia, que conseguía pulir los aspectos técnicos y jugables del original, y nos narraba una nueva historia protagonizada por Ezio Auditore, y ambientada en la Italia del siglo XV.
Junto a la muy esperada continuación de la historia, también vio la luz la primera adaptación de la franquicia a PSP con Bloodlines, donde volvíamos a enfundarnos en la piel de Altair. Pero la portátil de Nintendo no se queda atrás, y nos ofrece un capítulo complementario de la historia de Ezio. De este modo, el general de la historia se ve todavía más potenciado, con una atractiva línea argumental que llega a distintas plataformas y conformando un gran cuadro en conjunto; y lo que falta por llegar, dado que es más que evidente que la historia de Desmond, el verdadero protagonista de la franquicia, dista mucho de haber llegado a su fin. Pero no adelantemos acontecimientos y centrémonos en el título que nos ocupa hoy, el segundo Assassin's Creed para Nintendo DS; un juego que sale mucho mejor parado que su predecesor en la portátil.
Argumento
La gran peculiaridad de este Assassin's Creed II Discovery es que está íntimamente ligado con la versión para PS3, 360 y, próximamente, PC. Los que hayan disfrutado de dicha entrega, se habrán percatado de que hacia el final de la aventura hay ciertas lagunas argumentales bastante evidentes. Lejos de ser una falta de imaginación de cara a darle forma al desarrollo, se trata de una inteligente estrategia de marketing, ya que esos momentos perdidos son el eje central de la versión para DS. Así pues, estamos en Venecia, en pleno siglo XV, en la piel de un Ezio Auditore que ya ha contactado con Antonio y ya está en plena cruzada final contra Rodrigo Borgia, el Español. Su objetivo es recuperar los artefactos que les han arrebatado a los asesinos, y evitar que los templarios consigan su nuevo objetivo.
Como ya hemos dicho, estamos en pleno siglo XV, y aparece aquí un nuevo personaje histórico con un sueño que parece imposible: Cristóbal Colón. El buen hombre está buscando medios para realizar su objetivo de encontrar una nueva ruta comercial, basándose en su concepción de que el mundo es redondo; pero los templarios quieren acabar con él para conseguir sus mapas. Ezio defenderá al buen navegante, y en su búsqueda de acabar con la cruzada contra los Borgia, dejará Venecia para adentrarse en España, concretamente la ciudad de Barcelona. En cierto modo, este viaje es obligado dentro de la lógica argumental de la aventura, y sin duda hubiese sido muy complicado recrear una nueva ciudad de las características de Barcelona en la versión 'mayor' del juego, por lo que la opción portátil se antoja muy acertada.
Pese a que se intenta destacar la importancia argumental de esta entrega dentro del gran marco de Assassin's Creed, lo cierto es que da la sensación por momentos de no ser más que una misión secundaria sin grandes alardes. Tal vez, el problema radique en que forma parte de una historia más grande que tiene principio, desarrollo y final, en otras plataformas, sobreviviendo bien sin estos acontecimientos; del mismo modo, si no se ha disfrutado de Assassin's Creed II, este Discovery no consigue contextualizarnos en condiciones. Se antoja demasiado descolgado, y en ningún momento se hace referencia al Animus, pese a que sus brillos y características están presentes en todo momento durante el juego. Es decir, se trata de un juego básicamente para aficionados de la franquicia, no apto para jugadores que quieran disfrutar de él como obra independiente.

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