Prince of Persia
Desde que Ubisoft recuperó la franquicia del Príncipe de Persia la pasada generación han nacido varios juegos, uno de ellos ya en las máquinas actuales, plagados de emoción y calidad. Gameloft, dada su estrecha relación con su ex-compañía padre, se ha aprovechado bien de esta resurrección y ha lanzado numerosos juegos con el príncipe como protagonista. Por ello, la entrega más reciente no iba a ser menos.
La potencia de un móvil, su control y su pequeña pantalla impiden recrear adecuadamente un entorno totalmente en 3D para emular lo visto en plataformas superiores, así que es normal que se retorne a los orígenes y utilice una vista lateral. Sin embargo, a diferencia de terminales más básicos, los teléfonos compatibles con N-Gage permiten mostrar gráficos poligonales para lograr mejores animaciones y otros elementos como giros de cámaras.
El apartado técnico de Prince of Persia es destacable, con entornos detallados y con bastantes elementos, unidos a una adecuada texturación. Las movimientos del protagonista expresan la agilidad que se le atribuye, especialmente en las pequeñas cinemáticas introducidas con el motor del juego. Sin embargo, como desgraciadamente ocurre con el motor de Gameloft, no termina de conseguir una fluidez notable y en algún momento puede llegar incluso a quedarse parado por un instante. Hemos de decir que este último punto no es en absoluto habitual y puede que en terminales más potentes como el N96 no se dé.
Como hemos comentado, el juego está basado en el último Prince of Persia para consolas y principalmente comparte con éste, además del título, la estética y los dos personajes protagonistas. La mecánica, más allá de que no permita movimiento libre en todas las dimensiones, cambia en otras muchas características. Lo primero que se notará es que podemos morir, Elika no nos rescatará en el último momento si nos precipitamos al vacío.
En cada nivel tendremos que llegar al final del mismo, donde generalmente nos espera algún enemigo más fuerte de lo normal, pero no siempre. En nuestro camino nos iremos topando con más monstruos que normalmente surgen de portales, los cuales nos impiden seguir avanzando mientras sigan saliendo criaturas de ellos. No obstante, lo que más comúnmente estaremos haciendo será saltar de plataforma en plataforma o colgándonos de determinados objetos para conseguir llegar al final de cada fase.
El príncipe despliega una gama muy completa de movimientos que le permiten superar cualquier obstáculo: salta (obviamente), corre por la pared, se engancha a salientes para escalar, rebota en las paredes para alcanzar zonas altas, se desliza cual equilibrista por cuerdas o baja girando alrededor de una columna. De vez en cuando, también deberá activar algunos mecanismos que harán que se activen puertas o se muevan plataformas, permitiendo que continúe su progreso.

Compartir










