
Activision Blizzard, una de las
grandes productoras y editoras del videojuego en el panorama internacional, no
está notando especialmente los efectos de la recesión, pues reposar sobre un
colchón económico como la serie Call of Duty es toda una ventaja. La última
entrega, Modern Warfare 3, facturó más de 1.000 millones de dólares pasadas dos
semanas desde su estreno y se convirtió en el título más vendido del 2011 en
Estados Unidos. Salió a la venta en noviembre. “Contamos con una excelente
comunidad de jugadores de Call of Duty, con una cifra aproximada de 40
millones de usuarios activos”, explica Carlos Pombo, director general Activision
Blizzard Iberia.
A pesar de las críticas contra la
serie vertidas por el lanzamiento de una entrega por año, Activision Blizzard
está “escuchando los comentarios” de los jugadores para integrarlos “en las
decisiones que toman en su trabajo los equipos de desarrollo”. En la opinión de
Pombo, la serie Call of Duty “se renueva e incluye constantes novedades, lo que
podemos ver tanto en los contenidos descargables como en los nuevos títulos que
se suman a ella”. Con Black Ops II, la entrega desarrollada por Treyarch y
prevista para este 2012, Activision ha
“dado un giro a la franquicia con la ambientación futurista y con nuevas
opciones como la posibilidad de modificar el desarrollo de la historia, en
función de las decisiones que tomemos”.
Para el shooter multimillonario no hay barreras a la hora de captar
compradores, explica el representante de Activision Blizzard: “Pensamos que las
novedades, la ampliación de la vida del producto gracias a los contenidos DLC y
la gran comunidad de usuarios que mensualmente acceden a los modos de juego
online de Call of Duty, hacen que esta franquicia goce de gran interés
para los usuarios, especialmente en estos momentos, donde se valoran y sopesan
más las características de los títulos, antes de llevar a cabo su compra”.

Call of Duty: Black Ops II viaja al futuro próximo para tratar de superar al superventas Modern Warfare 3.
Innovación entre disparos
Hablar de Activision Blizzard es
hablar de Call of Duty. También de Diablo III. Pero la tecnológica
norteamericana va más allá con otras franquicias que previsiblemente pasan
desapercibidas al ojo del jugador tradicional. Spyro, cuyas primeras entregas
dependían de Insomniac Games, dejó de gozar del éxito de la crítica con sus
capítulos más recientes, perdiendo el sabor característico que convirtió a la
serie en uno de los plataformas clásicos de la primera Playstation.
En 2011, Activision Blizzard se
animó a utilizar la marca con un producto derivado llamado Skylanders: Spyro’s
Adventure que, en la opinión de Pombo, “ha supuesto toda una revolución en el
mercado de los videojuegos”. La idea de conectar un videojuego con un producto
físico como las figuras de personajes y ofrecer interacción in-game es una apuesta arriesgada: “Si
bien somos conscientes de la dificultad de lanzar una nueva franquicia en un
mercado en constante cambio como el de los videojuegos, estamos tremendamente
satisfechos con la buena respuesta que Skylanders Spyro’s Adventure está
recibiendo, tanto por parte de los especialistas del mercado juguetero y el de
los videojuegos, como por el consumidor final”.
La magia de los juguetes
aplicados a las diferentes versiones de Skylanders: Spyro’s Adventure han
convertido a la franquicia en la más vendida en lo que va de año, lo que
justifica su expansión con nuevas entregas como Skylanders Giants para consolas
y Skylanders Cloud Patrol para dispositivos IOS (iPod Touch, iPad e iPhone).
Innovaciones arriesgadas como ésta no siempre salen bien: THQ y su intento de
expandir uDraw, exclusivo de Wii, al resto de consolas de sobremesa, ha
supuesto un duro revés económico para la editora, que trata de desprenderse el stock sobrante de la tableta para
dibujar a toda cosa y con pérdidas.

La fórmula de figuras más videojuego han convertido a Skylanders: Spyro's Adventure en una de las nuevas propiedades intelectuales del año.